Soypoeta.com: poesía, cuentacuentos, solidaridad, viajes y cultura en general
"Quién diría
que tras el fuego
amanece un nuevo día."
Accesibilidad | Contacto | Mapa
Soypoeta.com
 

Las columnas de soypoeta.com

El diluvio universal

por Miguel R. de P.

La Guerra de Irak
(Extraído de Ciclos y Líneas, verano del 2003)

Escucho en la lavandería el discurso de Tony Blair al Congreso de los Estados Unidos. Es posible que Blair, como decía Wilber en un artículo publicado en su página de la red, tenga algún elemento "integral", pero no creo que esté ahí asentado de pleno por lo que ahora voy a explicar.
Ante todo hay que definir el concepto de "integral". Wilber lo ha hecho como nadie, y me atengo aquí por completo a su definición, que implica tantas cosas (y que el lector interesado debe buscar por su cuenta). Lo integral, tal y como lo define Wilber, es el primer estadio en la evolución de la Conciencia que tiene la capacidad de ver a todos los otros previos desde arriba. Siguiendo el modelo de la Spyral Dynamics, estos estadios (memes) son: 1. beige (indiferenciado-necesidades básicas), 2. rojo (tribal-animista), 3. azul (convencional-conservador), 4. naranja (moderno-racional), 5. verde (postmoderno-pluralista), y 6. amarillo-turquesa (integral). (De ahí la Conciencia seguría ascendiendo hacia lo transpersonal, pero esto ahora no nos interesa).
El estadio integral (amarillo-turquesa) es, como decíamos, el primer estadio de conciencia a lo largo de la escala del desarrollo que puede ver a los demás en lo que son, mientras que los otros viven, por así decir, absorbidos en sí mismos, y por tanto es el primero capaz de incluir sus virtudes en un sistema total y de pulir sus patalogías y desviaciones. Todos los estadios anteriores eran -y son- incapaces de ver otra cosa que a sí mismos. El terrorista (estadio asociado al meme rojo) sólo entiende de la imposición brutal; el conservador (azul) responde tan sólo a lo tradicional, con un fuerte énfasis en la dualidad moral bien-mal (por supuesto ellos son los buenos y los demás los malos); el moderno-racional (naranja) transciende por primera vez las tradiciones y se ancla en sí mismo como sujeto, capaz de decidir por sí mismo (este estadio tiene que ver sobre todo con la democracia capitalista); el pluralista-postmoderno (verde) quiere abrir espacio a la expresión de todos, a que todas las diferencias se muestren; y el integral (amarillo y turquesa), por fin, es el único capaz de dar cuenta de lo valioso que tiene cada uno de los estadios dependiendo del contexto y la situación, sin sujetarse particularmente a ninguno de ellos.
Como ha mostrado Wilber de un modo genial en varias obras, la vanguardia de la conciencia hoy se encuentra entre el estadio verde (pluralista-postmoderno) y el amarillo (integral); un paso decisivo, puesto que, al fin, si logramos la consecución de lo integral, podríamos empezar a dar cuenta de todos los estadios y por tanto de actuar coherentemente de acuerdo con las circunstancias y requerimientos de cada situación. El estadio pluralista-postmoderno tiene grandes ventajas sobre todos los anteriores, pues hasta entonces la represión y el abuso había sido la norma, pero el pluralismo se las ve y se las teme para enfrentarse con el meme rojo (tribal-animista), que impone las cosas por la fuerza, o sea, el terrorismo. Una posición de "exprésate", como es la del pluralismo relativista postmoderno, evidentemente no funciona ni puede funcionar con aquéllos que se encuentran inmersos en un estadio que sólo concede importancia a la supremacía de la fuerza bruta.
Esto es lo que ha venido diciendo Fernando Savater en el asunto del País Vasco, criticando (en parte con razón, y en parte sin ella) a los "artistas" e "intelectuales" que acusan a los conservadores (el PP) de manejar mal el asunto, no abriéndose a una pluralidad y un diálogo. Los artistas e intelectuales representan en su mayor parte el estadio verde pluralista, que con todas las buenas intenciones del mundo se las ven se las toman para aplicar su principio de "respeto" y de "deja que se exprese" ante la imposición de la fuerza del meme rojo. Como ha mostrado experimentalmente en varias ocasiones la Spyral Dynamics, y como se deduce de la propia teoría, la única posibilidad de salida de un enganche a un estadio en particular es la transcendencia al siguiente.
