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Perros abandonados (12/02/2005)
Perros abandonados
Es mezcla. Tenemos que deshacernos de él. Ahora tenemos la pequeña perla, que si que es una perrita de raza.
Abre la puerta del coche y quítale el collar;
no podrá seguirnos 600 k. Hasta llegar a casa.
Arranca, arranca mujer. Mientras MEA en esos ampos,
le despistaremos
Tomi, el perro lobo de 7 años, fue s subir al
coche y olisqueo por los alrededores. Andaba un poco
mosqueado desde que habían traído a perla,
ya que no le hacían mucho caso desde entonces.
Sintió entre alegría y tristeza, al verse
sólo en un campo tan inmenso.
Correteó entre las flores y, cuando se cansó
salió de nuevo a la carretera. Los coches pasaban
a toda velocidad a principios de septiembre; uno casi
le atropella.
El sabía que los coches los conducen los humanos;
pero donde estaba el coche de su amo, rojo metalizado
y cada vez que veía un coche del mismo color
se lanzaba a la carretera, pero no
nadie le abría
la puerta.
Se cansó de perseguir coches y siguió
caminando por la cuneta. A veces encontraba agua, otras
tenía que desviarse porque había obstáculos.
Pasó por una gasolinera, pero no había
ningún coche rojo metalizado y olía bastante
mal, así que siguió por la cuneta hasta
que llegó a una ciudad pequeña.
El estaba acostumbrado a pasear por la ciudad, pero
no reconocía ninguno de los parques, ni las fuentes,
ni las esquinas.
Había mucha gente, muchos coches rojos, y muchas
casas, así que empezó a andar y andar,
y mientras mas se movía, se volvía más
loco, además ya tenía mucha hambre. Era
la hora de cenar, porque de los establecimientos salían
muy buenos olores.
Toni- Mira, bar Alejandro, como mi dueño, a lo
mejor aquí me dan algo de comer
pero le
echaron a patadas; no daba muy buen aspecto y lo más
importante es que no llevaba collar.
Niño- mama, un perrito puedo acariciarlo
Madre- hijo no, que esta muy sucio.
Toni sabía el significado de la palabra sucio:
lo había aprendido cuando los domingos su amo
decía- Toni, este sucio, a la bañera-
Y después le sacaba a pasear al sol, para que
se le secara el pelo.
Pero hoy no sabía que día era, y él
estaba muy sucio, pero aún, estaba más
hambriento, así que al final tuvo que rebuscar
en un cubo de la basura que
estaba abierto y, cansado, muy cansado, se durmió
en un portal; pero cada poco pasaban personas dando
voces, y se volvía a despertar.
Así pasaron muchos días, de ciudad en
ciudad, de cuneta en cuneta.
Conoció a otros perros y alguna perra, y no faltó
quién le tirara piedras, otros, se compadecían
de él.
Un día, harto de todo, asusto a unos niños
maleducados, y le metieron en un camión con rejas,
y le llevaron a la perrera.
Ha pasado más de un año. A Tomi nadie
le ha reclamado. Allí tiene amigos más
pequeños: una tan pequeña como perla,
y otros más grandes, pero todos están
esperando volver a sus casas.
Bola, el perro de la jaula de al lado, cogió
la rabia Y lo ejecutaron la mañana siguiente;
siempre había sido un perro muy tranquilo.
Pita, la perrita negra que tiene los ojos de agua, siempre
esta sola, acurrucada en un rincón; y Toni, no
pierde la esperanza. Mira a través de los barrotes,
a lo lejos
Siempre esta esperando algo o a alguien.