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Sin título (2) (29/10/2006)
Sin título
Sin título
Ella caminaba por una calle del centro, era casi media noche, caminaba con paso airado y rápido, estaba lloviendo y de vez en cuando resbalaba. Llevaba un abrigo negro de paño que con la lluvia se iba calando poco a poco, su pelo se estaba rizando cada vez más, parecía un matojo amarillo, pero en ese momento era lo que menos le importaba, sólo pensaba en lo tonta que era, en como había vuelto a hablar con tipo tan ruin que siempre le acababa haciendo alguna guarrada, mira que no dejarle dormir en su casa, con el tiempecito que hacía, y lo que más rabia le daba es que estaba enganchada a él, era algo que no podía controlar, podía enfadarse y rabiar todas las semanas, pero cada vez que la llamaba, ella saltaba se volvía loca de alegría sólo con pensar en estar otra noche a su lado. Este era un sentimiento adolescente e incontrolable la estaba volviendo loca.
A él lo había conocido hace ya cinco años, entro en su redacción como becario, desde el primer momento que entro a ella le encantó, él era un tipo muy listo. Su trabajo consistía en transcribía al braile los artículos más interesantes para una nueva revista que iban a lanzar para ciegos, él comenzó trabajando en el mismo despacho en una mesa pegada a la de ella, como ella veía que el mostraba mucho interés, un día le propuso que porque no escribía él algún artículo, que ya que era una revista para ciegos, quien mejor que uno de ellos escribiera. A los jefes les gusto mucho ese artículo y le pidieron que escribiera más, así que con el tiempo el se convirtió en redactor y ella en su supervisora, la revista fue teniendo cada vez más éxito, y cada día trabajaban más, cada día salían más tarde, hasta que uno de esos días que se quedaron a trabajar hasta tarde, al salir se fueron a tomar unas copas, y de allí a su casa, y en su casa tras ponerse dos copas y un poco de música de Frank Sinatra, comenzó todo.
Al principio se veían todos los días, luego poco a poco se fueron viendo cada vez menos, hasta que un día llego a casa de él con tiempo de sobra, así que decidió tomar un café en el bar frente a su casa. Al cabo de diez minutos lo vio salir con otra chica, le acompaño hasta un coche y se dieron un apasionado beso. Luego él la llamo al móvil diciendo que ya estaba llegando a casa y que la esperaba. Ella pensó que no le hacía ninguna gracia esta situación y que en los últimos meses ella también había estado con otros chicos, así que era mejor no montar el numerito, él le seguía gustando mucho y se sentía tan bien con él. Así que decidió callarse y no comentar nada, pero esa noche algo cambio. Cambio el sentimiento de no ser la única que veía esas paredes, que se sentaba en el sofá, que cocinaba, y entre que ella ya no se sentía bien, o porque quizá comenzó a pensar que la magia entre ellos había desaparecido, a partir de esa noche comenzaron a quedar cada vez menos, pasaron a verse una vez al mes y más con más desgana. Pero lo que había pasado hoy, eso había sido el colmo, le había pedido que se marchará, que no se quedara a dormir, esto le había producido un terrible dolor, se sentía fatal, le estaba dejando claro que sobraba.
Con todos estos pensamientos en la cabeza, no se fijo que había un agujero en el suelo y sin darse cuenta metió el tacón de su bota y se rompió., no se lo podía creer era lo que le faltaba para acabar aquel día tan estupendo.
Que podía hacer estaba diluviando y no pasaban apenas taxis por la calle demasiado tarde para encontrar bares abiertos, siguió andando y al doblar la calle vio al fondo una luz, salía de una especie de tragaluz, no sabía si era un bar o algún local de ensayo de repente comenzó a escuchar una música que le era familiar, “na nana na na ….” Era una melodía de una película antigua, sí de “moon river” se llamaba, que linda pensó, mientras se acercaba a la ventana, así que golpeo varias veces en el cristal del tragaluz y grito, ¡por favor abran! -¡por favor, quieren ayudarme!
La música dejo de sonar y un joven con un saxofón el la mano abrió la ventana, ella pregunto: ¿la canción la estas tocando tú?- Sí, contesto el joven pero, ¿por eso es por lo que aporreabas mi ventana estas horas? – No, se me ha roto el tacón, no encuentro un taxi, y voy calada, y necesitaba cobijarme en algún sitio.-Pasa, a mi casa te prepararé un café y puedes llamar a un taxi. Ella paso, se sentó tomo un café y le contó muchas más cosas, le contó su triste historia de amor, a él también la acababa de dejar su novia, por un chico que escribía en una revista para ciegos, y allí ante las coincidencias y el café decidieron darle una oportunidad al destino y comenzaron a besarse.
Sin título
Al terminar la Universidad, hace diez años, decidí
hacer un viaje por Europa, cogí una mochila y el dinero
que había ahorrado durante muchos meses,y me fuí
a conocer nuevos lugares, buscaba paisajes inolvidables, recorrí
la costa mediterránea, y fuí parando en todos
los lugares que llamaban mi atención o que me habían
recomendado. Una tarde me pare a visitar el cabo Sunnion,
un lugar maravilloso donde el mar se renueva cada segundo
frente a la vejez del templo de Poseidon, y ahí en
una de las piedras me sente a contemplar el atardecer. El
sol bajaba y tiñía suavemente el color del mar,
de repente note que alguién se acercaba, y tomaba mi
mano, le mire, y sentí como si siempre hubiera estado
ahí junto a mi viendo ese atardecer, tome su mano y
comenzamos a besarnos cada beso cada caricia era un orgasmo,
las sensaciones que tuve aquella noche fueron como si una
fuerza especial hubiera salido de mi para amar a ese hombre.
El amanecer llegó y con él nuestra despedida,
al marcharme sentí como que una parte de mi ser se
quedaba allí. Prometimos vernos dentro de diez años,
en este mismo lugar, fue pasando el tiempo ,y mi viaje quedo
como un agradable recuerdo, pero aquel hombre quedo grabado
en mi mente, y cada vez que en él pensaba,me cuestionaba
si volvería a verlo, si acudiría a mi cita.
Este viaje ha sido distinto al de hace diez años, ahora
tengo una vida totalmente distinta pero la curiosidad y el
sentimiento feliz que me producía recordarlo me ha
animado a volver a mi cita, y aqui estoy sentada en una piedra
esperando pasar una maravillosa noche con un hombre al que
apenas conozco pero que no he podido olvidar, no sé
que pasará, si se acordará de mi, de la cita,
de aquella noche...sólo sé que el cielo me brinda
otro atardecer y voy a disfrutar este espectaculo.