Un Dios Salvaje
Dos matrimonios se reúnen para resolver amistosamente la disputa de sus hijos de 11 años, que se han peleado por algún motivo que pronto olvidarán... Desde la supuesta madurez que les da su edad adulta pretenden resolver de forma cabal y satisfactoria el problema aparente y no iniciar un proceso legal (importante decir que la película se desarrolla en Estados Unidos donde el mundo de los abogados y los seguros llega hasta las riñas entre críos, algo que parece poco probable que ocurra por otros lares... ¿verdad? ¿verdad?) .
Ese es el punto de partida de la película y el inicio de todo un carrusel de despropósitos de cada uno de los cuatro personajes. Cada uno de ellos expone su opinión sobre el conflicto de sus hijos, con diversidad de posicionamientos e implicación al respecto. Desde la perspectiva de cuatro padres adultos, se analiza una ridícula pelea entre chavales como si se tratara de un conflicto armado entre países que luchan por un trozo de terreno árido y seco.
Sus propios demonios personales y los problemas de pareja van apareciendo según intentan resolver la vida de sus hijos. Todos ellos muestran las aristas de su personalidad y en algún momento de la película, enseñan su talón de Aquiles lo que da lugar a hilarantes escenas grupales.
Esa es la contradicción que plantea la película, y a la que nos enfrentamos cada día en nuestras vidas: ¿somos capaces de dar respuesta a nuestros propios problemas antes de dar solución a los problemas ajenos? ¿somos capaces de hacer autocrítica sin justificarnos y sin proyectarnos en toda la humanidad?
Un placer de película.
Ese es el punto de partida de la película y el inicio de todo un carrusel de despropósitos de cada uno de los cuatro personajes. Cada uno de ellos expone su opinión sobre el conflicto de sus hijos, con diversidad de posicionamientos e implicación al respecto. Desde la perspectiva de cuatro padres adultos, se analiza una ridícula pelea entre chavales como si se tratara de un conflicto armado entre países que luchan por un trozo de terreno árido y seco.
Sus propios demonios personales y los problemas de pareja van apareciendo según intentan resolver la vida de sus hijos. Todos ellos muestran las aristas de su personalidad y en algún momento de la película, enseñan su talón de Aquiles lo que da lugar a hilarantes escenas grupales.
Esa es la contradicción que plantea la película, y a la que nos enfrentamos cada día en nuestras vidas: ¿somos capaces de dar respuesta a nuestros propios problemas antes de dar solución a los problemas ajenos? ¿somos capaces de hacer autocrítica sin justificarnos y sin proyectarnos en toda la humanidad?
Un placer de película.























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