- Página de inicio
- Poetas y poesías
- Cuentacuentos
- Especiales
- Solidaridad
- Actividades
- Monográficos
- Agenda cultural
- Noticias
- Concursos
- Blog
- Librerías
- Diccionarios
- Estuvimos allí
- Libro de visitas
- Enlaces
- Curiosidades
- ¿Quiénes somos?
Escucho en la lavandería el discurso de Tony Blair al Congreso
de los Estados Unidos. Es posible que Blair, como decía Wilber
en un artículo publicado en su página de la red, tenga
algún elemento "integral", pero no creo que esté
ahí asentado de pleno por lo que ahora voy a explicar.
Ante todo hay que definir el concepto de "integral". Wilber
lo ha hecho como nadie, y me atengo aquí por completo a su
definición, que implica tantas cosas (y que el lector interesado
debe buscar por su cuenta). Lo integral, tal y como lo define Wilber,
es el primer estadio en la evolución de la Conciencia que
tiene la capacidad de ver a todos los otros previos desde arriba.
Siguiendo el modelo de la Spyral Dynamics, estos estadios (memes)
son: 1. beige (indiferenciado-necesidades básicas), 2. rojo
(tribal-animista), 3. azul (convencional-conservador), 4. naranja
(moderno-racional), 5. verde (postmoderno-pluralista), y 6. amarillo-turquesa
(integral). (De ahí la Conciencia seguría ascendiendo
hacia lo transpersonal, pero esto ahora no nos interesa).
El estadio integral (amarillo-turquesa) es, como decíamos,
el primer estadio de conciencia a lo largo de la escala del desarrollo
que puede ver a los demás en lo que son, mientras que los
otros viven, por así decir, absorbidos en sí mismos,
y por tanto es el primero capaz de incluir sus virtudes en un sistema
total y de pulir sus patalogías y desviaciones. Todos los
estadios anteriores eran -y son- incapaces de ver otra cosa que
a sí mismos. El terrorista (estadio asociado al meme rojo)
sólo entiende de la imposición brutal; el conservador
(azul) responde tan sólo a lo tradicional, con un fuerte
énfasis en la dualidad moral bien-mal (por supuesto ellos
son los buenos y los demás los malos); el moderno-racional
(naranja) transciende por primera vez las tradiciones y se ancla
en sí mismo como sujeto, capaz de decidir por sí mismo
(este estadio tiene que ver sobre todo con la democracia capitalista);
el pluralista-postmoderno (verde) quiere abrir espacio a la expresión
de todos, a que todas las diferencias se muestren; y el integral
(amarillo y turquesa), por fin, es el único capaz de dar
cuenta de lo valioso que tiene cada uno de los estadios dependiendo
del contexto y la situación, sin sujetarse particularmente
a ninguno de ellos.
Como ha mostrado Wilber de un modo genial en varias obras, la vanguardia
de la conciencia hoy se encuentra entre el estadio verde (pluralista-postmoderno)
y el amarillo (integral); un paso decisivo, puesto que, al fin,
si logramos la consecución de lo integral, podríamos
empezar a dar cuenta de todos los estadios y por tanto de actuar
coherentemente de acuerdo con las circunstancias y requerimientos
de cada situación. El estadio pluralista-postmoderno tiene
grandes ventajas sobre todos los anteriores, pues hasta entonces
la represión y el abuso había sido la norma, pero
el pluralismo se las ve y se las teme para enfrentarse con el meme
rojo (tribal-animista), que impone las cosas por la fuerza, o sea,
el terrorismo. Una posición de "exprésate",
como es la del pluralismo relativista postmoderno, evidentemente
no funciona ni puede funcionar con aquéllos que se encuentran
inmersos en un estadio que sólo concede importancia a la
supremacía de la fuerza bruta.
Esto es lo que ha venido diciendo Fernando Savater en el asunto
del País Vasco, criticando (en parte con razón, y
en parte sin ella) a los "artistas" e "intelectuales"
que acusan a los conservadores (el PP) de manejar mal el asunto,
no abriéndose a una pluralidad y un diálogo. Los artistas
e intelectuales representan en su mayor parte el estadio verde pluralista,
que con todas las buenas intenciones del mundo se las ven se las
toman para aplicar su principio de "respeto" y de "deja
que se exprese" ante la imposición de la fuerza del
meme rojo. Como ha mostrado experimentalmente en varias ocasiones
la Spyral Dynamics, y como se deduce de la propia teoría,
la única posibilidad de salida de un enganche a un estadio
en particular es la transcendencia al siguiente.
