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"... esto que estoy mirando es la casa de mi niñez;"
- Orión de Panthoseas
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Poesía y poeta: Orión de Panthoseas

Biografía | Poesías

Biografía

Natural de Vecilla de la Polvorosa (Zamora). Abogado. Reside en Castro Urdiales (Cantabria). Fue cofundador del “Grupo Poesía 4” en el ámbito de la Asociación Artística Vizcaína en 1975.
u poesía comienza a aparecer en el libro “Veintitrés voces…”, CLA, Bilbao 1976, para continuar en las siguientes obras: Antología Club Internacional de Escritores, Madrid 1981; “Los siete rostros del amor” Madrid 1988; Antología Poética General, de Carlos Murciano y Carlos María Maínez, Madrid 1990; en 1995 Editorial SE-uba, Barcelona, publica “Yosel”, y en 1996, con “Del agua y del fuego” obtiene el Premio Nervión de Poesía convocado por la Sociedad El Sitio de Bilbao.
Los libros de poesía que presenta en esta página, son los siguientes: “Abrir y cerrar la vida”, “Testimonio y celebración”, “Yosel”, “Del agua y del fuego”, “Fenicia (poemas de amor)”, “Épica y lírica del dolor”, “Libro de Ahab”, “Libro de las imperfecciones”, “Arquitecturas”, “Acompañante luz” y “Todo es camino”.
Su obra, salvo excepciones concretas - en constante revisión y debidamente registrada - formalmente permanece inédita. Su poesía se encuentra en bibliotecas ordinarias y online de diversas universidades y centros culturales. En la actualidad comparte fundamentalmente poesía, relato y novela.

Su obra poética  fundamental puede ser examinada tanto a través de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes como de su Blog personal: <http://www.oriondepanthoseas.com>

* Se trae aquí una muestra de su quehacer poético, estructurada sobre los siguientes libros: “Yosel”; “Del agua y del fuego”; “Épica y lírica del dolor”; “Fenicia (poemas de amor); “Libro de Ahab” y “Versos de las imperfecciones”.

** El autor declara que la presente obra es de su exclusiva titularidad, siendo la misma original y no copia ni modificación de ninguna otra ajena, así como que no pertenece a autor fallecido. Asimismo, el autor declara que es el titular de todos cuantos derechos pertenezcan o puedan pertenecer la obra, hallándose la misma libre de todo tipo de cargas o limitaciones respecto de los derechos de explotación.

Correo electrónico: antonioj43@yahoo.es

Poesías

Índice

Para estas horas (26/11/2009)
Ya se abrieron como dos tulipanes (02/09/2009)
Díptico de verano, amor y lluvia (02/09/2009)
¡Salve, majestad, salve! (02/09/2009)
Del cine y su tiempo (17/08/2009)
No ver, no sentir, no pecar (24/06/2009)
Óparis y Cálipse [zagales eternos] (05/04/2009)
A ti, César Vallejo, amigo (05/04/2009)
Celebrar la vida (10/03/2009)
Poema inconcreto (04/03/2009)
Entre la soledad y la muerte, buscándonos (26/02/2009)
Horóscopo constante (20/02/2009)
Tercera eternidad (19/02/2009)
Navidad: soneto ante Cristo (19/02/2009)
Exhorto al corazón (19/02/2009)
Cuarta alegría (19/02/2009)
Celebración de la noche del viento (19/02/2009)
Alegato contra las cárceles terrestres (19/02/2009)
Niños de la historia blanca (19/02/2009)
Acontecer (19/02/2009)
Suburbios (19/02/2009)
De la marcha infinita hacia la libertad (19/02/2009)
De la paciencia y la brevedad (19/02/2009)
Poemas, construcciones de fuego (19/02/2009)
Barrio santo o tierra de calamidad (19/02/2009)
Siempre habrá bandidos y siempre llegarán (19/02/2009)
Tierra abandonada (19/11/2007)
Alguien está llamando (19/11/2007)
Ya somos otros (19/11/2007)
Estío (19/11/2007)
Quémame (19/11/2007)
Poemas de "Yosel" (29/10/2007)
Otoño en el bosque (19/11/2007)
Sol de diciembre (19/11/2007)
Poemas de "Del agua y del fuego" (29/10/2007)
Rosas de agosto (19/11/2007)
Hablar de amor (19/11/2007)
Descubrir las cosas (19/11/2007)
Discurso íntimo para mi padre (19/11/2007)
Poemas de "Fenicia" (poemas de amor) (29/10/2007)
Bajo la tormenta (19/11/2007)
Testimonio (19/11/2007)
Celebración de las rosas (elegía íntima) (19/11/2007)
Poemas de "épica y lírica del dolor" (29/10/2007)
Secuencia de los días (19/11/2007)
Cálmate corazón (19/11/2007)
Segunda reflexión (19/11/2007)
Poemas de "Libro de Ahab" (29/10/2007)
De lo que Moby Dik me grita en el combate (19/11/2007)
Iluminación de la "Noche oscura" (19/11/2007)
De la marcha infinita hacia la libertad (19/11/2007)

