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Fernando Leonardi - Miércoles, 25 Julio 2018

ÚLTIMAMENTE SOY


Últimamente soy el que censa nimiedades

plácido que espera ver aparecer el aura,

líneas refulgentes que irradian a vecindades

cuando su cercanía cálida en mi se instaura.

 

Vórtice de efluvios contagiado me energizo

túnica de entusiasmo, placer y sensual gozo

místico saberme benefactor que atesora

hasta los reflejos de los rocíos en gotas.

 

Pasas rauda como hálito de sueño expirado

nubes de perfúmenes de una fémina bella

que me hacen mugir como cimarrón enjaulado

súbdito escondido tras el disfraz que me apena.

 

Siento los aledaños de tu cálido roce

siempre con el aroma que adornan en tus sienes

ansias retóricas de insinuaciones profanas

ven mas allá del presente hasta el futuro eterno.

 

Vaho que acaricia la imaginación conspicua,

cósmicos pasados que no tienen un recuerdo

códigos innatos que dejan nada al mas tarde,

Príaco que navega en estímulos pudendos.

 

Cómplice espalda en las que dos guedejas rasguean

llenos de erotismos cuando sigo los canales,

múltiples acequias que ufana sábana cubre,

raíces embebidas de los vapores que emanas.

 

Óleo nativo de efluvios enceguecedores

sismo cual ebulle desde el Dios de tus adentros;

pura lava torrente para enarcar mis temples

ante paradisíaco oasis de tus reinos.

 

Son algazaras de mudeces en grácil vuelo

porque son esclavas de un solo y único dueño,

céfiro luchando contra enceguecido sueño

para sustituir los suyos por brazos míos.

 

Súplicas y engaños piden conspicuas zalemas

río de embustes lujuriosos que son lisonjas,

cartel de verdades solicitan que despiertes,

chispas refulgentes pretenden de ti contactos.

 

Estos mis palpos serosos no quieren despidos,

sólo bullen cíclicos remolinos de encuentros

plácidos suspiros por la natura de leyes,

pésimos venablos que rebotan en tus sueños.

 

Ora mensajes suplicantes o dictos memos

piden laxar pestañas opresas tal cortinas,

mientras le permitas a los haces del velamen

sobre precario fardo liberar nuestras sombras.

 

Cuando de pronto, oigo palabras inesperadas,

beso suave y húmedo mediando me consuela,

grúa de preámbulos de lo que menos quiero

entre colofones, ¡Buenas noches amor mío!

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