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  "...En caminos de polvo olvido el nombre del deseo..."
-Mercedes Morán Encinas
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Poesía y poeta: Morán Encinas, Mercedes

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Biografía

 

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Poesías

Sin título (12/02/05)
Cita con el año (12/02/05)
Carta perdida para una habitación cerrada(12/02/05)
Rayo Verde (12/02/05)
Música para gatos (12/02/05)

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Sin título

Quiero que pase esta noche maldita de sueños efímeros
De no poder soportar la desnudez, junto a la desnudez de tu cuerpo
Estas paredes frías

Quiero que pase esta noche como un largo invierno
Que se lleve las palabras
Y los huesos que reposan en el cementerio
De mi alma

Por esta vez quiero vivir, hasta la medula de mis huesos.

No te vayas tan a menudo
Ignórame totalmente
Incrementando mi odio; pero no me quemes, si no has de convertirme en cenizas

Deja correr el alcohol,
Pero aparte de esta tea.

Tú me enseñas paso a paso
La ley del tiempo muerto
Yo estoy abordando el abismo.

Huele a maderas húmedas, a tablas viejas

Estamos en la noche, yo de blanco, tu de negro
Yo ciega, tú con los ojos demasiado abiertos.


Supiste desde el principio
Que no podíamos desvanecernos en la noche
Y sin embargo, así fue
Y esta noche es tan larga…
Tan silenciosa, tan fría…
Que me hace huir del recuerdo de mi vida

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Cita con el año

Cuando nada se pide
Llega sin desearse
Como un alubión
Y entierra mi sombra
Entre tantas sombras de musgo
Entre tantos lánguidos años nuevos
Y al abrir las panaderías de nuevo
Ahí estas tú
Para recoger mí escarcha
Para plantar de fresas el jardín
Para cubrir mi cuerpo de suspiros
Para mirarme a través de un tornado
Y yo enmudecida
Transitando por el baho de las calles
Exhalando llamas
Empezando de nuevo
En el remanso estancado
Desde mojadas palabras
Desde el ayer fallecido
Hasta el hoy y el ahora
Hasta el roce con tu piel
Hasta la tarde húmeda.

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Carta perdida para una habitación cerrada

Cuando el otoño se deshace hacía el verano
Amasando amores entre tormenta y tormenta
Pasean dos amantes


Vuelven perfumes de soledad,
Los bares vacíos,
Las playas cubiertas de charcos
Las maletas por todas partes
Eco de la nieve,
Música grave de voces al unísono.


La cocina aún esta sucia
He de poner orden en la casa
Y escribirte una carta


No vuelvas hasta que mi cuerpo se tiña de invierno.


Cada vez que te llamo y no me contestas
Oigo palabras comunes,
Como vestido
Comida,
Sueño
Y me vuelvo a mi casa

Esperando otro día
Veo las páginas de un libro como una caja oscura
Que contiene dentro otra caja, y otra, y
Otra -como las cajas chinas-
Que nos alejan cada vez más a ti, y a mí, de la vida

Abro los ojos y veo
Otro amanecer sin mañana,
Otros pasos cansados
Que conducen irremediablemente a la noche

…y te llamo en sueños
Veo tu infancia fugarse

Después camino largas horas
Por los sueños tuyos y los míos
Como si fueran los mismos
Todos los sueños;
Y siento eco de pasos en todas direcciones,
Hasta volverme loca.

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Rayo Verde

En las montañas verdes de mar
Transcurre un río de lava
Y un rayo verde atraviesa el cielo
Cayendo en vertical sobre las olas

En caminos de polvo olvido el nombre del deseo
Mientras la arena se derrite en el desierto de mis manos


Exprimo el zumo de una naranja
Más amarga que el paso del tiempo
Mientras invoco a los dioses del olimpo


El leteo desembarca en el mar
Delta de mi amargura profunda
Y se funde en la lava de tu piel


Reflejo de sombras en la arena,
Uno, dos, cientos de surcos humanos desnudos por el mar
Y espuma de azúcar glasé embalsama sus pies

No pueden asirse sus manos
Y se deslizan como el infinito
Sin un soplo de piedad


Mientras las rocas se desintegran
En un intento de aunar voluntades humanas.

Exploro las calles interiores que escondes en ti
Los pasos en una dirección y en la inversa

Las calles y los sitios siguen, permanecen
Y, sin embargo, algo se aleja.

Hay calles vivas y calles muertas;
Calles donde huele a polvo,
Y se presiente ya al comenzar el verano
Que empiezan a espigarse;
Calles soleadas en exceso
Donde todo se agota de antemano
Y también hay calles sombrías
Donde aún huele a humedad y a hierba fresca.

Mis pasos se pierden por la memoria de estas calles
En la humedad de un charco que se resiste a secarse,
Una botella rota de vino, abandonada,
Agua sucia y espuma blanca arrojada por un caldero
En una alcantarilla.

Eres mar que anida en mis pensamientos
A la sombra de tus olas duermo
En las tardes de estío
Me refugio y juego con ellas
A romper su espuma

En mi vientre
En mis labios hay sal
En todo mi cuerpo
Se refleja en mis ojos
Tus ojos de mar


Inmensidad, calma sosiego
Ruge en el mar el rompiente,
Unas olas más fuetes que otras
La rocosa costa, la inmensidad.

Una caracola de nácar
Me trae su sonido
De sirenas
Y peces pequeños
El perfume del mar
Su rugido


Te escribo una tarde como otra cualquiera
Las hojas del castaños ya
Cayendo sobre el jardín
Las pisadas huecas
¿Dónde estarás?

Sentada en mi silla pequeña
Estoy esperando que el rumor de la fuente se convierta en una cascada gigante
Que un viento feroz me arranque estos pensamientos tan tristes
Tal vez, la caída lenta del día


Te sigo extrañando
Aunque parezca tan raro
Como que nunca nos conocimos
Y que seguiremos siendo extraños
Que se miran a los ojos,


Llegara el invierno
Y tendrá la mesa puesto un mantel a cuadros azules y blancos
Bajo el limpio manto de los aleros cubiertos de nieve.

Te sentaras en mi mesa con faroles encendidos:
Tomaremos chocolate
Y se derramaran sobre el mantel sonrisas.

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Música para gatos

Todo sigue a pesar mío

Hasta lo que no sucede
Se me pasa…

Y muero esta noche

En tu sexo convexo

Muero de ti

Y de todos los que no están

Sin saber si volverás
O volveré a tener los gatitos en mis manos

Son mi último aliento
Mi último suspiro en el aire.


En la noche que acaba

Con faltas de ortografía

Sobre colchones que maúllan

Hasta mañana

Te haré llegar una misiva

Me han dejado los gatos

Han ido tras tu rastro.


Cuando vuelvas a verme

No diré nada

A pesar mío

Seré indiferente a los temperamentos

Y a los versos ahogados en bañeras con olor a lejía

Ódiame sin más

Pero no seas indiferente

Mis gatos no se lo merecen.

Voy de suicidio en suicidio

Tu, buscándote la vida

A altas horas de la noche

Mendigando amaneceres

Que nunca sucederán


Me sumo en el olvido
De vasos de vino vacíos


Tú buscas heroínas de película
Y yo gasto delantales sucios.

Soy lágrimas en el aire

Llamadas sin respuestas

El homicidio de un teléfono que a nadie le interesa

Ni se interesa por nadie


Me quemo en una hoguera perpetua

Me arropo en sabanas de seda

Visto los manteles de fresas

Mientras mis gatos maúllan.


 


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