.......................

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Para estas horas

... compañera, podría parecer como si este día bronco
hubiera llegado dispuesto a exterminarnos del alma la edad
y la memoria;
… y, sin embargo, algún amor quedará sobre la mesa, alguna melodía
que se resista a morir, aquí y allá algún espejo roto o ajado,
siempre algún cariño rodando, algún beso último, tal vez el primero;
... que esta amistad mía te dure; la que quiero cuidar y llevar en el pecho
contra todas las noches y propósitos, contra la propia muerte,
que te dure siempre, siempre;
y no, no te quedes sola frente al río,
pues la paz del agua destruye y besa, y luego, también, al recordarse;
... amiga, partamos, no importa;
ya ves, libres, cual viento, con afecto nos reconocen y reciben los álamos;
[…y al marchar va la sangre serena,
pero dándose golpes tintinean las hojas y los caballos del pecho tascan
contra los muros del corazón; contra ellos piafan, y airados, terriblemente airados,
una y otra vez, con furia, por el alma pugnan, se hostigan y encabritan]

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Ya se abrieron como dos tulipanes

… ya se abrieron como dos tulipanes divinos
los altos campanarios de tu pecho, la frágil cruz de tu cintura
de donde irradian, perfectas, las márgenes sin par de tus caderas;
… soy viajero de retornos por el trópico sediento de tus brasas vivas
y busco los oasis de amor inagotables a través del cutis más rosado,
a veces seda y a veces terciopelo;
… voy de mano a mano, de beso en beso, lucho,
y en esa victoria que comparto, soy el héroe que habita y duerme
entre la espada de tu ser y de tu fuego;
… al final no hay botines ni partes reclamadas,
no hay miedos, no hay reproches;
… y, mientras, una algarabía de ensordecedores pájaros irrumpe y desata las hiedras,
la orilla del mar y el sol, el deslumbramiento, la expectación del mundo.

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Díptico de verano, amor y lluvia

Canto 1º

... con el cuerpo mojado por los óleos del alba
amaneces;

... no puedo perseguirte
con la luz
del rocío,
no puedo coger un hilo de sol y coronarte;

…sabes
que como animal salvaje te deseo
y que lo demás es lluvia, éxtasis, seda y abandono.

Canto 2º

... la llovizna de julio reverdece los fuegos
en la tarde;

... mientras por lo alto cruza una paloma y se dirige a la luz,
en el hueco de tu mano
va mi alma;
... y mientras los autos pasan y pasan, bajo los aleros, la ciudad cobija
el corazón
y un bando de gorriones se aturde
y se recoge;

[sí, en las rosas
de tu mano,
albergo yo mi alma]

... cúmulos de pájaros y dioses chirrían y sisean bajo el alto haz de las palmeras;
pero en la lluvia de tu mano, recogiendo tu fuego,
libre y encendida va mi alma.

… del libro “Fenicia (poemas de amor)” http://www.oriondepanthoseas.com

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¡Salve, majestad, salve!

