- Página de inicio
- Poetas y poesías
- Cuentacuentos
- Especiales
- Solidaridad
- Actividades
- Monográficos
- Agenda cultural
- Concursos
- Blog
- Librerías
- Diccionarios
- Estuvimos allí
- Libro de visitas
- Enlaces
- Curiosidades
- ¿Quiénes somos?
Estuvimos allí: Madrid, 30 de mayo de 2007
"Si Luis me dice ven, lo dejo todo" dice Sabina hablando del poeta Luis García Montero. Lo mismo me pasa a mi con Fernando Anaya, una persona capaz de dar un valor responsable y profesional, y no por ello serio, a todo lo que toca. Quedar con Fernando conlleva subirte a una nube sobre la que vas flotando durante varios días.
Tuvo que elegir el día de San Fernando y el Casino de Madrid para presentar su nuevo libro de poesías Mecánica del desvelo, cuatro años después de que viera la luz su poemario La geografía de las nubes, ambos publicados por la Editorial Huerga y Fierro.
Empezó la presentación el vicepresidente del Casino de Madrid D. Adolfo Prego de Oliver y Tolivar, que dió paso al editor Antonio J. Huerga. Luego vino el turno del consagrado poeta y maestro de poetas, Luis García Montero, quien no sólo dio un magistral discurso, sino que diseccionó el libro de Fernando al milímetro. Contó anécdotas tan maravillosas como aquella de Quevedo: Desconfía del poeta que te escribe un buen poema de amor, porque ese poeta no está realmente enamorado.
Dice García Montero que un poeta debe pensar tres veces lo que escribe. Me hubiera gustado preguntar si igualmente un lector debe leer tres veces un poema... También dijo que un libro debe terminar con un colofón, como es el caso de Mecánica del desvelo. Personalmente agradezco que Fernando Anaya introduzca el libro (además de dedicándoselo a su mujer e hijas: Macarena, Maca e Inés) con un fragmento del Manifiesto de Manifiestos de Vicente Huidobro, ya que me recuerda que tengo bastante olvidado el paracaídas de Altazor, y debo releerlo cuanto antes.
Y por fin Fernando Anaya. Tras dar
las debidas y merecidas gracias a sus compañeros de
mesa, proclamó la humanización de la poesía
y afirmó que no
somos más que eslabones que transmitimos experiencia
y conocimientos de generación en generación: No
eres más que un instintivo depositario de esta lágrima
de mármo de todas las ruinas dice en un poema
dedicado al poeta valenciano Carlos Marzal. Por último,
y durante un largo pero fugaz rato, y con momentos de emoción
que dejaron caer lagrimas a más de una, pasó a
analizar varios poemas de su libro.
Está claro, como decía García Monetro, que es
un libro muy pensado y que recoge momentos especiales de
la vida de Fernando. Todo poema viene precedido por una historia
que inspira al poeta la temática, y que luego pasa por un
análisis concienzudo de meditación y ordenación de las palabras
y por un valor sentimental, para sacar de ahí lo que definiría
Prego de Oliver como un libro lleno de imágenes. Es sin duda
un libro que a cada rato uno se ve obligado a parar de
leer flaseado por el verso - la imagen - recién recibida.
De nuevo dar las gracias a Maca por las fotos, que además de vértice de la vida del poeta, es una magnífica fotógrafa, incluso con los ojos nublados por la emoción. Y a ver si consigo la película Barry Lyndon (Stanley Kubrick, 1975) para verla este fin de semana. Aconsejada por Fernando, seguro que la disfruto.

Antonio J. Huerga, Fernando Anaya, Adolfo Prego de
Oliver y Luis García Montero

El poeta Fernando Anaya

Fernando Anaya a la izquierda, y Luis García Montero,
a la derecha, en el bar del Casino

Fernando Anaya firmándome su libro "Mecánica
del desvelo"