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"Eran otros tiempos.
Vino y rosas. "
- Eduardo Gómez Cuadrado
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Poesía y poeta: Gómez Cuadrado, Eduardo

Biografía | Poesías

Biografía

Blog: www.nauseamundus.blogspot.com

Correo electrónico: velasias@gmail.com

Poesías

Poemas de Diván de Seda:
ZYCLON B (27/12/2007)
ETERNA JUVENTUD (27/12/2007)
FIN DE FIESTA (27/12/2007)
AMOR IMPURO (27/12/2007)
CERTEZA DE VACIO (27/12/2007)
LOS FRONTERIZOS (27/12/2007)
¿A QUE NOCHE LLAMAS ESPERAZA? (27/12/2007)
EL OBSERVADOR (27/12/2007)
DEMENCIA (27/12/2007)
SUICIDIO (27/12/2007)
AGONÍAS (27/12/2007)

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ZYCLON B

Los que rasgaron los muros de Oswiençin

merecen la paz y la venganza.

Nunca tuvo la muerte tanto miedo

como a la sombra de los árboles de Birkenau.

Hoy llora arrepentido hasta el diablo - no así el hombre –

blasfemando contra el cielo y gritando

¿Dónde estaba dios cuando ocurrió?

¿Son ahora más inocentes los gusanos

que habitan sus bocas?

Se retira, avergonzada, la bruma del olvido

que envolvía la montaña de equipajes,

los enseres, las gafas, los zapatos, el pelo…

¿Cómo fue posible tanto dolor?

No, no fue posible…

y sin embargo

fue.

El animal enjauló al hombre

y la bestia que intuimos en cada ser

se reveló más voraz y más cruel

devorando la fe en lo humano,

demostrando lo inútil de lo humano.

Aún quedan restos de piel en sus muros,

y las lágrimas en las siniestras torretas

donde el centinela cerraba los ojos

y apretaba el gatillo rezando.

Cada piedra que recuerdo

tenía un nombre y una mirada

y el rastro de las manos

que se apoyaron contra ellas.

La vida y la muerte

distaban el grosor de los muros

el espacio entre el barrote y el aire

del cañón a la culata de la Luger.

¡Nunca más¡, gritan sus hijos

¡No debió ser!, claman sus muertos.

Pero fue.

La postal en blanco y negro que recuerdo

debería bastar para quemar los tanques

y abrazar la hierba.

Pero no será.

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ETERNA JUVENTUD

Eran otros tiempos.
Vino y rosas.

Era época de maldecir

el bienestar que disfrutábamos.

Nada más triste,

que nuestra derrota, una vez más,

ante los mismos ojos

pero distinto nombre.

Que alegría malgastabamos

en perder la fe en la vida

amándola, no obstante,

rabiosamente.

Era la fe del maldito

la que nos empujaba cada noche al frenesí.

Era el tiempo del vómito y la risa,

de los besos con sabor a tabaco,

perfume y alcohol.

Debimos morir entonces.

El después no es divertido

y hoy la fiesta se la venden a otros.

Eran otros tiempos.

La nostalgia de hoy es la misma

que la teníamos entonces de ayer.

Cometimos el error, otra vez,

de pensar que tras nuestra noche

no podía haber más noches.

Nos engañaron.

Nos engañamos.

Os engañaremos.

El paraíso de ruinas que quedó después

no da sombra ni cobijo

ante el inclemente sol del tiempo.

¡Qué noches!

¡Qué mujeres!

¡Qué inconsciencia!

Benditas ellas.

Los tiempos de ahora

son como los de entonces

pero sin nosotros.

Los de hoy no somos nosotros

pero construyen las mismas ruinas.

No debemos avisarles.

Ya sabemos la respuesta,

puesto que fue la nuestra

y antes la de otros.

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FIN DE FIESTA

Es esperarte despacio

lo que no perdono al tiempo

Dime compañero,

cuántas veces has besado el suelo.

Dónde quedó tu rostro

tras el diluvio de la noche.

Qué fue de la mujer que te amó

incluso al despertar.

Me siento como el ángel herido

que se niega a caer,

que se aferra al filo de la nada

arrastrado por la rabia de la vida

embriagado por la esperanza de una noche sin fin,

convencido de que la resaca

forma parte de la fiesta.

