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Jesús Bernal, ganador del Premio Adonáis 2011

Jesús Bernal, ganador del Premio Adonáis 2011

Fecha:

22 de Diciembre de 2011

Tipología

Poeta

Lugar de la entrevista

Madrid, España.

País entrevistado

España

Año de nacimiento del entrevistado:

1976

Entrevistador

Guillermo Spottorno Giner

Entrevista

Entrevista con Jesús Francisco Bernal Castell (Elche, 1976), ganador del LXV Premio Adonáis de Poesía por el poemario "Hombre en la niebla". El Premio Adonáis de Poesía, que entrega la Editorial Rialp, tiene el compromiso de promocionar voces nuevas para la poesía española, así como el empeño por descubrir valores inéditos.

¿Qué supone para Jesús Bernal el haber obtenido el prestigioso Premio Adonáis?

Es un honor figurar junto a nombres de la talla de Claudio Rodríguez, Francisco Brines o Ángel González. Algunos ganaron el Adonáis, otros obtuvieron un accésit. Eso le confiere un prestigio enorme al galardón. Casi todos los grandes poetas de la segunda mitad del siglo XX han publicado sus primeros libros en la colección Adonáis de poesía. No podemos estudiar la poesía del pasado siglo sin hablar de ese premio.
Sé que hay muchísimos jóvenes que desearían figurar en el listado de ganadores de la colección Adonáis, pero deberían ser conscientes de que la carrera de un poeta no es preciso que empiece con éxito, también puede empezar sin estridencias, publicando por cuenta propia como hizo Bécquer. El éxito estimula, pero lo importante es ir creciendo y madurando con los años. Se puede ganar el Adonáis y no volver a publicar nada decente el resto de la vida, así que el Adonáis no garantiza nada. Ningún premio lo hace.
En mi caso concreto, ganar el Adonáis (además de servirme para darme a conocer entre los poetas) me va a servir para tomar impulso creativo. Tengo 35 años. Con esta edad los sueños de juventud ya empiezan a quedar atrás. La vida cotidiana se impone con sus rutinas. He ganado en un momento de dudas y de sequía creativa. La primera crisis de la madurez, supongo. Llevaba año y medio sin escribir poemas y temía haber perdido para siempre la necesidad de hacerlo. Este premio me va a ayudar a rencontrarme conmigo mismo y a volver a la senda de la literatura.

¿Esperabas poder ganar este premio?

Debería decir que no, pero pecaría de falsa modestia. En mi interior había una voz que me decía que “Hombre en la niebla” era un libro lo suficientemente maduro como para ganar cualquier premio literario. Tenía muchas esperanzas puestas en el libro. Pero ganar un premio siempre es algo que no depende de uno mismo. El riesgo de que un libro de poemas acabe olvidado en un cajón es extremadamente alto. En poesía, que yo sepa, no hay editores que vayan detrás de uno solicitándole material nuevo. Tarde o temprano uno aprende a desprenderse sin remordimientos de todo lo que hace, aunque eso que hace haya formado parte de su vida. Un escritor de novelas es escritor si publica, si no publica no es más que un hombre que escribe. Un poeta puede ser poeta aunque no publique ni escriba. No sé si eso es una bendición o una tragedia.

¿Cómo describirías "Hombre en la niebla"?

Es un libro reflexivo, sereno, algo amargo. En lo formal es un libro de factura clásica. El jurado del Adonáis dijo que yo era un poeta “de la naturaleza” y que el libro era un libro “muy mediterráneo”.

¿Cómo vives la poesía en tu día a día?

No la vivo. Yo no soy poeta durante el 99% del tiempo. Sólo soy poeta de cuando en cuando.

¿Qué poetas/poemarios te han influido más?

Estudié Filología Hispánica y mis principales influencias provienen de la poesía española. Adoro el Siglo de Oro, la poesía de Garcilaso, Fray Luis, San Juan, Quevedo, Góngora. Aunque pueda parecer lo contario, creo que hay mucho por descubrir en la poesía del Siglo de Oro. Ninguna nómina de poetas es definitiva, ni siquiera la de los siglos XVI y XVII. Andrada, Herrera y Aldana, por ejemplo, son poetas que podrían figurar perfectamente a la altura de los más grandes de la época. El lector debe someter estas cosas a juicio y no seguir a ciegas lo que dice la crítica.