La posición de Savater, en cambio, es la naranja (racional-moderna,
que sustenta los valores democráticos), y apoyando a la azul
(conservadora), ya que se da cuenta de que es el único modo
de hecho de parar explícitamente los pies al terrorismo.
Los únicos que pueden parar al rojo son los azules, que les
muestran el siguiente estadio de su desarrollo. Tal labor de transcendencia
no la pueden acometer los pluralistas, puesto que éstos se
ven ante la posición imposible de "tener que aceptar"
algo inaceptable, como es la violencia. Sin embargo, una posición
moderno-racional o conservadora no puede hacer frente por sí
misma a los problemas más acuciantes del mundo contemporáneo,
donde ya no se trata sólo de asentar los valores democráticos
(lo que el naranja hace con poder y razón) sino de ampliarlos
hacia arriba y hacia abajo - es decir, hacia la descentralización
y la globalización. Pero este es un tema que requeriría
mucho desarrollo adicional.
Lo importante es darse cuenta de que ninguno de los estadios anteriores
a lo integral (amarillo) pueden abrir una perspectiva verdaderamente
integradora de los conflictos, y que estamos justamente en el amancer
de esta posiblidad. De entre esos intelectuales y artistas que mencionábamos
antes (y que Savater criticaba con razón y sin ella) ya empieza
a asomarse lo integral, que es en realidad la única posición
desde la que se pueden resolver los conflictos. El diálogo
"sin represión" y sin el asentamiento continuo
de los valores democráticos modernos por el que aboga el
pluralismo no es suficiente por sí mismo. Mas tampoco es
suficiente el conservadurismo clásico, puesto que éste
no pretende incluir, sino alejar a palos.
Volviendo a Tony Blair y la guerra de Irak, Wilber se arriesgaba
en su artículo a decir que Blair era el único dirigente
del mundo actual que tiende hacia una aproximación integral,
tratando de calmar a los unos y a los otros y proponiendo una especie
de tercera vía en la cuestión iraquí. Después
de oír su discurso en el Congeso estadounidense, estoy ya
casi convencido de que no es así, y de que Blair tiende más
bien al interés personal, justificando éste mediante
"la lucha contra el terrorismo", que tantos frutos capitalistas
está trayendo a los países más desarrollados.
Sigue interesando mantener la sospecha del terror inminente, para
sí justificar políticas conservadoras y represivas.
El discurso de Blair apoya directa e indirectamente las barbaries
norteamericanas en el todo el planeta, también en Irak. (Es
importante añadir, en aras de la clarificación, que,
como dice Wilber, la posición integral no está necesariamente
en contra de la guerra -pues puede creer necesaria una intervención
en un momento dado para parar la barbarie-, mientras que el pluralismo
postmoderno siempre lo está. Estar en contra de la guerra
suele ser verde, puede ser amarilla, y los narnajas se mantienen
al margen -siempre que no afecte demasiado la bolsa, como dice Wilber-.
Con esto quiero decir que el hecho de Blair apoyase la invasión
de Irak no implica automáticamente que su posición
no sea integral; lo mismo que creer que los etarras deben ir a la
cárcel no quiere decir necesariamente que la aproximación
no sea igualmente integral).
Se veía en Blair el constante abuso del término "terrorismo",
no sólo para la implantación de la sospecha continua,
beneficiosa casi siempre para los negocios de los grandes y la perpetuación
de la ignorancia en las masas, sino también para poder justificar
mediante él la represión de cualquier movimiento en
contra del suyo. Nadie niega que exista el terrorismo (meme rojo).
Lo que queda por definir es, en primer lugar, quién lo practica
y en qué medida (los gobiernos occidentales suelen ser los
campeones a este respecto -a escondidas, por supuesto- y no tanto
los grupos minúsculos de fundamentalistas religiosos o nacionalistas),
y, en segundo lugar, hasta qué punto la "lucha contra
el terrorismo" no está escondiendo la represión
de movimientos genuinamente progresistas, que quieren devolver la
normalidad y la democracia reales a los pueblos. Cada día
es más del dominio público que a lo largo y ancho
del planeta, los Estados Unidos sobre todo, y con él las
otras grandes potencias, se han dedicado sistemáticamente
a destruir toda posible democracia real en aras de sus propios intereses
económicos, e invariablemenete se ha utilizado como excusa
para la invasión "la lucha contra el terrorismo".
