Llegar al paraíso tiene su riesgo. Coroico es un pueblo maravillosos lleno de hoteles de lujo (por 3 euros) con sauna, piscina, vistas impresionantes y ambiente jóven y divertido. Pero para llegar allí hay que hacer un recorrido de tres horas por la carretera de la muerte. Una experiencia a vida o muerte entre el conductor suicida del bus y la naturaleza. Que la Pachamama nos proteja!

Es la carretera que hay que sufrir durante tres horas para llegar a Coroico. El bus pasa por acantilados y por zonas de derrumbes... ¡adrenalina pura!