“… mantén abierta la mente, el corazón y los ojos,
sé solidario y nunca, nunca pierdas el tiempo”,
- me dijo apuntándome con el dedo y con un pie en el estribo -
y aquel buhonero de oro, entre la ingente barahúnda de su carro,
tomando las riendas desde el pescante,
azuzó al rocín y se fue;
… al atardecer, o en las medianoches, sin embargo,
por el más negro horizonte suelo verlo aparecer;
es una tenue luz que apenas rompe, brilla y muere, únicamente, sólo;
pero en ese instante el cielo arde, el monte arde, y los ríos,
y el corazón total del dios;
después se hace el silencio;
… incluso puedo recordarlo ahora exclamando al saludar:
¡ salve, majestad, salve…!
abriendo los brazos, sonriendo.

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Del cine y su tiempo

… cuando dan un hachazo en la cabeza y saltan y chorrean los sesos y la sangre
y la toma nos sumerge y adentra por los ojos terriblemente abiertos
de la víctima,
hay quien justifica el argumento señalando que ésa sería
la  pura realidad, o qué coño, que el rajado era el malo
de la película;
y cuando tipos Rambo, Harry “El Sucio” o el  macarra de  turno
entran y moviendo el pulgar o el índice en los bares
y sin más los destrozan mientras violan a la camarera sobre la mesa
y al salir le aplastan las gafas y la cara al señor que venía del teléfono
y todos quietecitos que aquí no pasa nada,
estupefactos o entre dientes tendemos a decir: ¡ qué cabrones !
pero también “¡ joder, cómo pegan…! y la película del mundo sigue y sigue;
… no sé por qué recuerdo el Concierto de Aranjuez y al maestro Rodrigo,
ciego,
interpretándolo;
así están las cosas;
… hasta que Tarantino no salga poniendo alguna adelfa o rosa por la casa,
cuidaros, cuidaros y reinaros mucho, mucho y muy por dentro;
… pero ahora, sin embargo, reíd, aunque reíd poco;
no están los tiempos para desabrocharse sin más el cinturón ni el cinto.

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No ver, no sentir, no pecar [Muerte vicaría]

… el vuelo de cuchillos, los temblores, los ojos agonizantes
de los que van a morir, el estremecimiento, la angustia, la furia y la muerte
flotando entre cuerpos, entre alientos, entre paredes, cadenas y garfios de hierro;
fluye el estertor de almas envenenadas con ira, venganza y odio,
con dolor dolorido, con terror, con ruda y ciega desesperación;
… un matadero es un enclave brutal y abominable, desolado y atroz;
ríos, ventiscas y cataratas de llanto enloquecido manan y ruedan por túneles
y callejones, se filtran por muros y cámaras, suben tejados arriba, nublan la luz,
 y recorren campos y ciudades con su carga maldita
para su maldita siembra;
… en sus sangres vertidas, en sus cuerpos y pieles despiezados, en sus células,
– adherido, exquisito –
el hedor pasional aparecerá en nuestras mesas y hogares excitando la ira,
la sexualidad, la violencia, vigorizando e impulsando nuestro pletórico ser
cual dominador, matador y destructor del mundo;
… porque ciertamente los animales son fulminados, degollados, apuñalados,
y sus gritos de horror son un palio/hacha que cuelga y marcha
cual un dios/no dios por el aire, cual espectro inaudito, terrible y devastador;
¿ … responsables ?
“no ver, no sentir, no pecar”
[… el velo negro de la compasión aún: nuestro atávico y denso bastión de la ceguera]

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Óparis y Cálipse [zagales eternos]

... en el monte
- a solas -
se amaron y juraron en diciembre;

… por diciembre se acortan las majadas, las palomas,
el canto del cielo, la luz,
y sólo el sol de las nieves pastorea en las cumbres
y allí queda, encendido;

… se murió Cálipse en invierno;
el veintitrés de enero se abismaron el fuego y las tormentas
y el frío embistió a las jaurías y al ojo del jaguar y al toro negro;
[un frío así de insoportable no tiene incertidumbres]

… subió Óparis al monte trepando por él, sin él,
por la oscuridad pura,
por el vientre salvaje de una piedra infinita;

… Cálipse estaba al lado de la puerta, caída;
como una mariposa helada la tomó y, sin prisa, mirándola,
la posó suavemente en el suelo de la choza;
después bajó los ojos y allí estuvo,
de pie toda la vida.

