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XI Concurso de Poemas Temáticos Red Social de Poesía: "Recuerdo"

Estado: cerrado
Fecha: 01/10/2015 - 30/11/2015

El "XI Concurso de Poemas Temáticos Red Social de Poesía" tiene como temática "Recuerdo" (ver bases).

Poemas ordenados de más a menos votados:

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Mª del Carmen Gimeno Membrado

  -   Publicado el Jueves, 22 Octubre 2015

Recuerdos

Recuerdo claro que aun recuerdo

Aún me acuerdo de aquel día

Aún recuerdo aquel momento

Tu mirada penetrante...

Que me incendiaba por dentro

Y recuerdo dulcemente

Tus manos sobre mi cuello

Y recuerdo tu fragancia

Y la pasión en tus dedos.

Y recuerdo y me estremezco

Cuando tomaste mi mano

Con la más suave ternura

Despertando con dulzura

Cada rincón de mi cuerpo.

Y siento que me estremezco

Cuando acaricias mi pelo

Cada vez que tú me miras

Cuando me mandas un beso

Cuando con una sonrisa

Me despiertas al deseo


 

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Votos: 1342

PABLO ALONSO RODRIGUEZ

  -   Publicado el Sábado, 14 Noviembre 2015

"Tu imagen"

Recuerdo tu imagen de armonía y verdad

aura que recorría tu cuerpo vital

brillo de luz en tus ojos

emotivos, silenciosos.

Mirada de cielo intenso

de ojos hermosos y bellos

rasgados en su contorno

soñadores en su fondo.

Mirada limpia y alegre

de armonía y de ternura

mezcladas en amalgama

en esa dulce hermosura.

Del rocío de las flores

derramado dulcemente

filtrado entre las hojas

y caído en la tierra

nace la vida serena

en un nuevo ciclo, continuo.

Mirabas con alegría

el colorido jardin

siembra de rosas y aromas

manto sutil y vibrante

sosiego de los sentidos

paz y descanso emotivo.

Tu figura sosegada

de envoltura seductora

fue testigo manifiesto

en ese ambiente concreto.

Un haz de luz otoñal

se filtraba entre las nubes

en la penumbra de las ramas

entre sombras, entre jaras

hojas multicolores pardas, verdes

frescas, vivas.

Un cambio estacional, mudanza de realidades

vida que continúa

libertad en movimiento.

Del manantial de las rocas

brotaba el agua poco a poco

entre las piedras rugosas

entre guijarros perdidos.

 

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Votos: 913

Christian Yahir del Cid Cocoba

  -   Publicado el Lunes, 09 Noviembre 2015

Te conocí tanto

Recuerdo que eras mi sueño recurrente
No hay demasiados cambios desde entonces
¿Ordinario? Al contrario, muy diferente
Desde mi mente al presente

Te conocí tanto
Que mi cuerpo se impregnó de ti
Te conocí tanto
Que podía salir de tu laberinto y volver
Te conocí tanto
Que te amo así en tu complicada sencillez

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Votos: 360

Cristina Parrales Amuedo

  -   Publicado el Miércoles, 25 Noviembre 2015

Pueblo de antaño.

Recuerdo tardes insólitas en vespino,

Ese amarillo de mi abuelo.

Recuerdo alforjas de mimbre

Repletas de dulces y recuerdos.

 

Recuerdo la bufanda de lana

que me picaba en el cuello,

la mano ajada que me llevaba al colegio,

el babi de rayas rosas.

 

Recuerdo tiempos que no recuerdo

Que viví o soñé haber vivido.

Recuerdo el perro y la higuera,

la casucha, el techo de uralita.

 

En aquel pueblo campestre

Recuerdo el campo y la algofaifa,

el paloduz en el recreo

chupado por todos los compañeros.

 

Olvidamos esos recuerdos,

asentándonos en grandes ciudades.

Subimos a metros bulliciosos

donde nadie se conoce.

 

Quiero volver a amar el pueblo,

al saludo en cada esquina,

a las cartas de olor y las canicas,

al árbol que maltrechamos juntos.

 

En estas ciudades de nadie,

Presentémonos al extraño,

Ilusionémonos con poco.

Reconquistemos recuerdos.

