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Cambiando el rumbo (Febrero
2003)
La desesperación por tu pérdida (Febrero
2003)
Cambiando el rumbo
Mi nombre es Irene, tengo veintisiete años y vivo en Londres
desde hace dos.
Decidí venir a estudiar para preparar el MIR, porque en mi
ciudad, Barcelona
ya no podía resistir más, me estaba volviendo totalmente loca.
La verdad es
que estudié medicina porque mis padres querían que fuera médico,
especialmente dentista, yo lo que quería era ayudar a la gente,
y que el
mundo fuera menos injusto, pero nadie en mi casa me comprendía.
Ellos solo
querían que fuera la mejor, la que más dinero tuviera, así
viviría sin casi
ningún problema. A los dieciocho años comencé a salir con
Nacho, era mi
mejor amigo, nuestros padres nos habían criado juntos, la
verdad es que yo
no conocía a muchos chicos, un día él se me declaró,
y yo acepte ser su
novia porque me gustaba. La idea de que fuéramos novios
y pudiéramos
casarnos en un futuro fascino a todos, mis padres encantados,
mis amigas
emocionadas, todos diseñaron nuestro mundo perfecto, bueno
perfecto, no,
porque en mi familia había una oveja negra que desde los dos
años me ha
estado dando la lata, y que ahora no sé que sería de mí, sin
ella mi hermana
pequeña, por cierto se llama Violeta, y ella odiaba a Nacho
le llamaba con
los peores motes posibles, y le dirigía unas miradas que clavaban
puñales.
Hace dos años vine a Londres para pasar un tiempo con mi hermanita,
la
verdad es que el calor en Barcelona era insoportable y necesitaba
pasar de
todo el mundo, y concentrarme en estudiar y en saber lo que
quería. A Nacho
se le había metido en la cabeza que nos teníamos que casar
el próximo año, y
yo no estaba muy convencida, a mí me apetecía irme de cooperante
con alguna
ONG a Sudamérica un tiempo, pero mis padres se oponían, y
mi novio ni os
cuento.
Llegué a Londres y allí estaba mi hermana pequeña tan hippie
como siempre
pero llena de esplendor, la verdad es que vivir lejos de casa
le sentaba
fenomenal, ella se fue hace cuatro años porque mis padres
y ella jamas se
comprendieron, estudio Bellas Artes y se vino de erasmus.
Todos pensábamos
que estaría bien un año fuera de casa, que luego se centraría
y podría
salvar su vida haciendo un master y siendo alguien digno,
no una pintora
bohemia que era su sueño, para nuestra sorpresa, la Universidad
le ofreció
una beca para seguir trabajando allí, y ya no volvió mas que
para Navidades.
La idea de pasar unos meses en Londres fue suya, ya que yo
le había llamado
últimamente muy agobiada.
Tras un encuentro emotivo, fuimos a su casa en Nothing Hill,
allí vivía con
Sheila una joven y bella coreógrafa de un ballet británico,
era la dueña de
la casa, la había comprado hacia unos años con su pareja,
pero su compañera
murió en un accidente y Sheila decidió compartirla con otra
gente, el otro
compañero era un escocés bastante guapo trabajaba en un museo,
y era adicto
a la cerveza y no hablaba mucho. La verdad es que ambos eran
encantadores.
Entre los tres habían decorado la casa y le habían dado un
aire muy
mediterráneo y acogedor, la verdad es que me sentí muy bien
desde el primer
momento. Me instale en el cuarto de invitados y diseñe un
horario para poder
organizar mi tiempo, estudiar por las mañanas y disfrutar
de la ciudad por
las tardes.
La verdad es que nunca había hecho turismo sola, pero la idea
me fascinaba,
me encantaba andar por las calles, mirar a la gente, la diversidad
cultural,
era emocionante. Me puse en contacto con una Ong que ayudaban
a enfermos de
SIDA empece a ir dos veces por semana, me encantaba estar
con ellos, me
contaban historias de su vida, que me mostraban la realidad
de un mundo que
yo conocía de documentales, diarios y revistas, pero que estaba
más cerca de
lo que imaginaba.
