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Sin título (12/02/05)
Cita con el año (12/02/05)
Carta perdida para una habitación cerrada(12/02/05)
Rayo Verde (12/02/05)
Música para gatos (12/02/05)
Sin título
Quiero que pase esta noche maldita de sueños efímeros
De no poder soportar la desnudez, junto a la desnudez
de tu cuerpo
Estas paredes frías
Quiero que pase esta noche como un largo invierno
Que se lleve las palabras
Y los huesos que reposan en el cementerio
De mi alma
Por esta vez quiero vivir, hasta la medula de mis huesos.
No te vayas tan a menudo
Ignórame totalmente
Incrementando mi odio; pero no me quemes, si no has
de convertirme en cenizas
Deja correr el alcohol,
Pero aparte de esta tea.
Tú me enseñas paso a paso
La ley del tiempo muerto
Yo estoy abordando el abismo.
Huele a maderas húmedas, a tablas viejas
Estamos en la noche, yo de blanco, tu de negro
Yo ciega, tú con los ojos demasiado abiertos.
Supiste desde el principio
Que no podíamos desvanecernos en la noche
Y sin embargo, así fue
Y esta noche es tan larga
Tan silenciosa, tan fría
Que me hace huir del recuerdo de mi vida
Cita con el año
Cuando nada se pide
Llega sin desearse
Como un alubión
Y entierra mi sombra
Entre tantas sombras de musgo
Entre tantos lánguidos años nuevos
Y al abrir las panaderías de nuevo
Ahí estas tú
Para recoger mí escarcha
Para plantar de fresas el jardín
Para cubrir mi cuerpo de suspiros
Para mirarme a través de un tornado
Y yo enmudecida
Transitando por el baho de las calles
Exhalando llamas
Empezando de nuevo
En el remanso estancado
Desde mojadas palabras
Desde el ayer fallecido
Hasta el hoy y el ahora
Hasta el roce con tu piel
Hasta la tarde húmeda.
Carta perdida para una habitación cerrada
Cuando el otoño se deshace hacía el
verano
Amasando amores entre tormenta y tormenta
Pasean dos amantes
Vuelven perfumes de soledad,
Los bares vacíos,
Las playas cubiertas de charcos
Las maletas por todas partes
Eco de la nieve,
Música grave de voces al unísono.
La cocina aún esta sucia
He de poner orden en la casa
Y escribirte una carta
No vuelvas hasta que mi cuerpo se tiña de invierno.
Cada vez que te llamo y no me contestas
Oigo palabras comunes,
Como vestido
Comida,
Sueño
Y me vuelvo a mi casa
Esperando otro día
Veo las páginas de un libro como una caja oscura
Que contiene dentro otra caja, y otra, y
Otra -como las cajas chinas-
Que nos alejan cada vez más a ti, y a mí,
de la vida
Abro los ojos y veo
Otro amanecer sin mañana,
Otros pasos cansados
Que conducen irremediablemente a la noche
y te llamo en sueños
Veo tu infancia fugarse
Después camino largas horas
Por los sueños tuyos y los míos
Como si fueran los mismos
Todos los sueños;
Y siento eco de pasos en todas direcciones,
Hasta volverme loca.
Rayo Verde
En las montañas verdes de mar
Transcurre un río de lava
Y un rayo verde atraviesa el cielo
Cayendo en vertical sobre las olas
En caminos de polvo olvido el nombre del deseo
Mientras la arena se derrite en el desierto de mis manos
Exprimo el zumo de una naranja
Más amarga que el paso del tiempo
Mientras invoco a los dioses del olimpo
El leteo desembarca en el mar
Delta de mi amargura profunda
Y se funde en la lava de tu piel
Reflejo de sombras en la arena,
Uno, dos, cientos de surcos humanos desnudos por el
mar
Y espuma de azúcar glasé embalsama sus
pies
No pueden asirse sus manos
Y se deslizan como el infinito
Sin un soplo de piedad
Mientras las rocas se desintegran
En un intento de aunar voluntades humanas.
Exploro las calles interiores que escondes en ti
Los pasos en una dirección y en la inversa
Las calles y los sitios siguen, permanecen
Y, sin embargo, algo se aleja.
Hay calles vivas y calles muertas;
Calles donde huele a polvo,
Y se presiente ya al comenzar el verano
Que empiezan a espigarse;
Calles soleadas en exceso
Donde todo se agota de antemano
Y también hay calles sombrías
Donde aún huele a humedad y a hierba fresca.
Mis pasos se pierden por la memoria de estas calles
En la humedad de un charco que se resiste a secarse,
Una botella rota de vino, abandonada,
Agua sucia y espuma blanca arrojada por un caldero
En una alcantarilla.
Eres mar que anida en mis pensamientos
A la sombra de tus olas duermo
En las tardes de estío
Me refugio y juego con ellas
A romper su espuma
En mi vientre
En mis labios hay sal
En todo mi cuerpo
Se refleja en mis ojos
Tus ojos de mar
Inmensidad, calma sosiego
Ruge en el mar el rompiente,
Unas olas más fuetes que otras
La rocosa costa, la inmensidad.
Una caracola de nácar
Me trae su sonido
De sirenas
Y peces pequeños
El perfume del mar
Su rugido
Te escribo una tarde como otra cualquiera
Las hojas del castaños ya
Cayendo sobre el jardín
Las pisadas huecas
¿Dónde estarás?
Sentada en mi silla pequeña
Estoy esperando que el rumor de la fuente se convierta
en una cascada gigante
Que un viento feroz me arranque estos pensamientos tan
tristes
Tal vez, la caída lenta del día
Te sigo extrañando
Aunque parezca tan raro
Como que nunca nos conocimos
Y que seguiremos siendo extraños
Que se miran a los ojos,
Llegara el invierno
Y tendrá la mesa puesto un mantel a cuadros azules
y blancos
Bajo el limpio manto de los aleros cubiertos de nieve.
Te sentaras en mi mesa con faroles encendidos:
Tomaremos chocolate
Y se derramaran sobre el mantel sonrisas.
Música para gatos
Todo sigue a pesar mío
Hasta lo que no sucede
Se me pasa
Y muero esta noche
En tu sexo convexo
Muero de ti
Y de todos los que no están
Sin saber si volverás
O volveré a tener los gatitos en mis manos
Son mi último aliento
Mi último suspiro en el aire.
En la noche que acaba
Con faltas de ortografía
Sobre colchones que maúllan
Hasta mañana
Te haré llegar una misiva
Me han dejado los gatos
Han ido tras tu rastro.
Cuando vuelvas a verme
No diré nada
A pesar mío
Seré indiferente a los temperamentos
Y a los versos ahogados en bañeras con olor a lejía
Ódiame sin más
Pero no seas indiferente
Mis gatos no se lo merecen.
Voy de suicidio en suicidio
Tu, buscándote la vida
A altas horas de la noche
Mendigando amaneceres
Que nunca sucederán
Me sumo en el olvido
De vasos de vino vacíos
Tú buscas heroínas de película
Y yo gasto delantales sucios.
Soy lágrimas en el aire
Llamadas sin respuestas
El homicidio de un teléfono que a nadie le interesa
Ni se interesa por nadie
Me quemo en una hoguera perpetua
Me arropo en sabanas de seda
Visto los manteles de fresas
Mientras mis gatos maúllan.