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A ti, César Vallejo, amigo

Los heraldos negros
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé!
[16 Marzo 1892 - 15 Abril 1938]

… con añoranza el mundo conmemora
tu raudo discurrir cual elegido,
oh cóndor en la altura sorprendido
cuando abril fue temprano y a deshora;

… fue tu canto palabra abrasadora
que, enjugando tu aliento malherido,
dio cobijo profundo y conmovido
al eco invertebral que nos devora;

¿ … acaso desde el genio y la ambrosía,
nació jamás tan honda la ternura
como al gélido sabor de tu amargura ?
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
… partió César su pan a mediodía,
partió su hogaza cálida y madura,
nos dio su corazón ¿ qué más podía… ?

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Celebrar la vida

… por una  vez, por una sola
- para que la hiel no nos salte a los ojos -
vengamos a hablar sin ceremonias,
dilapidemos los sentimientos con amor
y que ellos nos hagan ver que la verdad
no es nuestra únicamente;

sin truco y sin enmienda sentémonos, pues,
y tiremos
al aire
la sangre y la palabra para después
- ya libres, con fe e indemnes -
ponernos a celebrar la vida.

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Poema inconcreto

… poesía es fuego vivo, todos los fuegos,
y mi corazón en libertad de vuelo buscándolos
cual ave ilusionada por subir, tocar y arrebatar
el sol;
… hay necesidad de alas y de olvidos,
de ser pájaro
y cantar un solo día, uno sólo,
una vez.

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Entre la soledad y la muerte, buscándonos

… por tanto ¿ podrían colmar de felicidad acaso nuestros pasmos de amor
o el cristal de belleza ?
¿ nuestra inquietud no ha de ir más allá de la mera ilusión
para mirar al dios cara a cara en lo hondo, identificarse con él,
contemplar su postración y así arrancarlo y traerlo a lo alto ?
… ah, no, no estaba la belleza aquí;
alguien tejió y armonizó piadosamente este plan a fin de que pudiéramos cruzar
tan terrible soledad y resistir;
… porque no, no es el cuerpo el que ama ni el dolor quien duele
ni la alegría quien ríe;
y no, tampoco es quien ruge el mar ni el que vuela el azor,
pues ¿ quién ama o ruge en realidad, quién vuela o cae,
decidme, quién muere ? ¿ es que hay alguien que pueda morir… ?
… y de nuevo el silencio mientras recuso el rugido, el vuelo y el tiempo,
la distancia, el espacio y la muerte;
… pero si fuese o fuésemos capaces de instruir el deseo
y ordenar la palabra, decretarles la vida y abrirlos y expandirlos,
si fuésemos capaces de ello, entonces - digo - qué no podríamos crear
si el fuego del dios nos reparara la fuerza y al fin, en libertad, lográramos vivir.