A las tres semanas de mi estancia, vino Nacho a visitarme,
la verdad es que
me puso muy nerviosa me trataba como si fuera tonta, e insistía
en ir a
Restaurantes caros en vez de tomar un kebap en cualquier césped
tirados, me
di cuenta de que algo había cambiado en mí, ya no sentía por
él lo mismo, me
sentía más libre, más llena, más feliz, a él creo que tampoco
le gusto la
nueva Irene, Tras el fin de semana me sentí muy triste porque
me di cuenta
de que había malgastado bastante mi vida metida en la burbuja
de cristal que
pusieron mis padres al nacer, y me prometí a mi misma que
nada volviera a
ser como antes. Todo esto lo hable con mi hermana entonces
entendí porque
ella no había querido volver a casa y como probablemente yo
tampoco lo
hiciera.
Violeta comenzó a montar una exposición con unos amigos que
le llevaba mucho
tiempo, así que nos veíamos muy poco, afortunadamente Sheila
tenía mucho
tiempo libre y quede con ella varios días, hacía tanto tiempo
que no conocía
a alguien nuevo, ni disfrutaba tanto con una persona,
me llevo a varios
espectáculos de danza, al cine, me encantaba su forma de vida
pese a sus
disgustos personales y sus altibajos estaba llena de vida,
y sabía como
encauzar su dolor, me aportaba tanto que nunca ninguna amiga
me había
ofrecido tanto cariño ternura, ni si quiera Nacho, también
he de decir que
yo estaba más abierta a cambios y emociones, tomaba decisiones
por mi misma
y decidía cada segundo de mi vida.
Una noche Sheila y yo fuimos a ver Cats, creo que nunca me
había planteado
ir a ver un espectáculo así, fue estupendo, luego Sheila me
presento a
algunos de los bailarines, estuvimos tomando muchas copas,
fume algún
porrito que nunca había probado, y desde que llegue a Londres
eran junto con
mi libro de Neruda mis últimos contactos del día. Cuando
llegamos a casa
Sheila y yo estabamos borrachísimas, y muy colocadas Violeta
se reía de mí
ya que nunca me había visto en este estado. Sheila y yo comenzamos
a hablar
del amor, el sexo, de repente una sensación muy extraña paso
por mi cabeza,
mi corazón empezó a latir muy fuerte, yo pense que todo era
el efecto de la
Marihuana, no sabía lo que me pasaba pero creía que estaba
sintiendo amor
por Sheila, y no era amor fraternal, era un sentimiento que
no tenía desde
la primera vez que me bese con Nacho. Cuando mi cerebro bajo
al mundo ya mis
labios no podían volver hacia tras, me estaba besando apasionadamente
con
Sheila, y aunque mi mente no quería, mis labios no podían
dejar de besarla.
Me separe de ella y me fui a mi cuarto, no entendía nada de
lo que había
pasado, estaba borracha y drogada, ¡Dios Mío pobre, Nacho
no se lo diré
jamas se muere!, - claro que creo que debemos dejar nuestra
relación porque
esto ya no tiene ningún sentido- pensaba sin parar, me hubiera
encantado
tener un freno para mi cerebro, porque las ideas fluían como
locas. A la
mañana siguiente, cuando desperté estaba sola, la verdad es
que aquel beso
me había llenado más que todos los besos que había recibido
en mi vida y no
podía dejar de pensar en él. Fui a un supermercado y compre
varios
ingredientes para hacer una paella también un libro de cocina
porque no
tenía ni idea de como hacerla, pero se me sentía tan
bien que nada era
imposible para mí. Llamé por teléfono a mis padres para decirles
que me
quedaba más tiempo, del que había previsto y que iba a tomarme
un tiempo
para reflexionar sobre mi vida, me importo un carajo si les
sentaba bien o
mal, como si no querían darme más dinero, me sentía capacitada
para vivir
sola e incluso encontrar un trabajo en otro país, así que
cuando comenzaron
a gritar colgué, también llame a Nacho para decirle que lo
nuestro estaba
acabado, que no hiciera más planes que yo pasaba, le colgué
antes de que me
contestará. Esa noche Violeta regreso pronto y junto con Sheila
y Liam nos
dispusimos a cenar ante, yo decidí hacer un Brindis ¡ Por
mi nueva vida, y
por que siga sintiéndome bien!. Tras la cena le conté a Violeta
todo lo
ocurrido, la verdad es que estaba tan sorprendida que solo
me abrazo y me
dijo que se sentía orgullosa de su hermanita. Luego fui al
cuarto de Sheila
nos abrazamos y comenzamos a hacer el amor. Nunca en mi vida
me había
sentido tan llena como aquella noche.