Me gusta tanto la poesía clásica que empecé escribiendo sonetos. Escribí un libro entero de sonetos y después lo destrocé en mil fragmentos. El soneto es una de las asignaturas más difíciles de la escuela de versificación. Los catorce barrotes. Escribir poesía clásica es algo que deberían hacer todos los poetas jóvenes para aprender el oficio. Noto en seguida si un poeta ha pasado por esa escuela o no ha pasado por ella. El que ha sido sonetista es más preciso, más contenido, más ahorrador. No despilfarra en adjetivaciones, no se pierde por las ramas. La gran poesía tiene que decir mucho con muy pocas palabras, tiene que economizar en medios, tiene que ir directa al núcleo, no marear al lector en la superficie.

En cuanto a los poetas del siglo XX, algunos de mis favoritos son Machado, Cernuda, Brines, Gil de Biedma, Blas de Otero, Ángel González. Seguro que me dejo a muchos. Leí con avidez en mis años de estudiante y hay muchos poetas que me han influido. De los poetas actuales me quedo (sin orden de preferencia) con Antonio Cabrera, Guillermo Carnero, Eloy Sánchez Rosillo, Vicente Gallego, Antonio Moreno, Lorenzo Oliván, Miguel Ángel Velasco... La lista sería muy larga y no puedo nombrarlos a todos.

La asignatura pendiente para mí es la poesía en lengua extranjera (y perdona que la llame así, de forma tan vaga). La poesía extranjera hay que leerla en su idioma, de otro modo no es poesía (salvo contadas excepciones). Dylan Thomas, por ejemplo, no puede traducirse, digan lo que digan los traductores. Aunque he leído poesía en italiano e inglés, estoy mucho más apegado a los poetas españoles, como ya he dicho. El obstáculo de la lengua es difícil de salvar. No conozco a fondo la fonética inglesa (fingir sería de pedantes). El inglés lo conozco superficialmente, como todos los estudiantes universitarios de hoy en día. Me sirve para leer un artículo de prensa, pero no para leer poesía. Hablo decentemente italiano porque estudié un año en Italia, eso es todo. Suelo entender la poesía italiana del siglo XX sin demasiado esfuerzo, pero no conecto con el Hermetismo, que es una especie de vanguardia como el Modernismo inglés (el Modernismo inglés no se parece en nada al Modernismo finisecular del mundo hispano). Del siglo XX italiano me quedo con Caproni, Bertolucci, Penna, etc. (lo que podríamos denominar la escuela “antinovecentesca”). En el fondo no sé si este hecho (no conectar con la mayor línea estética de la poesía italiana del siglo XX) es un problema técnico (un problema de dominio profundo de la lengua) o es una cuestión de estética. En lengua inglesa, por ejemplo, intuyo que debe de ser muy hermoso leer a Dylan Thomas en voz alta. He rozado por encima la poesía de Dylan Thomas y es fascinante, es muy musical. No creo que sea un poeta difícil en su lengua original (pese a que posee un vocabulario muy rico). El problema es que no tengo la formación necesaria para llegar a fondo a su poesía; en realidad, no tengo el dominio necesario de la lengua para acceder a ningún poeta inglés con garantías de éxito. Yo y muchos poetas españoles jóvenes (y no tan jóvenes) tenemos más influencias de la poesía en lengua castellana que de la poesía inglesa, alemana, francesa o italiana. Coincido con Jordi Doce en señalar que esa miopía, esa cerrazón, ese centrarse en lo patrio y no ver más allá es uno de los mayores males de nuestras letras. Y te hablo con conocimiento de causa: soy parte del problema (si quieres llamarlo así) y no de la solución. Sé que los ingleses y los italianos son igual o peor que los españoles en esto; no sé cómo serán los franceses y los alemanes, pero me imagino que iguales que los demás europeos, así que el mal no es exclusivamente español, es un mal de estos tiempos que vivimos: somos muy europeos para algunas cosas pero muy zoquetes para otras.

¿Cómo ves a los autores de tu generación?