No es un asunto nuevo. Viene ocurriendo desde principios del siglo
XX.
Lo que se denomina "terrorismo" desde las grandes potencias
es a menudo un acto de defensa propia, y como tal lícito
y necesario (es como si alguien entrase en tu casa armado hasta
los dientes para violar a toda tu familia, y tú, defendiéndote
quizá con el primer cuchillo a mano eres acusado de "terrorista"
- el ejemplo es perfectamente paralelo). Y lo que suele denominarse
"guerra" (como la de Vietnam, Panamá, Irak, y dos
o trescientos ejemplos más) es sencillamente terrorismo de
Estado (por supuesto elevado a lo que no es por los medios de comunicación,
etc.). Blair desde luego no hace la distinción, pero sí
extraña que no la haga Wilber. Son precisas este tipo de
distinciones y de análisis críticos para no caer sin
querer en el apoyo del statu quo. Por otro lado, hemos de vigilar
mucho una toma de partido estricta en la que sin querer nos vemos
a la contra de algo, cuando desde el principio la aspiración
era la integración y así la paz genuina que respeta
las partes y los todos correspondientes a cada nivel. Enfatizo la
importancia de las estrategias del pensamiento crítico negativo,
al estilo de Marcuse en El Hombre Unidimensional, porque sin ellas
hasta las mejores intenciones "integrales" pueden acabar
por ser parte del sistema de imposición. Aunque también,
como decimos, lo contrario: las mejores críticas pueden acabar
por convertirse en constantes luchas a la contra y en continuas
sospechas de lo otro, sin acabar en una genuina estructura y articulación
integrales.
A nuestro juicio, una verdadera postura integral debe criticar todos
los aspectos patológicos de todos los niveles de desarrollo,
lo que desde luego incluye, y debería hacerlo en primer lugar,
la posición de la que parten los gobiernos de occidente en
su expolio mundial, que es de fondo el que mantiene el statu quo
en todo el mundo y el que permite que tantos millones mueran de
hambre en el mundo, el que permite e impulsa guerras civiles en
más de la mitad de los países del planeta, el que
derroca y construye gobiernos a su antojo y por doquier, y en definitiva
el que mantiene interesadamente la insostenible situación
mundial a tantos y tantos niveles. Por supuesto hay que criticar
la brutalidad de los rojos, como el terrorismo islámico o
el del etarra (menor en cuantía de lo que anuncian los azules),
así como el imperialismo de los propios azules y sus versiones
"del Mal", también como el capitalismo explotador
a la moderna de los naranjas y como el pluralismo-sin-más
de los verdes. Todos ellos deben ser criticados en sus aspectos
patológicos y ensalzados en sus aspectos benignos, puesto
que como hemos dicho antes, y como no debe dejar de olvidársenos,
los estadios constituyen una cadena del desarrollo en que sólo
se puede transcender una visión mediante la introducción
en el siguiente estadio. El rojo terrorista sólo puede hallar
la salavación mediante la fuerte imposición del orden
del azul; el conservador azul mediante los valores democráticos
del naranja; éste ascendiendo hacia la diversificación
de la diferènce; y por último desde el pluralismo
a lo integral.
En la guerra de Irak, el amarillo puede al menos plantearse hacer
uso o no de determinados medios para sentar las bases seguras de
una paz futura capaz de desarrollar una auténtica democracia,
cosa que ni el conservador puede hacer (siempre querrá imponer
su versión de "la democracia", y además
siempre lo hará mediante la guerra), ni el pluralista postmoderno
(que llamará a "la paz" sin saber muy bien cómo
organizarla en medio del terror, y cuya única posibilidad
implica necesariamente la imposición de un orden estricto).
No parece claro que Blair esté pensando en la construcción
de una auténtica democracia en Irak. Esto es claro en el
caso de los Estados Unidos, pero cada vez más también
en el del Reino Unido (y así también la España
de Aznar). Más bien parece que Blair está dejando
y consintiendo la rapiña de los mismos explotadores imperialo-capitalistas
de siempre, aunque es difícil de decir con seguridad, puesto
el integral (el Emboscado) utiliza siempre todos los medios disponibles
para alcanzar su objetivo, y los medios son los que proporcionan
típicamente cada uno de los estadios anteriores, siendo fácil,
por tanto, confundirlos con ellos mismos. Sólo el tiempo
dirá hasta qué punto era lo uno o lo otro.
M. R. de P.