El pasado año estuve en Colombia trabajando como médico y
haciendo de todo.
A mis padres no les gusta mi vida ni siquiera la aceptan
pero soy su hija y
me aguantan en Navidades, y algún fin de semana más. Nacho
se caso con una
de mis mejores amigas y esperan un niño. Hoy trabajo con enfermos
de SIDA y
VIH, vivo en Londres, en un pisito cerca del centro, con el
dinero justo
para vivir y disfrutar, esta es la vida que yo he elegido
y quiero vivir,
estoy enamorada de Sheila, y si, soy feliz.
Lucia Junio 1999
La desesperación por tu pérdida
Cuando nos enamoramos pensamos que nuestra relación es la
más bonita del
mundo, que nadie siente como nosotros, y que vamos a pasar
el resto de
nuestra vida así, felices. Porque sentimos de una forma que
sólo nosotros y
nuestra pareja percibimos. De repente tu vida se llena de
nuevas sensaciones
que siempre han existido pero ahora vives con otra intensidad
¿pero que
ocurre cuando nos cansamos de amar? ¿Cuándo el amor muere?
Un día despiertas, y un frió intenso recorre todo tu
cuerpo, sientes, un
dolor intenso como si te faltara tu otra mitad, nada te atrae,
solo quieres
olvidar y superar ese dolor, pese a que es un reto muy difícil.
Yo ahora me siento así, por eso he decidido escribir esta
carta para darte
mi último y definitivo adiós.
Aun recuerdo el día que me escribiste esta carta. (Si aun
la guardo, ya
sabes que yo soy una romántica empedernida y solo me falta
disfrazarme de
corazón.) Diciéndome que serias mi amigo, que estarías
a mi lado, que me
querías, tu me amabas y que lo seguirías haciendo para siempre,
que nunca te
cansarías... La verdad es que lo recuerdo todo, tu voz,
tus abrazos, tus
besos, tu risa. Tu siempre te ríes.
Creo que siempre lo has hecho, incluso la última vez que hablamos
mientras
me decías que desapareciera de tu vida para siempre oía tus
carcajadas entre
palabra y palabra, supongo que estarías nervioso por
la de la situación,
me imagino que no seria fácil para ti decirme todo aquello...
o quizá en el
fondo te sentirías tan mal como yo, ¿pero por qué? Tu no perdías
nada, te
estabas liberando de mí que en ese momento era un peso
para tu conciencia
¿o no? Ves que no he podido olvidar aquel momento... y como
lo voy a hacerlo
desde entonces mi vida cambio para siempre pensaba que
tenia todo y me
quede sin nada, sí ¡sin nada! ¡Vacía! Como si me hubieran
arrancado parte de
mi cuerpo... esa fue la primera fase. Volver a casa empaquetar
mis cosas, y
salir corriendo.
Luego tocaba contarlo: si mama vengo a dormir a tu casa
porque me ha dejado
por otra, se ha enamorado, de mí ahora dice que no, que de
ayer a hoy han
cambiado sus sentimientos, ha decidido largarse de casa, con
lo puesto, debe
querer vivir de amor porque no se ha llevado ni los calzoncillos-
(humor
negro e ironía ya sabes, es lo mío) Y al principio todos te
ayudan tu madre
te prepara grandes comidas, de las cuales solo pruebas una
décima parte, tus
amigos te sacan de paseo, intentan emborracharte y una noche
te dicen que lo
intuían y que están convecinos y sabían que no eras el hombre
de mi vida.
¡Pues si lo sabían me lo podían haber dicho antes! Pero la
verdad es que te
ayudan claro que lo hacen pero luego cada uno tiene
que seguir con su vida.