26/02/2009

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Horóscopo constante

… y es tu aliento, amor, el viento interminable que me quema,
el triunfo y la derrota, y, en la noche,
el álgido mensaje de tu hoguera;
… y no aparto mi boca de su alcance, no por la herida que me sube hasta las sienes
ni el horno en que transforma mi cabeza, sino por esa batalla sin luces
que martillea en los huesos y me contorsiona el alma;
… tu carne trigo y nácar, espuma y alabastro, resume un universo
de diosas y de ofrendas; ;
hoy estás conmigo sonriendo, eludiendo el aire calcinado de olvidos y de adioses;
en mi hambre loca como y parto los dones de tus frutos,
y son tus labios la fruta más madura de tu árbol
que lentamente se abre para dar cabida a todas las esencias de la tierra;
mas sé que tu mirada penetra entre mi vida como marea profunda
y rueda y enloquece hasta confundir las cosas más sencillas;
y así yo te confundo con el mar, con las flores, acaso levadura engendradora,
acaso el misterio del sol sobre una gota de rocío;
… amada y amadora, los astros se trastornan en torno a nuestro día
hambrientos de la noche, mientras ruedan los relojes con sus pies de espada
camino al infinito;
quiero sentir sin perdones el calor del bien dotado refugio de tu pecho,
donde la armonía se ha centrado en formas diminutas, donde el sol, centelleante,
no ha alcanzado las cúpulas gloriosas;
amo tus pies, tus manos y tu pelo porque abarcan todas las constelaciones;
amo el movimiento imperceptible de tu cuerpo porque tiene el ritmo melodioso
de los héroes, y amo tus lágrimas sobre todo porque son, amor,
un poco de tu cuerpo que se pierde;
… te amo en todos tus principios, en todos tus extremos;
amo la forma caprichosa con que el destino te enmarcó en el tiempo;
amo la mente diáfana que quiso concretarse en como eres;
y amo al sol, la luna y las estrellas porque ingentes giran en torno de tu frente;
… amor mío, la luz nos funde en el crisol eterno derramando hermosura por sus bordes,
y mientras el mundo se hostiga y atormenta, nosotros amasamos el pan de cada día;
no importan huracanes ni rumbos ni galernas, nuestro navío es el puente inmenso
entre las olas, capaz contra la muerte al cruce de su estela;
te amo en la grandeza de mi escasa fuerza, sin nombres de deidades,
sin nombres de potencias, te amo, oh flor mía, porque me guardas en lo profundo
de tus pétalos;
… y aunque se rompa este prisma y nos acechen las furias,
recuerda que también el sol se nubla y llora tras las nubes, y sus lágrimas, vírgenes,
transforman cardos en brotes de azucenas.

11/02/2009

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Tercera eternidad

… cómo dos días con sus noches, dos universos de tristeza, redujeron mis labios,
mis brazos, mi cintura, la algarabía de mis pájaros para a callarlos y entreabrir el olvido;
no estaba mi corazón conmigo sino todos los golpes y equipajes vacíos, la herrumbre,
la desesperación de un alba sin vestido y yendo ciegos y despiadados
por mi sangre;

... jamás sabrás cómo se nombran las horas asesinas
ni cómo caen lo soles por el pecho partiéndolo y quemándolo,
para deambular por el alma en busca de refugio que albergue y aparte la locura;
[te nombro y es la luz]

... no, no sé que desconcierto de mares, nieblas y hojarascas
estuvieron matando en mí latidos de paloma y olvidándote;
mejor - confieso ahora - hubiera sido morir para sentir contigo esta dura ausencia
a que llevan los sueños imposibles; ahora sé por qué el amor transita
por tan íntimas estancias de la vida y es un dios de luz y fuego,
y por qué prende la verdad e incendia – tal cual vivo – la ingente conmoción
de este momento.

21/12/2008

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Navidad: soneto ante Cristo

… al cantar “Gloria a Dios en las alturas”
y abrir a mí la lluvia de El Amado,
preso quedo de un eco enamorado
que inunda el corazón de voces puras;

¿… y la  paz ? ¿ no ha irrumpido en las oscuras
cárcavas del alma y nos ha dado
ese humilde valor con que ha sellado
dramáticas afrentas  y amarguras ?

… y ante el pecho de Cristo, ante su cruz:
“ábreme, Señor, ábreme a la Vida,
que en Ti quiero prenderme” - gimo y ruego;

…y Dios por Navidad es tanta luz,
tal fuerza y compasión, piedad y gracia,
que ardió en mi voluntad, ardí en mi fuego.

18/12/2008

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Exhorto al corazón

[¿ … que es honda la sombra si la luz es fuerte ?]
ah, entonces, pues que voy huyendo de los crujires duros de las palabras,
instrúyeme tú, corazón; hazlo ahora que mi razón reposa sobre tu golpe de mar vivo
y enséñame, corrígeme, corrígeme y ayúdame a desvelar las huestes vivas
y ser de la materia;
… caídos y rotos odres y ánforas,
todo ha sido construcción y destrucción de formas, ritos, vasallajes
de piedra y carne, hombres de pedernal, rutas de sombra y muerte;
… hoy vengo del olvido aquél, el del exterminio, el de campos de hierro y humo;
y hoy, como un desharrapado hijo de sangre, pongo mi alma y mano en ti
y pido que me cures;
… este es siglo de hambres;
compañero, préndete, pues, y luce, resiste y háblame.

