En el momento que pisé Iquitos cumplí un sueño que tenía desde pequeño: llegar al Amazonas. Salir del avión. Era de noche. Me empapé de la de calor, caribe, música, gente en la calle riendo, cantando, bailando. Un sueño hecho realidad y que hasta la mañana del día 13 no pude ver sino sentir. Desperté con los primeros rayos de sol y salí al balcón dese donde me dijo el hostelero se veía el Amazonas. Tuve que abriri y cerrar los ojos unas 10 veces por el reflejo del agua en mis ojos. Es tan maravillso que ciega a primera vista pensé. Me quedé por lo menos una hora perplejo sonriendo y recordando todos los momentos en los que anteriormente había detenido el tiempo imaginandeme aquí. No terdé ni dos horas en contratar un tour que me llevara a navegar por el rio y me metiera de pleno en la selva Amazónica.

Vista desde la ventana de mi hostal: ¡el Amazonas!






Video montado en estos peculiares taxis (versión
avi, 3.604 kb).


Plaza de Armas