Y eso es lo mas complicado, afrontar la soledad, volver a
casa, dormir sola,
pero hay que empezar a construir una nueva vida, ¡he de centrarme
en mi
vida!, buscar nuevas motivaciones, concentrarme en mi trabajo
mi propuesta
diaria de todas las mañanas...
¡En mi mierda de trabajo! que sólo, me sirve para sobrevivir
y eso sí
- para olvidarte durante ocho horas, viene bien, pero en cuanto
acabo
apareces otra vez en mi mente, pienso que me vienes a buscar
como tantas
veces lo hacías, pero no tu no vendrías hoy ni nunca mas
porque yo ya no
formo parte de tu vida, aunque tú si siguieras vagando
por la mía.
La verdad es que mi vida era igual de mediocre que ahora,
excepto que tu
estabas y te amaba, motivo suficiente para seguir enganchada
a todo ¡te
amaba! Y eso era lo más importante, lo que me dominaba, pero
con tu ausencia
comenzó a ser monótono y sin sentido, ya nada me ataba a permanecer
aquí.
¡Ah! ¿Te sorprendes? ¿Piensas que estoy exagerado? Quizá tu
imaginas que
estoy bien, sé que te has enterado que he salido con
otros, es cierto, pero
nunca llegaba a nada serio, a la mañana siguiente ya
no los soportaba más,
siempre les faltaba algo. Te acuerdas de nuestros domingos
por la mañana
todo el día sin hacer nada, y haciéndolo todo, y cuando cantábamos
"La senda
del tiempo" lo que nos gustaba esta canción la habré escuchado
más miles de
veces, nunca pensaba que me acabaría sintiendo así, de tanto
oírla me he
sacado hasta una conclusión: La senda del tiempo deja recuerdos
imborrables,
pero hace que no permanezcas estático ante ella, pase lo que
pase siempre
avanza.
Pero me imagino que tu ya te habrás olvidado de todo esto,
incluido de mí.
Se te da igual que este viva o muerta, no te has preocupado
ni de llamar
para pedirme tus cosas. Podría haberlas tirado, estuve a punto,
pero de un
cierto modo es una forma de seguir sintiendo tu presencia.
Y no quiero que nadie se sienta como yo, excepto tú,
hay momentos en los
que me gustaría golpearte tan fuerte hasta que sintieras
un dolor casi
parecido al mío, otras veces pienso que hubiera pasado si
hubieras muerto,
si justo un minuto antes de que me dejaras, ese sentimiento
me habría
producido un dolor fuerte, brutal, pero no estaría tan
herida, ten en
cuenta que hubiera seguido pensando que me amabas...
Ves esto es una droga empiezo a recordar y no termino, y es
que sigues aquí
en mi mente, y es que conservar algo que me ayude a recordarte
sería
admitir que no te puedo olvidar ¡yo necesito vivir mi
propia vida!. Ya
basta de hacerme daño con esto, ¡no quiero sufrir más!.
Necesito empezar de nuevo, Cambiar esta mediocre rutina, no
me gusta mi
vida, no me gusta lo que hago, no me gusto yo, ya sé que suena
cobarde pero
necesito huir, salir de aquí, de esta ciudad, de ti, de mis
recuerdos. Así
que por primera vez en mucho tiempo he tomado una decisión,
romper con todo,
coger un tren, si un tren quizá porque jamás conseguí hacer
un viaje contigo
en tren, yo siempre te lo planteaba, pero tu odias los trenes,
te parece,
lentos, caros y poco íntimos, tú y tu tendencia a racionarlo
todo.
A mí me gustan los trenes, el jaleo de la estación, la gente
despidiéndose,
los largos andenes... me encantan y tengo gratos recuerdos
en ellos, es
algo con lo que no te identifico.
Bueno por fin ha llegado el momento, no tengo un destino fijo,
iré hasta
donde me sienta bien, donde me apetezca empezar una nueva
vida, donde pueda
olvidarte, y aprenda a quererme, lo voy a intentar,
sé que saldrá bien ¡me
encantan los trenes!
Lucia enero 2000