09/12/2008

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Cuarta alegría

... iba la alegría pegada a nuestros ojos y bocas, a nuestros vientres y sexos;
la llevábamos abrazada al pecho como a una amante eterna porque nada ni nadie
podría interponerse a aquel festín de amor, de multitud y música, nada a aquella entrega
al placer que era sentir el vuelo inenarrable de juventud en tan terrible grito;
... por eso recuerdo que, más que mirarnos, meramente tocándonos nos comprendíamos,
y que por nada reíamos frente al sopor de las piedras y el tiempo, frente al fracaso
y frente a la mera posibilidad de dejar de brillar, de fulgir con pasión por un instante;
éramos aquel día de miel y sangre, de besos, de sonido, aquel día íbamos subidos
en el carro del mundo y pataleábamos sobre él con fuerza para que el ruido nos izara más alto
y así trasladar al cielo la angustia existencial de tantos corazones aún sin razón ni dueño;
... y ya no hay vuelta atrás; uno tras otro, lentamente, nos han sobrevenido el miedo
y la estulticia, nos han aparecido temblores que sobrecogen las noches, y, al reflejo
de las madrugadas, los cristales se han convertido en monstruos traslúcidos,
en cómplices inexpresivos de la luz urdida entonces;
ah, oh suerte aterradora y nueva con que volver a luchar y a ser, ah poder vencido;
... al huir, y en el tiempo, ángeles caídos avasallan la angustia del viejo pecador que fui;
ah, ellos, mis caínes derrotados, tan terrenales y divinos a un tiempo, tan de la vida y altos,
tanto, que El Cristo se muere por decirnos: “Compañeros, mis queridos amigos, más que amigos,
¿ podemos ir juntos ? Yo también era la fiesta”.

Del libro: “Versos de las imperfecciones” - 02/08/2007

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Celebración de la noche del viento

… oyendo tiritar un tallo de tristeza,
el viento detenido;

como en mi alma oyó,
y entre el oro y el grito en que un instante
es,
el rocío
y el labio de la noche
ejerciendo de aurora redentora del mundo;

… gravita el viento, y, aún dudando, triunfal y con feroz rugido,
alza el vuelo y ordena la alegría.

Del libro: “Arquiecturas” - 01/07/2007

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Alegato contra las cárceles terrestres

¡ … oh cárceles, oh cárceles !
… cómo instruir y armonizar el ser con venganza o miedo,
cómo con ira, o cómo con placer sobre un mar-hombre repleto
de ansiedad, enigmas y tristeza;
… vamos, compañeros, entrad al corazón y escuchad la alegría
que instruye la piedad, pues quién, quien no ha de cantar abriendo el alma
junto al torno rugiente de las cárceles;
[... ya hemos puesto en su luz la luz del tiempo
y ya es la hora del hombre,
pues duelen la mejilla escondida, la verdad turbada y el muro alto,
profunda e intensamente duelen]
… oh cárceles, cárceles, hospitales de hombres-dioses os nazcan dentro
y que vuestros caminos desaparezcan por siempre de ciudades y páramos,
de la región del odio y del profundo sueño de la sangre;
“… como los muros de Jericó, inclinaos y veníos abajo”,
clamo y pido ahora ante un firmamento vivo [con la voz del mundo,
con la razón y fe de esta edad que no debe morir sin el fulgor
de sus tímidas pero ciertas y concretas luces]
… deteneos, pues, y caed por amor, rotundamente hacedlo
como lo harán las fronteras, las lenguas, los pasmos del color
y el rictus delictivo de la muerte; ah oscuridades ancestrales del hombre,
fungíos sin miedo y desapareced, caed por Dios, sucumbid conmigo.