La posición de Savater, en cambio, es la naranja (racional-moderna, que sustenta los valores democráticos), y apoyando a la azul (conservadora), ya que se da cuenta de que es el único modo de hecho de parar explícitamente los pies al terrorismo. Los únicos que pueden parar al rojo son los azules, que les muestran el siguiente estadio de su desarrollo. Tal labor de transcendencia no la pueden acometer los pluralistas, puesto que éstos se ven ante la posición imposible de "tener que aceptar" algo inaceptable, como es la violencia. Sin embargo, una posición moderno-racional o conservadora no puede hacer frente por sí misma a los problemas más acuciantes del mundo contemporáneo, donde ya no se trata sólo de asentar los valores democráticos (lo que el naranja hace con poder y razón) sino de ampliarlos hacia arriba y hacia abajo - es decir, hacia la descentralización y la globalización. Pero este es un tema que requeriría mucho desarrollo adicional.
Lo importante es darse cuenta de que ninguno de los estadios anteriores a lo integral (amarillo) pueden abrir una perspectiva verdaderamente integradora de los conflictos, y que estamos justamente en el amancer de esta posiblidad. De entre esos intelectuales y artistas que mencionábamos antes (y que Savater criticaba con razón y sin ella) ya empieza a asomarse lo integral, que es en realidad la única posición desde la que se pueden resolver los conflictos. El diálogo "sin represión" y sin el asentamiento continuo de los valores democráticos modernos por el que aboga el pluralismo no es suficiente por sí mismo. Mas tampoco es suficiente el conservadurismo clásico, puesto que éste no pretende incluir, sino alejar a palos.
Volviendo a Tony Blair y la guerra de Irak, Wilber se arriesgaba en su artículo a decir que Blair era el único dirigente del mundo actual que tiende hacia una aproximación integral, tratando de calmar a los unos y a los otros y proponiendo una especie de tercera vía en la cuestión iraquí. Después de oír su discurso en el Congeso estadounidense, estoy ya casi convencido de que no es así, y de que Blair tiende más bien al interés personal, justificando éste mediante "la lucha contra el terrorismo", que tantos frutos capitalistas está trayendo a los países más desarrollados. Sigue interesando mantener la sospecha del terror inminente, para sí justificar políticas conservadoras y represivas.
El discurso de Blair apoya directa e indirectamente las barbaries norteamericanas en el todo el planeta, también en Irak. (Es importante añadir, en aras de la clarificación, que, como dice Wilber, la posición integral no está necesariamente en contra de la guerra -pues puede creer necesaria una intervención en un momento dado para parar la barbarie-, mientras que el pluralismo postmoderno siempre lo está. Estar en contra de la guerra suele ser verde, puede ser amarilla, y los narnajas se mantienen al margen -siempre que no afecte demasiado la bolsa, como dice Wilber-. Con esto quiero decir que el hecho de Blair apoyase la invasión de Irak no implica automáticamente que su posición no sea integral; lo mismo que creer que los etarras deben ir a la cárcel no quiere decir necesariamente que la aproximación no sea igualmente integral).
Se veía en Blair el constante abuso del término "terrorismo", no sólo para la implantación de la sospecha continua, beneficiosa casi siempre para los negocios de los grandes y la perpetuación de la ignorancia en las masas, sino también para poder justificar mediante él la represión de cualquier movimiento en contra del suyo. Nadie niega que exista el terrorismo (meme rojo). Lo que queda por definir es, en primer lugar, quién lo practica y en qué medida (los gobiernos occidentales suelen ser los campeones a este respecto -a escondidas, por supuesto- y no tanto los grupos minúsculos de fundamentalistas religiosos o nacionalistas), y, en segundo lugar, hasta qué punto la "lucha contra el terrorismo" no está escondiendo la represión de movimientos genuinamente progresistas, que quieren devolver la normalidad y la democracia reales a los pueblos. Cada día es más del dominio público que a lo largo y ancho del planeta, los Estados Unidos sobre todo, y con él las otras grandes potencias, se han dedicado sistemáticamente a destruir toda posible democracia real en aras de sus propios intereses económicos, e invariablemenete se ha utilizado como excusa para la invasión "la lucha contra el terrorismo". No es un asunto nuevo. Viene ocurriendo desde principios del siglo XX.
