Concepción Guzmán del Castillo - Martes, 24 Enero 2017

REFUGIADOS DESAMPARADOS

Vivimos sin vivir en vida

Y nos morimos por vivir la vida,

Esa que nos dieron y crearon

Para fortalecer los lazos de un amor.

 

Pero sin pedir permiso a nadie,

Alguien tomó el poder y eligió desafiar a la vida.

Pero no a la suya,

Si no aquellas otras vidas que no le interesaban,

Aquellas que no están de acuerdo con la suya,

Aquellas que le molestan.

 

No nacemos en este mundo para enfrentarnos

Ni competir,

Ni rivalizar.

Nacemos para amar,

Para apreciar lo bueno que nos ofrece la vida,

La gente,

La multiculturalidad.

 

Y cuando esto no ocurre,

Y vemos que nuestro prójimo ajusticia a sus compatriotas

Ejecuta sin miramientos,

Envenena a almas inocentes para crecer en el odio y en la venganza,

Y quiere extinguir la forma de vida que había hasta entonces,

Huimos de ese desafío,

Sabemos que nos costará nuestra propia vida o,

Quizás las de nuestros familiares o amigos.

Desconocemos nuestro futuro,

Suponiendo que lo haya.

 

Pero sin hacer ruido

Y caminando sin rumbo hacia un nuevo horizonte

Con todas nuestras ilusiones puestas en el camino,

Empieza a surgir barreras donde antes no había,

Otros iguales, nos manifiestan su voluntad de volver por donde hemos venido,

No es justo,

Surgen problemas de espacio en países donde hay espacio

Afloran sentimientos de odio hacia todos los que huimos de cualquier desafío,

¡Hay tantos en el mundo!

Y nos ha tocado a nosotros.

 

Siempre,

Desde que el hombre es hombre,

Ha habido multitudes errantes,

Masas de gente desahuciada por otras gentes,

Afluencia de personas de unos países a otros,

Todos, o al menos una gran mayoría

Hemos tenido que emigrar de un lugar a otro,

Por necesidad,

Por guerras,

Por trabajo,

Incluso por amor.

 

Pero en pleno siglo veintiuno,

La mayoría de países que presumen de desarrollados

No acogen a los aislados,

Ni a los perseguidos,

Ni a los exiliados,

Ni a los expatriados,

Ni siquiera a los deportados,

Y sabéis porque?

Porque estos países que alardean de ser los más poderosos,

Los más vanguardistas,

También son los más egoístas,

Egocentristas y avaros.

Y no se acuerdan que una vez,

O dos o tres,

Ellos también fueron refugiados,

Ellos también pasaron hambre,

Y sed,

Y miedo.

 

Quiero enviar mi energía,

Vigor y mi ánimo,

A todos los refugiados del mundo,

Porque se merecen nuestro respeto,

Además con la apertura de las fronteras

Se fortalecerían los países que están en contra de las guerras

Que al fin y al cabo,

Son la causa de que haya refugiados

 

AUTORA: Concepción Guzmán del Castillo

 

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