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Marcelo Ahumada
 

Datos técnicos

Informacion Basica

Tipo:
Poeta
Nombre
Marcelo
Apellidos
Ahumada
Fecha de Nacimiento
01/01/2001
País Actual
Argentina
Género
Hombre

Amigos

Último poema publicadoLeer todos sus poemas

Madrenaturaleza

¿tenés lexotanil?

no tengo madre

no tengo lexotanil pero sí tengo madre
no tengo padre

le digo: no tengo madre

aunque tenga lexotanil y tenga madre y tenga esta noche abierta
como un tajo en mi cadáver

no le daré una de mis pastillas

que su noche
le traiga desesperación
y lobos
papeles de la noche

Cayendo

halcones contra las cañitas voladoras
un 31 diciembre eterno

no tengo lexotanil madre

que advenga toda la locura

esta noche
escondo un ejército de alucinación
tártaros ciegos cabalgando

tengo el antepasado de todos los hombres
olvidados de la plegaria abandonada
en un ocio infinito

lascivia miedo furia

antes que amanezca madre
antes que amanezca

he soñado esta plaza

será el final de la guerra

y del árbol y del caballo

iremos pegados de fuego
en nuestra doméstica carcel
y algo indecible morirá

dispararán desde carruseles de invierno
contra las últimas páginas

de cien años, de la montaña, de rayuela
donde secas tu rouge
de maestra de loca de madre de hijo puto

he soñado cinco ancianos japoneses
observando
y un ángel acróbata y desafinado
sentado
sobre tu cabeza

no es necesario misas ni oficios
no hay cielos para nosotros

otros cuentan nuestra fábula
donde solíamos sentarnos
madre
antes que amanezca esta noche
mucho antes de esta noche
y de otras noches

no no tengo madre no tendré nunca madre

II

el día es largo el día no es el mismo día pero el día es largo

no hay pastillas
pero hay humo

algo arde
y no se ve

arde en la oscuridad

un humo
se quema
en todas partes
invisible
como si estuviera en mí
pero afuera
y
está vivo

busco un lugar
para dormir
en mi cabeza

abarrotada de personas
que no conozco

y odio

no hay silencio aquí

pretenden gritan duermen
ebrios

no es el mismo día
ni la misma noche
pero el día y la noche
son interminables

hace frío en la palabra nadie

¿descubrirán que me fui?

no hay llamadas
cartas de despedidas
hay avisos de cortes
y panfletos de televisores de pantalla plana
microondas con guirnaldas
en veinte cuotas resueltas en 0.99 ctvos.

III

estamos enfermos y avergonzados

como los tiempos

devorados por un fuego infinito mediocre y frío

como las tumbas contra la lluvia
recortados en una madeja de aire

gatos al filo del último eclipse del siglo
¿cuánto costarán las botas de aquella vidriera?

inútiles inútiles infértiles vivaces

(¿ por qué el ruido desgarrador
de un kiosco abandonado
contra el viento
piensa en el grito frío
que nuestros bronquios hacen
en el tragaluz de esta vela?)

sin embargo

si nos concedieran crédito
podríamos usar las botas
mientras danzamos desnudos
sobre el césped amarillo

y

milagroso

de esta fuga
sin pensar por qué
por qué nuestros muebles quieren morir

IV

eran tan largas las tardes
y tan chiquita nuestra tristeza

dios era un cristo quemado y derretido por las velas
la culpa por la erección en las misas
ante su temible cruz temblorosa
y cuando llovía sobre la soga
nuestro dios
era solo dios de mi abuela