Lo que se denomina "terrorismo" desde las grandes potencias es a menudo un acto de defensa propia, y como tal lícito y necesario (es como si alguien entrase en tu casa armado hasta los dientes para violar a toda tu familia, y tú, defendiéndote quizá con el primer cuchillo a mano eres acusado de "terrorista" - el ejemplo es perfectamente paralelo). Y lo que suele denominarse "guerra" (como la de Vietnam, Panamá, Irak, y dos o trescientos ejemplos más) es sencillamente terrorismo de Estado (por supuesto elevado a lo que no es por los medios de comunicación, etc.). Blair desde luego no hace la distinción, pero sí extraña que no la haga Wilber. Son precisas este tipo de distinciones y de análisis críticos para no caer sin querer en el apoyo del statu quo. Por otro lado, hemos de vigilar mucho una toma de partido estricta en la que sin querer nos vemos a la contra de algo, cuando desde el principio la aspiración era la integración y así la paz genuina que respeta las partes y los todos correspondientes a cada nivel. Enfatizo la importancia de las estrategias del pensamiento crítico negativo, al estilo de Marcuse en El Hombre Unidimensional, porque sin ellas hasta las mejores intenciones "integrales" pueden acabar por ser parte del sistema de imposición. Aunque también, como decimos, lo contrario: las mejores críticas pueden acabar por convertirse en constantes luchas a la contra y en continuas sospechas de lo otro, sin acabar en una genuina estructura y articulación integrales.
A nuestro juicio, una verdadera postura integral debe criticar todos los aspectos patológicos de todos los niveles de desarrollo, lo que desde luego incluye, y debería hacerlo en primer lugar, la posición de la que parten los gobiernos de occidente en su expolio mundial, que es de fondo el que mantiene el statu quo en todo el mundo y el que permite que tantos millones mueran de hambre en el mundo, el que permite e impulsa guerras civiles en más de la mitad de los países del planeta, el que derroca y construye gobiernos a su antojo y por doquier, y en definitiva el que mantiene interesadamente la insostenible situación mundial a tantos y tantos niveles. Por supuesto hay que criticar la brutalidad de los rojos, como el terrorismo islámico o el del etarra (menor en cuantía de lo que anuncian los azules), así como el imperialismo de los propios azules y sus versiones "del Mal", también como el capitalismo explotador a la moderna de los naranjas y como el pluralismo-sin-más de los verdes. Todos ellos deben ser criticados en sus aspectos patológicos y ensalzados en sus aspectos benignos, puesto que como hemos dicho antes, y como no debe dejar de olvidársenos, los estadios constituyen una cadena del desarrollo en que sólo se puede transcender una visión mediante la introducción en el siguiente estadio. El rojo terrorista sólo puede hallar la salavación mediante la fuerte imposición del orden del azul; el conservador azul mediante los valores democráticos del naranja; éste ascendiendo hacia la diversificación de la diferènce; y por último desde el pluralismo a lo integral.
En la guerra de Irak, el amarillo puede al menos plantearse hacer uso o no de determinados medios para sentar las bases seguras de una paz futura capaz de desarrollar una auténtica democracia, cosa que ni el conservador puede hacer (siempre querrá imponer su versión de "la democracia", y además siempre lo hará mediante la guerra), ni el pluralista postmoderno (que llamará a "la paz" sin saber muy bien cómo organizarla en medio del terror, y cuya única posibilidad implica necesariamente la imposición de un orden estricto). No parece claro que Blair esté pensando en la construcción de una auténtica democracia en Irak. Esto es claro en el caso de los Estados Unidos, pero cada vez más también en el del Reino Unido (y así también la España de Aznar). Más bien parece que Blair está dejando y consintiendo la rapiña de los mismos explotadores imperialo-capitalistas de siempre, aunque es difícil de decir con seguridad, puesto el integral (el Emboscado) utiliza siempre todos los medios disponibles para alcanzar su objetivo, y los medios son los que proporcionan típicamente cada uno de los estadios anteriores, siendo fácil, por tanto, confundirlos con ellos mismos. Sólo el tiempo dirá hasta qué punto era lo uno o lo otro.

M. R. de P.

Página de inicio | Poesía y poetas | Cuentacuentos | Especiales | Solidaridad | Actividades | Monográficos | Agenda cultural | Noticias
Concursos | Blog | Librerías | Diccionarios | Estuvimos allí | Libro de visitas | Enlaces | Curiosidades
¿Quiénes somos? | Mapa del sitio | Contacto | Copyright | Accesibilidad | Aviso legal
¡Gracias por visitar Soypoeta!
Logo de validación de XHTML 1.0 Transitional |Nivel Triple-A de Conformidad con las Directrices de Accesibilidad para el Contenido Web 1.0 (WCAG 1.0) |Logo de validación de hojas de estilo |Logo de validación del Test deAccesibilidad Web, TAW |Logo de validación de contenidos de la Plataforma para la selección de contenidos en Internet, PICS