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Luis Ezquerra Escudero - Sábado, 11 Enero 2014

Era mi libertad...

Lizalis idinga khalo

nací al abrir  los ojos

y ver los valles ondulados de Mevzo

fueron su manos y dedos

ante el naciente sol  

los que me forjaron un alma esculpida en libertad

fue obra cincelada en piedra y

al ruido de martillo.

 

Del pecho y voz de mi Clan un nombre, Madiba

de mis valles ondulados de Mevzo

un eco en mis entrañas hizo hueco

"Madiba a este lugar nunca

hagas arrodillar".

 

Este eco siempre lo tuve dentro

a pesar de  una cárcel que siempre

ante su altar me quiso

postrar.

 

Fue dura libertad

de la que te hacen de verdad

amiga del alma hecha en soledad.

 

Dos metros de celda bajo mis pies

ante unos barrotes asidos a una pared,

mis manos quisieron atar

mi ojos encerrojar

y cambiar el sino de mi sentir,

pero en las oscuras noches y con frío

ni un callado rechinar

ni un triste pesar, ni una lagrima de llorar

salio de este corazón que nunca se quiso arrodillar.

 

Siempre dueño de mi destino

un canto tañía y en mi alma florecía

"en los valles de Mevzo se nace en libertad"

y esta música fue un eco que nunca pudieron acallar.

Me escondieron tras un cruel rincón

fue infierno que buscaba mi rendición

fue altar de su falsa libertad

y sin embargo

a mis ojos, a mi vista acudía el Palo Amarillo

y mis pies y manos  sentían el tronco del Baobab

siempre dueños de añorar el azul cielo

o nuestros montes eternos

y el soplo de nuestros rumorosos valles,

en estos momentos una frase escapaba de mi boca

"Nkosi sikelel' iAfrika"

y el polen de las flores en el aire escribía

"Dios bendiga África".

 

Y al caer la luna sobre las colinas

cuando un aire mecía los valles

cien luciérnagas con letra  alta y erguida

en la noche escribían

"en África se nace en  libertad

y ni ante el altar de una celda Madiba se arrodillará".

 

Al contemplar en sus vidas a los carceleros

atados a un pan pagado con barrotes y pared

triste vida este destino

no mejor que el mío,

siempre les decía

"un trozo de pan no vale un destino"

siempre les dije de ayudar

su risa siempre fue una dura realidad,

las personas por un trozo de pan

a veces matan su libertad.

 

Y cuando ante mi destino su risa se repetía,

yo siempre decía:

Jacarandas llevo en el alma

y por mis venas un Baobab

su agua quita la  sed de mi boca

al ver una Sudáfrica que nunca podréis

postrar

y  bajo el cielo azul

corre por el río y por el mar, por valles y barrancos

un grito,

"en África se nace y muere en Libertad"

y un eco repetía

"Dios bendiga Madiba".

 

Autor: Luis Ezquerra

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