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Votos: 173

Fátima B

  -   Publicado el Domingo, 29 Noviembre 2015

He vuelto a soñar con sus melodías

Recuerdo la tarde en que nos abandonamos a la soledad de no estar juntos. Me regaló una pluma y un sobre vacío que todavía guardo con la esperanza de hallar en su interior una carta, una despedida o una carta de despedida. Ha pasado mucho tiempo y aún sigo reinventando historias en las nubes, sí, de esas que ella me contaba; historias que pudo haber escondido entre las líneas de la carta que nunca llegó a darme.

Recuerdo que nos sentamos en el porche el uno junto al otro. La entrada triunfal del otoño se reflejaba en su mirada melancólica, una mirada de esas que entienden de muerte sin haber vivido apenas un par de instantes. Las gotas de lluvia eran débiles; el cielo, color alma, gris humo.

Recuerdo que permanecimos así largo rato -su oscura pupila clavada en la mía-, en silencio, porque con nosotros nunca habían funcionado las palabras vacías.

Recuerdo que se levantó lentamente y avanzó hacia la lluvia que pronto acabaría por empaparla.

Recuerdo que se volvió hacia mí, pero no dijo nada, se despidió con la mirada empañada de sentimiento.

Sólo recuerdo que lo entendí, y la vi partir hacia ninguna parte, complementándose, porque ella nunca había sido de nadie. 

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Ana Noemí Barallobre

  -   Publicado el Jueves, 15 Octubre 2015

Papá

Recuerdo,

o quiero recordar,

que vendrías en ese barco,

todo miedo y esperanzas,

solo, solito,

con la ya borrosa imagen 

de las lágrimas de mamá

en el viejo puerto.

Dejar atrás la guerra, el odio, la milicia,

las cáscaras de papa

y el estruendo de las balas.

Tantas lenguas distintas a tu lado

para un único relato, el del horror interminable.

Hecho un ovillo en un rincón,

con la zozobra como pálido horizonte

y, a veces, la memoria de aquellas mañanas

en que darle de comer a las gallinas

era el más grande temor que conocías.

Te recuerdo,

o quiero recordarte,

en ese barco entre las olas inclementes,

te cuento una historia, 

acaricio tu cabeza

y me acurruco sin tiempo a tu lado.

 

 

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Juan Jose Avila Navarrete

  -   Publicado el Sábado, 03 Octubre 2015

Recuerdo

Recuerdo estoy solo, con el viento

y el caldero, con el día,

con la vida.

Mientras tu te alejas,

la luna es eterna y estoy

solo, como el murmullo del mar

y el girasol sea plantando,

mi corazón, pero no hay recuerdos

sólo Oscuridad y el Savegre crece y crece.

Y se deposita en mi llanto

que es un llano eterno

donde el búho habla mi

muerte y tres niñas me sonríen

que la Virgen de Guadalupe me perdone,

pero estoy solo.

Recuerdo que estoy solo.

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Alba Codutti

  -   Publicado el Domingo, 25 Octubre 2015

crujido

Recuerdo el murmullo del agua
y el frío.
tu mano alejándose,
mi voz callada.
Recuerdo el ruido de la puerta al cerrar
y el silencio.

Cuando un amor se rompe
la memoria separa un cuarto recién pintado.
y guarda, intacto, el momento del crujido.

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Votos: 95

ANNA MARIA CASANOVAS CATALA

  -   Publicado el Domingo, 22 Noviembre 2015

RECUERDOS

Recuerdo como eras, el remolino que mi corazón calmaba.

Tus ojos peleaban con las llamas del crepúsculo,

y secabas las lágrimas que caían y se clavaban en mi alma.

Apegada a tus brazos como una enredadera,

me recogía tu voz lenta y calmada,

con toda la tierna sensibilidad de tu alma.

Tu voz de mi corazón mi pena alejaba, y la desterraba

hacia donde emigran mis profundos anhelos,

y caen mis besos alegres como brasas.

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Votos: 64

Roberto Domínguez

  -   Publicado el Martes, 24 Noviembre 2015

Tus manos, mamá (que me vestían para ir al colegio)

Recuerdo

no sólo eso.

 

Aún recuerdo más cosas,

pero sobre algunas,

aquel momento de las mañanas de la niñez:

 

Tus manos frías que venían de recoger la ropa del balcón

y,

eran eléctricas al contacto con mi piel caliente 

expulsada a regaña-dientes de la paz de la cama

para ir al colegio,

mientras me vestías sobre las sábanas

sin que yo pudiese abrir los ojos.