(nunca habíamos enterrado algo más grande que nuestra perra)

qué será de los niños olvidados
y de los globos que le pertenecieron a los niños

viajaron hundidos
en sus pulloveres miles de años o de segundos
e inventaron las primeras veces de todas las cosas

se mudaron llevando
nuestros ojos y los puños
arreando perros desconocidos
a los que llamaron perros
y jamás tuvieron que cavar
nada para ellos

quizás dispararon al cielo una noche
llena de vientos
para ultimar al dios que moría perserverante

porque dios tambien fue la última palabra

de mi abuela

que la traía para hacer el inventario acordado y reputearlo

V

los pájaros congelados

desnudos

desmenuzados

en la fuente amarilla

que semeja una chata

en la heladera unívoca y vacía

de nuestra comida atroz

dibuja

helados hilos grises

del alimento muerto

del pollo destrozado

crepitando

entre tus manos

antes de caer en la cacerola

formándole un entrepiso

al vaho de la nicotina

y al agua de colonia

(me duele el pie)

debajo mío
miles de langostas o de pajaritos negros
alimentan
un rumor devastador
y estas langostas o pajaritos negros
no puedo descubrirlo
sostienen
el mar de langostas o pajaritos negros
que vas creando
madre
dentro mío

(me he roto el pie
golpeando la puerta
porque quise patearte
la cabeza
madre
como debí hacerlo)

se reproducen las langostas o los pajaritos
en otras langostas y en otros pajaritos
y sus sombras de langostas y pajaritos
en mas sombras de una cosa y de la otra
cubriendo el cielo el suelo y el aire

¿les cabrá lugar
en mi cabeza
su alimento?

¿será como el silencio lleno
los pajaritos o las langostas repletas
de la soja del maíz y del trigo?

(¿no debiera dolerte la cabeza
de madre
mi delirio mi muerte mi patada
en mi cabeza de hijo?)

VI

mi madre muere
en hospitales públicos
de un cáncer imaginario
en sus entrañas antropófagas

los perros ladran
en alguna casa
los mendrugos
en sus ladridos

cuidan un solar
del infierno

(una de las perras mata
al cachorro de otra
muere descerebrado
entre espasmos
en la caja de zapatos de gamuza
que preparamos)

hay tanto sangre en este hueco

palomas inmensas
de coágulos
atraviesan en picada
por el hueco
sus plumas llenas de vidrio
de las ventanas
de nuestra casa

(un sordo zumbido de volcán
Crece
un inextinguible volcán arde

y
tomo pastillas
decenas de pastillas
centenas de pastillas
miles de pastillas
que caen en el hueco
y crepitan en el vaho
quirúrgico
y de paz amortiguada
despegando mi hueco
de su cabeza
y su cabeza
de mi hueco

y llueve seco
plumas de palomas
que no recuerdo
ni tampoco olvido

porque alucino

jaurías de palomas

en fuego y vidrio

VII

que será esta distancia
este abismo sin cumbres
este dolor sin gritos
¿madre?

¿dejaste allí el lexotanil?

nos hará falta

a la tarde

tus perros

tus perros gimen hambrientos

lebreles de miseria

tu trono de nervios

canil de tu demencia

¿no deberíamos morir madre?
a la hora del almuerzo o de la cena
cuando lavas como golpeas
o arrastras y matas

¿debo morir?

ya no hay fotos mías
he dejado de asistir
a reuniones y fiestas
atender teléfonos o contestar cartas
no habrá idea alguna
que fui

(“alzaré mis ojos a los montes
¿de dónde vendrá mi socorro?”)

¿podrás superar los gusanos
y el frío
todo este frío
entre mis uñas en el barro?

¿cuantas horas tarda el sol en llegar a la tierra?

¿y a esta profundidad?

Todo

es olvidable pasajero impune

y

Correr

¿estábamos buscando monstruos madre?

(estoy cansado)

rezas de noche de dia de siesta a la tarde de noche
y en todas las religiones

arrollaste naciones
destruiste enemigos
quemaste sus aldeas
y alzaste contra nosotros
tus malditos pequeños mezquinos
dioses
hijos de puta

(“y los enemigos del hombre
serán los enemigos de tu casa”)

y

perseguiste a perversos

herejes inocentes presos perdidos

a todos los felices y huérfanos

hijos de la tierra cogiendo

(“cometiendo hechos vergonzosos
Hombres con Hombres”)

espero en términos vacíos
sin pasaje avión o viaje
porque la muerte es infinita
e incomprensible
porque la muerte es mía
y aunque pueda percibir el espesor de su languidez
no advierto aún la envergadura de su tristeza

“soy reo de muerte” sal de las tinieblas madre

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