
El sábado 20 de junio a las diez de la noche mas veinte minutos de cortesía, aparecía Bunbury en el escenario y se caía la plaza de las Ventas. Dos horas antes, miles de jóvenes, vestidos la mayoría con camisetas negras pero muy pocos con pinta de roqueros, iban llenando poco a poco el ruedo y la grada de este monumento que esperemos quede pronto sólo para cortar las orejas de los músicos que en ella actúen. Y en esta noche, al final fresquita, el ambiente y el concierto fue de de dos orejas y el rabo, puerta grande y portadas de prensa.Pero algo pasa con Bunbury en España. Un músico que lo ha dado y lo ha sido todo y lo sigue dando en los escenarios, no es capaz de colgar el “No hay billetes” a las horas de sacarlas a la venta como hacen los grandes como ACDC, U2 o lo harían los mismos Héroes. Y además a precios asequibles. Algo pasa con este país de envidias y manías. Peor para la gente. Ellos se lo pierden. Es cierto que hubo casi lleno, pero Bunbury se merece que la gente se deje la piel para conseguir sus entradas.
Así que ahí estábamos en el Palco 4 de prensa, un Palco cómodo y al lado del bar. No había ido antes a un concierto como prensa, y pensé que ver un concierto en esta zona sería más bien la gente hablando y contándose su vida, y mira por donde se formó un ambiente festivo que no paró de cantar tema tras tema. Es cierto que estos conciertos se viven más desde el ruedo, pero la verdad, no estuvo mal el ambiente ahí arriba. Mis agradecimientos a ‘Rock & Chicken’ por las entradas y su amabilidad.
Bunbury sigue de gira con su ‘Hellville de Tour’ y en noviembre nuevo disco, así que esperemos que igualmente haga la gira correspondiente. Ya le vimos el 23 de octubre en el Palacio de los Deportes (que tampoco puso el “No hay billetes”) y creo que el concierto de ayer mejoró el ya impresionante del año pasado.
“El club de los imposibles” nos metió a todos de golpe en el concierto. Vestido de negro y con sombrero vaquero, Bunbury empezó a moverse y darlo todo. Si pones en la RAE ‘tener tablas en un escenario’, sale la foto del maño…
Siguieron “La señorito hermafrodita”, y “Hay muy poca gente”, el quinto tema de Hellville de Luxe, el álbum más roquero de Bunbury. Este tema es un entrañable homenaje a su vida, en el que deja claro que es como es, que no le atrae la vida fácil de las familias acomodadas, y que sus amigos son sus amigos. Temazo de los buenos.
Antes de dar las once fueron pasando “Bujías para el dolor” con Phil Manzanera en la guitarra, “Puta desagradecida” (del disco con Nacho Vegas), y con un “vamos a separar parejas” introdujo el tema “Sólo si me perdonas”. Y nos dieron las once, y se puso una camisa tirando a rojiza y entonó un “Sácame de aquí” seguida de aquello que “De pequeño me enseñaron a querer ser mayor, de mayor voy a aprender a ser pequeño” del tema “De mayor”… toda una filosofía de vida.
Y Bunbury siempre acordándose de los hermanos marginados como los sudamericanos o los marroquíes, a los que dedicó “El extranjero”, tema con el que me siento totalmente identificado y al que metió un acordeón que hizo moverse a toda la plaza. Hablando de las noticias de la tele, preguntó si veíamos la televisión y siguió con un “espero que no…”. ¡Grande este Bunbury!
Luego entró con el tercer tema de la noche del último álbum “200 huesos y un collar de calaveras” y se marcó un blues espectacular al más estilo The Doors, con el temazo “Infinito”, un poema de amor verdadero: “Y engáñame un poco al menos/di que me quieres aun mas / Que durante todo este tiempo/lo has pasado fatal / Que ninguno de esos idiotas / te supieron hacer reír / Y que lo único que te importa/es este pobre infeliz”.
Y llegó el primer descanso y gracias porque tras litro y medio de cerveza no podía espera más… Y tras él, el primer single de Hellville, “El hombre delgado que no flaqueará jamás“. Me gustaría un día poder hablar de este tema con Enrique obviando la polémica, para poder hablar de poesía como bien se merece el tema y no como lo han tratado todos los medios (como decía envidiosos y maniáticos).
Y pasadas las once y media mis dos temas favoritos en la actualidad: “Sí” por su ritmo e intensidad y “El rescate” por su poesía: “Las fuerzas me fallan / mis piernas no responden / te conocen, pero / no llegan a ti”.
Un tema que faltó en el Palacio de los Deportes “Apuesta por el rock and roll”, y “Lady Blue” dejaron paso a los primeros bises: “El anzuelo”, “El porqué de tus silencios” y “El viento a favor“, un tema que creo no debería tocar como norma sino como reivindicación cuando haya una razón muy concreta para ello. Me parece la canción más facilona y con menos poesía del de Zaragoza. Pero bueno, entre veintitrés temas, uno malo queda oculto. Y por cierto, empezaba a hacer un fresquito poco más que incómodo…
Segunda tanda de bises: “No me llames cariño”, el clásico mexicano de “El jinete” y “Canto (el mismo dolor)“, un temazo acompañado de una guitarra española que habla por ella misma, con una letra aplastante: “Y no hay mejor ni peor / pues con la gente que tropiezo / sufren del mismo dolor / están igual, el mismo dolor. / No hay mejor ni peor / si estas quieto o en movimiento / sufres el mismo dolor / estas igual el mismo dolor.”
Y por fin, tras dos horas y media de concierto, “Y al final”. Y como así hacen las cosas en su familia, y así le enseñaron a que las hiciera el, se marcó un último bis con otro tema del disco con Vegas “El tiempo de las cerezas“.
Así que todos felices y contentos, a correr al primer bar para protegernos del frío, y para brindar por esta noche de rock and roll, sueños y poesía. Como siempre, gracias Bunbury por todo.
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