 

Es curioso lo que se recuerda y cómo:

Tus manos, mamá, parecen ahora más cálidas

que las cientos de mujer que desde entonces me han recorrido.

 

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Mei Santana

  -   Publicado el Sábado, 31 Octubre 2015

RECUERDOS DE MI NIÑEZ

Recuerdo mi niñez,

Son recuerdos que jamás me olvidaré

Estarán siempre plasmados en mi mente

Pues, ahora les contaré...

Sonaba que podía volar

Con las alas de la libertad

Conquistaba todo el mundo

Haciéndolo realidad.

Me sentía como un halcón

Veía el mundo con superioridad

Determinada, tranquila y confiada

Quería tener cada vez más sagacidad.

La altura del cielo me hacía delirar

Vivía los delirios más locos, quería volar

Volar donde nadie me alcance

Quería tener la chance,

Del mundo cambiar.

Recuerdo una niñez de aventuras...

Sigo siendo una soñadora

Seré siempre una niña

Llena de planes, sueños y travesuras.

Los recuerdos de mi niñez,

Es la mejor época para recordar.

Cuando llegue mi vejez

Quiero vivir para recuerdos contar.

Recuerdos son siempre recuerdos

Que viven guardados en el pasado

Ya sean buenos o malos,

Nadie los dejará de lado.

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Votos: 55

Francis Alfaro

  -   Publicado el Jueves, 15 Octubre 2015

De cómo la muerte y la vida son la misma cosa!!!

Recuerdo que aparecí sobre una duna dorada, era una alfombra ardiente por la que iba resbalando despacio, intenté abrir la boca dos, tres veces y mi lengua no se separaba del paladar, mis labios no se despegaban uno del otro, no tenía saliva, solo un dolor terrible en la garganta, intenté varias veces mientras sentía como caía suavemente con la arena caliente, hasta que en un último intento mis labios se abrieron y sonaron como una cáscara de huevo al romperse, cálidamente la sangre salía de entre las grietas de mis labios, cuando por fin pude abrir la boca estaba repleta de sangre espesa, intentaba tomar aire pero esa mezcla entre la escasa saliva y la sangre bajaba por mi garganta hasta las fosas nasales, el olor a hierro impregnaba mi cabeza y podía sentir como salía por la nariz y la boca, ese olor le dijo a mi cerebro que aún estaba viva.

Caí durante unos minutos más, pero mi necesidad de tomar aire no me dejaba tener noción de cuanto iba bajando, o por cuánto tiempo aquella duna se iba desplomando conmigo adentro, de repente comencé una vuelta interminable y la arena se mezcló con la sangre, entró en la boca podía sentir la arena en la lengua y cuando ese amasijo estaba a punto de ahogarme, una luz ardiente y fuerte dio contra mis párpados como dos cuchillos de fuego, no  pude abrirlos al contrario, los apuñaba para protegerlos, en vano porque la luz daba implacable sobre mi cara, fue cuando me di cuenta que había dejado de caer, entonces solo tuve fuerza para media vuelta más y esquivar un poco el sol, entreabrí el ojo derecho y aunque seguía con la boca y las fosas nasales repletas  de sangre y arena, sentí que respiraba.

No sé cuánto tiempo pasó, creo que perdí la conciencia, cuando juré que había muerto me sorprendí pensando de nuevo y supe que aún seguía con vida, no podía moverme, el frío tenía entumecidos todos mis miembros, y podía ver un hilo casi imperceptible de aire entrando por mi nariz, supuse que eso me había mantenido con vida, cuando intenté quitar la  mano de mi cara, me pregunté cómo había llegado hasta ahí si yo misma no podía mover nada de mi cuerpo, entonces supuse nuevamente que en realidad no estuve inconsciente sino dormida y en un intento por esquivar el sol, mi instinto, mayor a mis fuerzas, colocó mis manos sobre la cara.

Seguía respirando por intervalos, apenas para no morir, pude saber que era de noche y que la duna gigantesca había desaparecido, estaba a la intemperie y el viento comenzó a azotar, los remolinos de arena me envolvían, sentía como estaba dentro de ellos y el frío me taladraba el cerebro, la cabeza era un globo a punto de estallar, cuando de repente algo me sujetó por la espalda y comenzó a halarme, abrí mis ojos y la arena los inundó, quería gritar del dolor pero mi boca no se abrió, sentí la presión en mi garganta implorando por un poco de saliva, pero mis glándulas probablemente se habían secado.

