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Monográfico hecho por Oscar González <dvcalc@hotmail.com>
Que vacía parece la red cuando se buscan noticias sobre nuestros adorados pero minoritarios ídolos. Y qué vacía me ha parecido a mi al encontrar un efímero material sobre esta poetisa cacereña. Ada Salas es una de esas (raras) escritoras con su público particular, seducido por su poética íntima, escueta y personalísima.
Todos los libros que hablan de Ada Salas comienzan con un "Licenciada en Filología Hispánica y profesora en Madrid". ¡Que triste inicio y que triste fin!, para hablar de esta poetisa. Sin considerarme experto en ella ni mas listo que nadie, y únicamente armado por la sensibilidad que tengo hacia sus versos, afirmo que es sombría descripción esta que la hacen.
Los poemas de Ada Salas la circunscriben en primerísimo lugar como mujer, y en segundo término como mujer sensible, urbana sufridora y nocturna sentimental. Su poesía es breve, escueta y despiadada. Su poesía es básicamente femenina. Habla a menudo directamente al "hombre" (que uno imagina padre, amante o esposo) y como tal, juega al femenino juego del sometimiento y la dominación, a la súplica y al dolor de la memoria.
Uno de mis poemas preferidos es éste:
A qué región me llegaré a buscarte
ahora que reposas a mi lado
en forma de deseo
hombre
cuya belleza apenas
conocía.
En el que el primer verso ya denota el particular lenguaje
utilizado por la poetisa. O este otro brevísimo y poderoso:
Pon un beso en mi boca.
Ámense
tu silencio y el mío.
Ada Salas desgarra con finales estudiadísimos de combinaciones
imposibles y términos contundentes. Leyéndola,
uno hace volar la vista veloz por la página, apresurándose
para acabar... Buscando en un afán masoquista aquél
último verso que nos machaque, que machaque de por
sí la a toda página recién leída,
y que nos haga cerrar el libro para siempre jamás,
soñando oscuridades y frías noches.
Y es que Ada Salas se desnuda en cada verso final. Expone como excusa unos cuantos versos iniciales, y carga tintas para ese siempre último y seguro mazazo final. En eso se muestra como una verdadera maestra, creadora de un lenguaje propio y embriagador.
Uno se imagina (con imaginación morbosa) a esta profesora de instituto del foro, amable y retraída en sus clases pero oscura y apasionada al caer la noche, en un piso cualquiera de la ciudad (quizá nuestra vecina), en una cama inundada de sudor y oscuridad, en un balcón bañado por el fulgor de una luna triste y traicionera. Y es que las noches de Ada Salas (y ahora me refiero a su poesía), tienen esa mezcla de magia urbana, humana ansia y amor solitario. Esa rara mezcla de pasado y presente unidos por el deseo y la negación del futuro.
Ya no será la paz
Han besado
mis
ojos
tu terrible desnudo.
La poesía de Ada Salas te encoge el estómago y te hace soñar con cosas reales. No con ambientes ni parajes, sino con la poetisa de carne y hueso, con la realidad de una vida y unas experiencias vívidas y crudas, sensuales y trascendentes.
Como nota personal, su libro "Variaciones en blanco" es prácticamente imposible de encontrar, ya que se encuentra descatalogado. Aprovecho este espacio para decir que me gustaría conseguirlo o que alguien me lo pudiese prestar.
"Arte y memoria del inocente" (Cáceres,
Universidad de Extremadura, 1988)
"Variaciones en blanco" (Madrid, Hiperión,
1994)
"La sed" (Madrid, Hiperión, 1997).
"Lugar de la derrota" ( Madrid, Hiperión
2003)
II Premio Juan Manuel Rozas
IX Premio de Poesía Hiperión.