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AMOR IMPURO

Tú me enseñaste

que el amor es un don divino

que se envilece con lo humano.

Ahora sumo cada noche

las miradas que te dan la razón.

Espero que no me perdones;

significaría que soy culpable.

Y mientras me borras en tu piel

buscaré nuevos lienzos para mi lengua.

Te buscaré a ti

con la esperanza de no encontrarte

Me buscaré a mí

con el ánimo de perderme.

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CERTEZA DE VACIO

Patíbulo sonriente del maldito
a ti consagro mi fracaso,
este descenso infinito hacia el dolor,
el final prometido y prometeico.

Sueño del ignoto blasfemante
que tras Dios intuye al hombre,
ciencia ciega y enlutada
que niega la fe en la silaba rotunda
en la voluntad firme
de estas furiosa raza.

Me aferro en la caída al silencio,
a la certeza del vacío,
a las mentiras que me convencieron
de no mentirme nunca.

¿Cómo rendirse?
¿Qué victoria he rechazado al besarte?

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LOS FRONTERIZOS

Nosotros, los fronterizos,
los dueños del dolor.
Los que doblegan el alma
dejándola partir
por el peso de la serpiente.

Así es la vida de los míos;
en constante lucha,
en constante retirada.

Nosotros, que amamos tanto la vida
que nos precipitamos irremediablemente
hacia la muerte,
sin más esperanza ni más cielo
que aquello que dejamos concluido.

Sólo un infierno: lo que no hicimos.

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¿A QUE NOCHE LLAMAS ESPERAZA?

¿A qué noche llamas esperanza?
Aquel cielo ya no es una promesa,
murió con tu último gesto.

Se desplomó la paz que construimos
y a pecho abierto descubrí la madrugada.

Lo rotundo de tus ojos
cercenó la última sonrisa
y ahora solo queda la maleza
y el estío y el hastío.

La guerra que te prometí
ya no te la debo.
La mentira es el alba
que se derrama con tus lágrimas.

Aquel cielo ya no es nuestro.
Aquel cielo ya no es nada.

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EL OBSERVADOR

El observador,
eterno medidor de distancias
siendo él mismo
un obstáculo.

Sin llegar a estar
y siendo lo que es.

Sin más.

Un camino se construye,
se hace, es en si mismo
por la distancia.
Tramos que se alejan.

Miembro de nada,
esencia misma del todo.

No mira el observador,
calla distante,
alejado incluso de si mismo;
sin principio ni fin,
siendo por si solo
el camino permanente,
la acción inmóvil,
acto puro de ser pensante.

No avanza, no retrocede.
Sin permanecer
pero al tiempo estando fijo,
convirtiendo las distancias
en un experimento
de proximidad consigo mismo.

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DEMENCIA

La oyes caminar cerca ¿verdad?;
se sube a tu espalda si no la miras,
sientes su aroma en la estancia,
percibes su sombra furtiva.

Está ahí, en el silencio,
notas su aliento en el rostro,
su tacto en la nuca.
Te acaricia el pelo.
Busca en tus cajones,
revuelve en tus armarios.
Yace en el suelo mirándote
mientras desafina tu alma.

No te hará daño,
no te tocará,
ni siquiera dibujará un gesto;
sólo te mirará inmóvil
y ausente
mientras gritas sin voz
que te mate
o se marche.

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SUICIDIO

¿Por qué llamáis a las sombras?
Aún no es la hora.

¿Ha entrado ya la muerte?

Que pase, que pase...
al fondo está mi alma.

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AGONÍAS

Acostumbrados, como estamos,

al redil narcisista de la noche,

sólo valoramos la vida

en todo aquello que no somos capaces

de recordar.

No es tan fácil morir sonriendo,

y esta fiesta me aburre

y me aniquila mientras

te pierdo sin remedio en otras bocas.

¡Ah, las vestales han vuelto!

¿Cómo negarse a rendirse en sus brazos?

¿Por qué no morir de una vez

y comprobar si el cielo o el infierno

es la promesa o el futuro?

El cansancio que destruye mis labios

es la frágil arquitectura del aire

el oscilar pendulante entre olvidarme

o tal vez olvidarte.

Esta maldición que no cicatriza

y que reniega del consuelo del vino,

no pierde el tiempo en matarme

sino que se muere sólo

para que yo la vea sufrir.

Que crueldad es capaz de inventar la existencia.


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