Se detuvo, ya no tiraban de mí, dejé de sentir el viento y las ráfagas de arena, mi cabeza dio contra la dureza de algo y mis manos se desplomaron, cuando de pronto sentí una respiración acuosa en mi cara, y una lengua tibia y húmeda comenzó a lamerme la boca y a sacar de ella la sangre y la arena casi compactas, luego lamió mi nariz, y sentí como empezaba a respirar, el instinto me hacía intentar abrir los ojos pero no podía, entonces quise que aquella lengua limpiara mis ojos, pero no lo hizo.

Comenzó a arderme la cara, me palpé con las manos y estaba rota, despellejada, las llagas por el sol la habían dejado en carne viva, y la lengua seguía limpiándome como queriendo restaurarla, así pasó el tiempo mientras intentaba abrir los ojos.

Me di cuenta de que la criatura no estaba y que era de día nuevamente porque el calor comenzó otra vez, sentí que ya no soportaría, podía respirar pero no había comido ni bebido nada y apenas inhalaba y exhalaba por instinto de sobrevivencia, así pasaron las horas, y en los pocos momentos que corroboraba mi propio pensamiento como una muestra de que aún vivía, deseaba que no se hubiera ido, no quería morir sola.

El frío me despertó nuevamente y pensé que si esa criatura hubiese dejado la sangre en mi boca, ya hubiese muerto y no tendría esa agonía, cuando de pronto algo frío entró en mi boca y tuve el reflejo (si me dejan llamarlo así) de vomitar, pero en ese mismo momento supongo que por la nausea mi boca comenzó a producir saliva y casi ahogándome lo tragué, nuevamente otro trozo cayó en mi boca y supe que eran trozos de carne cruda, olía a eso, los comencé a masticar y a tragar, de pronto ya no era carne sino un trozo baboso, húmedo que mastiqué suavemente y me generó una gran cantidad de líquido, cuando el trozo estuvo escurrido, lo sacó de mi boca y colocó otro, entonces comencé a imaginar que aquello era una persona, que no estaba con ninguna otra especie sino una persona.

Por alguna extraña razón no podía hablar ni abrir mis ojos, sospeché que había perdido el habla y que mis ojos se habían secado, la rutina alimenticia duró algunos días, lo sabía por los ciclos entre frío y calor. Me di cuenta que ese ser nunca comía de día, se iba cuando el sol comenzaba a calentar.

Pasados los días mis fuerzas  habían vuelto y aunque aún me costaba trabajo moverme podía pensar con mayor lucidez, y fue así como me  supe que estaba equivocada, en el día no se iba, no me dejaba sola, sino que dormía, podía escuchar su respiración, cada exhalación estaba sincronizada con la mía, supe que esos trozos babosos eran tallos de alguna planta que lograba hidratarnos y no sé de cual carne comíamos pero era claro que nos mantenía con vida.

Una de esas noches pude abrir los ojos y aunque no podía ver, poco a poco se habituaron al medio, había suficiente luz, lo podía sentir más que ver y cuando por fin logré divisar algo, estaba ahí frente a mí, iba a acercarse cuando se percató de que la estaba viendo, sus ojos fosforescentes  por la luz se quedaron fijos en los míos, traía un trozo de carne en el hocico, era una loba enorme que no quitaba su cara de la mía y daba la impresión de que saltaría sobre mí en cualquier momento, cuando avanzó yo retrocedí y me arrastré hasta dar con la roca sin quitarle la vista, yo le temía ella en cambio sabía que me mantenía con vida.