No conozco bien a los poetas de mi generación. Conozco a algunos poetas de mi edad y me consta que, como en todas las artes, hay buenos y malos. Me gustan, por ejemplo, Carlos Pardo, Josep María Rodríguez, Rafael Espejo... Hay jóvenes poetas que son, sinceramente, bastante buenos. Muchos poetas de mi generación tal vez no sean todavía lo suficientemente conocidos o no hayan irrumpido en el panorama literario con la fuerza precisa. Se requiere tiempo para ordenar con cierto rigor a una generación de poetas. La obra de los poetas de mi edad está todavía por hacer. Han de pasar años antes de que podamos separar el grano de la paja.

¿Crees que hay una temática predominante entre los poetas nacidos en los 70 o hay mucho individualismo?

Para hablar de eso necesitamos perspectiva. En ese campo sólo tenemos un solar vacío. La crítica tiene que levantar ahí su edificio. Son los críticos los que tienen que hacer esa labor, elaborar ese discurso unificador. Para que una interpretación de la poesía cuaje deben pasar muchos años, deben escribirse muchos libros rigurosos, muchos artículos convincentes, deben hacerse muchos congresos académicos. Es una labor ingente.

Yo personalmente no veo semejanzas estéticas entre los poetas nacidos en los años 70, pero seguramente las haya si miramos los poemas con la lente adecuada. Yo no tengo esa lente (ni tengo ganas de buscarla).

Hacer buena crítica es muy creativo y muy difícil, tal vez más que escribir obras literarias. El crítico crea desde lo más alto. Desde aquí abajo el panorama es realmente confuso. No encuentro semejanzas entre Carlos Pardo y Josep María Rodríguez, por nombrar a dos poetas citados en la respuesta anterior. Los veo desde muy cerca: no aprecio el poso que esta época que vivimos deja en sus obras. Esas huellas de época serán muy evidentes para los lectores futuros pero nosotros no podemos verlas todavía.

En la actualidad regentas una librería virtual de libros antiguos y de ocasión. ¿Cómo ves las nuevas tecnologías relacionadas con la cultura?

La venta de libros antiguos y de ocasión ha cambiado radicalmente en los últimos años. La irrupción de internet ha hecho que muchos compradores dejen de acudir a las librerías y las ferias y compren a distancia. No sabría valorar si estos cambios han sido para mejor o para peor. Para algunos libreros adaptarse a las nuevas tecnologías ha sido un verdadero trauma. Tampoco está tan claro que sea el cliente quien salga ganando con el cambio: ahora los libreros poco experimentados tienen mecanismos para tasar los libros valiosos y resulta casi imposible encontrar gangas.

En mi caso, yo he nacido como librero en la época de internet y no he vivido la época dorada del comercio del libro antiguo. Los libreros más mayores me hablan con nostalgia del pasado, de los catálogos en papel, de las grandes ferias.

Vivimos en una época de cambios muy rápidos y hay que adaptarse para sobrevivir. El libro digital es otro ejemplo de esos cambios. No sabría decir si va a suponer una amenaza directa para las librerías de lance, pero ya está aquí y parece que viene para quedarse, así que habrá que estar sobre sus pasos. Los libreros miran todos estos cambios con recelo, y es normal. Algunos dicen que el libro digital viene en son de paz, pero para mí tiene demasiado poder “colonizador” como para que estemos tranquilos con su presencia.

¿En qué otros proyectos laborales y/o culturales estás ahora metido y cuales esperas afrontar en un futuro próximo?

A día de hoy no tengo ningún proyecto. Seguiré rodeado de libros, si puedo, y espero seguir escribiendo. Eso es todo.

¿Para cuándo Facebook, Twitter o, cómo no, la Red Social de Poesía?

Trabajo en internet y no quiero pasar también parte de mi tiempo de ocio delante de un ordenador. Por eso no uso las redes sociales. Tal vez empiece a usarlas algún día, pero no sé cuándo.

 

Desde Soypoeta.com agradecemos a Jesús Bernal por su tiempo, y le deseamos ¡mucho más éxitos!

Biografía

Jesús Francisco Bernal Castell es ingeniero técnico en informática. Ha realizado estudios de filología hispánica en la Universidad de Alicante y en la Universidad Federico II de Nápoles. Reside en Elche, donde actualmente regenta una librería virtual de libros antiguos y de ocasión.

Su primer cuaderno de poemas, Amar es mi ejercicio (Lecumberri, Navarra, 2005), obtuvo el premio de poesía Ángel Urrutia Iturbe.

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