Blackthorn. Sin Destino
Se supone que el legendario forajido Butch Cassidy huyó a Bolivia con su inseparable amigo Sundance Kid donde juntos encontraron la muerte. En esta nueva versión de la historia, se nos plantea la posibilidad de que el Señor Cassidy no hubiera muerto en aquel enfrentamiento con el ejército boliviano, tal y como se nos contó maravillosamente bien en Dos Hombres y Un Destino, de Paul Newman y Robert Redford.
Para contarnos la historia, el director español Mateo Gil nos lleva de viaje a través de los espectaculares paisajes de Bolivia. Entre ellos, y principalmente, el imponente Salar de Uyuni, que se convierte en un personaje más de la película por su belleza resplandeciente y peligrosa. El salar parece mostrarnos una cara más del héroe de la película, con su serenidad y espíritu salvaje, que encajan perfectamente en el alma de Cassidy.
Pero la verdadera luz y referencia de la película la encontramos en la monumental interpretación de Sam Shepard. Probablemente, el mejor Butch Cassidy dentro de todos los "Cassidy" de la historia del cine (que me disculpen de antemano los ofendidos). Sam Shepard sabe encarnar perfectamente al personaje maduro que asume su lugar en la vida, que se reconoce mayor para ciertas proezas pero sabe utilizarlo como fortaleza para emprender el último viaje hacia su tierra prometida.
La película bebe de las fuentes clásicas de los westerns de toda la vida, respetando todos los clichés, pero dándole un nuevo carácter que le da frescura a la película. Entre ellos, uno de los que más juego dan a todos los westerns: el reparto de roles, el bueno-malo eterno que ayuda a identificarse con los personajes fácilmente. El férreo código de honor de nuestro protagonista (digo nuestro plenamente consciente) marca todo su devenir en la película y nos deja grandes momentos de dignidad y enseñanzas básicas.
Como contraste a todas las virtudes del papel de Sam Shepard como actor y personaje, está Eduardo Noriega. Como personaje, nos ofrece el reverso del papel del héroe, se deja llevar por la avaricia y la falta de escrúpulos y desaprovecha la amistad y consejos de Butch. Como actor, tiene el gran problema de enfrentarse en pantalla a un grandísimo actor como Sam Shepard. Lo que podría ser una gran virtud, por la riqueza de los personajes, se convierte en un gran lastre para la película porque la química no funciona. Es sabido que Eduardo Noriega es un discreto actor cuyo mejor papel fue el anuncio de Schweppes donde enseñaba el trasero (tiempo después se descubrió que otro actor hacía de culo en el spot, aunque él se llevara la fama).
El resto de la película funciona. Todo acompaña; la música, la fotografía, los personajes secundarios, los paisajes y sobre todas las cosas, la fuerza del personaje del forajido convertido en héroe atípico.
























Comentarios (1)
El trasero de Eduardo Noriega... jo jo jo.