Se acercó y se echó a mi lado, devoraba el animalillo y dejó un trozo en el suelo para mí, lo tomé y comencé a comer, miré a mi alrededor todo era una desolación recalcitrante y me angustié, si salíamos de las rocas moriríamos, si nos quedábamos allí moriríamos, empecé a llorar,  la loba puso su cabeza sobre mi pierna y comenzó a aullar, poco a poco el aullido fue mermando hasta quedarse callada y aquella desolación me caía encima como la enorme duna que me llevó hasta ella, la moví, la llamé, le grité, no se movió, la comencé a sacudir frenéticamente implorando que aullara, no se movía, la sacudía con fuerza, abrí los ojos de golpe y la libélula de cobre colgando del techo me recordó que estaba en mi cuarto, tenía la garganta seca y bajé por agua, ya había amanecido, miré a mi alrededor y sentí el desierto que era la vida, aquella desolación me comenzó a arder de nuevo, entonces me acordé de ella y miré escéptica a mi alrededor  nuevamente, ¡no estaba!, tuve el miedo repentino de vivir y fue cuando me pregunté si aún seguía con vida.


 

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Curro

  -   Publicado el Lunes, 12 Octubre 2015

CERRADO POR DEFUNCIÓN

Recuerdo que allí nos sentíamos

a salvo de nuestras otras vidas.

 

No tenía nada especial,

no había razones aparentes

y con sólo cruzar la calle

hubiéramos podido escoger

entre varios bares mejores,

pero ni estaban vacíos

ni los camareros eran mudos.

 

No recuerdo a nadie más

en nuestro bar.

Siempre solos, tú, yo

y la sombra de aquel hombre viejo

sacando brillo a un vaso que de tan limpio

parecía un impostor

al lado de sus hermanos

de cristal.

 

Para ti era fácil pilotar el mundo

desde allí, con dos teléfonos,

tres idioma y una sola mano.

Con la otra liabas cigarrillos

para los dos.

 

El mudo babeaba y yo me volvía mudo.

Ambos te mirábamos mucho

y muy fuerte en un intento vano

por que tu recuerdo nos alcanzase

hasta la próxima vez.

 

No te diste cuenta y nunca

te lo conté, la tarde de tu bolero

él lloró más que yo.

 

Cuando todo se torció

aquella fue la primera barra

que busqué

y la única que no encontré

abierta.

                                                

 

                                             canalla

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Mauricio Arias Olave

  -   Publicado el Domingo, 18 Octubre 2015

El comienzo de la Bella Poesía.

Recuerdo que ayer pensaba:
¿Que será el día de mañana?,
Pero el día cotidiano pasaba,
Y ese pensamiento me abrumaba.

Recuerdo pensar en la muerte:
¿La culpa es del destino o la mala suerte?,
Aunque razonaba, cada hora pasaba,
El día termina y yo seguía fuerte.

Recuerdo bajarme en aquella estación,
Tuve que caminar lento sin prestar atención,
Cuando una epifanía apareció en esta oración:
"El Amor sin Dolor, es como la Vida sin la Muerte",
No recuerdo mucho después de eso, me quedé inerte.

Como pude llegué a mi trabajo,
No había mucho que hacer, pero después de un rato,
Tomé una hoja y escribí con agrado,
Aquella oración que mi mente dejó maravillado,
La leí una y otra vez para quedar estupefacto,
Cuando otra epifanía cayó como un rayo.

Me puse a escribir lo que sentía,
En versos y rimas creando poesía,
Ella no me deja, le gusta mi compañía,
Y como tributo, la adoro cada día.

Vino la luz y luego la oscuridad,
Otros poemas escribía con maldad,
Fuertes sentimientos hechos tempestad,
Me alejaban de este mundo que no tenía piedad.

Recuerdo que la epifanía,
Se presentó como Cupido,
"A mi jardín eres bienvenido",
Me dijo con una extraña melodía.
Y gracias a ella, desde ese día,
Quiero conmoverlos con mi Bella Poesía.

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Joaquín José Corma Carmona (KAJE)

  -   Publicado el Miércoles, 14 Octubre 2015

UN PRESENTE PERDIDO

Recuerdo con tanta intensidad los momentos pasados junto a ti, que no me acostumbro a vivir pegado a esos recuerdos.

Vivo una guerra constante, donde se enfrentan el pasado vencedor y este presente que está perdido.

La distancia deja sin armas a todo lo que me acontece, mientras el cañón del junto a ti, sigue disparando bolas de acero que pesan muchísimo; son esas bombas, las que caen en esta tierra y se convierten en una explosión de amor, ellas son quienes dejan a mi vida sin aliento.

He perdido la batalla, el pasado iza su bandera y sale victorioso.

Entregaré mis armas próximamente, pues contigo vivo en paz.

 

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