Poemas Recientes
Que todo sea tan perfecto.
Me estremezco,
con la rodadura, que da el sedimento
de tu cintura, y mis manos
en tu cadera, se pierden.
Aparecen,
sin embargo,
en tu pecho.
Y asqueo,
el momento en que se separan.
Apoyo,
los antebrazos, sobre la cama.
Tu pelo, detrás demis uñas, detrás
de las orejas. Mis índices,
entonces, rodean tu pescuezo
y de mis pulgares, tu miedo, a que apriete la garganta.
Luego, la nuez, sola, retrocede
con lo que susurro, llegado el momento.
«El equilibrio, de tus formas,
es bemol de mi sostenido.
Y en mi aliento, el abismo
del silencio, en nuestra melodía
que es el contrapunto».