Del libro: “del agua y del fuego” - 27/06/2007

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Niños de la historia blanca

… y allí estábamos, como rosas tardías o pájaros varados en un cielo escondido;
... mientras era el silencio nos cayeron las lunas, la luz, el movimiento,
roto todo, ay memoria, mientras pegaba y golpeaba la belleza caída,
vertiendo la ilusión tan joven, o no tan joven por el uso y abuso de la muerte;

... si alguien vio vadear las cegueras del alba, si alguien vio cómo fueron las navajas
del hambre, los témpanos del miedo, ah, si alguien los vio, sabe bien del amor,
pues que el dolor se acaba amando – ah desgracia infinita – aunque torne amargos
los panes reverentes;

... fue en el pueblo y en la ciudad de piedra,
en los presbiterios sacros de los credos civiles,
fue donde sólo hijos-súbditos hubo, hijos yermos, niños tristes;
... éramos madreselvas-niño o niños-madreselva pálidos por el sur de las tardes,
tras una iniciación tan épica en las toses, en los gritos,
en los estremecidos vendavales del corazón;

... los niños de la historia blanca, ah, bien lo recuerdo,
jugábamos en las venas rojas del río y allí nos descubrían,
combatiendo la noche con la sangre furtiva de una hoguera.

19/06/2007

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Acontecer

... ser útil
y desaparecer;

... las espadas al río, la rosa,
viva;

... quisiera irme tras esta pesadumbre que alberga la tristeza,
y en cambio he de seguir y frotar con fe la brevedad hasta acabarla
y verla, vencerla acaso;

… aunque, después de todo, marcharme de repente aún me agobia
y acongoja tanto...

16/06/2007

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Suburbios

¡ ... ayudadnos, ayudadnos, hermanos !
… cantad para que la tos no nos mate,
para que nos vuelva a llover pronto
y la fuente en la peña nos mane el año que viene;
... hermanos, aquí no hay poder ni dinero,
aquí hay hombres y mujeres de paro y de subsidio,
de corazón blanco y corazón negro,
aquí está la luz dura, la que vais dejando para nosotros,
los esclavos de la ley la guerra;
¿ … recordáis Ruanda y Sbrénica y ahora Darfur ? no, los habéis olvidado;
de igual modo nosotros seguiremos aquí, bajo estos tenderetes
implorando auxilios, y siendo extraños y tosiendo siempre,
y, ello, aunque muramos secos o desesperados y todos los días;
lo sé, pues continuará ocurriendo aunque cantéis, y la tos, subsidiada y mártir,
de repente nos deje; aun entonces, seguiremos muriendo sin cesar;
… pero a pesar de todo, cantad hermanos, cantad todos los días, cantad,
no dejéis de cantar.

12/06/2007

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De la marcha infinita hacia la libertad

“ ... mirad y ved bien que las cosas no duren mucho,
no siendo que se tornen añejas y rancias”.

... rebélate, oh ser mío, contra las viejas formas,
las viejas luces
y la vieja alegría;

sal
y resurge sobre las terminaciones íntimas,
sobre todo cuanto pueda ser tu orilla o puente,
tu ley o libertad,
pero, al fin, tu muerte;

... para hollar lo eterno deberás hender el velo de la fascinación,
el humus de la sangre y el néctar de los labios,
y con amor y ciencia instituir tu fuerza: una lanza pura, docta y fiel
con que enfrentarte a credos de hombres y de dioses y no caer,
necesitamos crear nuevos conceptos, nuevos números y nuevas geometrías

.. haz, pues, con mis huesos un fuego pavoroso y con mi alma un río,
un mar inabarcable en llamas con que instruir y propagar la luz;
ser mío, sé valiente, no te detengas.

30/05/2007

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De la paciencia y la brevedad

… en las cosas sencillas he guardado un vuelo de paloma,
el néctar del rocío
y el piélago del tiempo;

… de nuevo, por la greda,
- una vez más - he recogido piedrecillas y las he puesto allí,
junto a la vida, para saber que queda la paciencia aún,
el fiel conocimiento con que poder abrir los soles y las conchas;

… algo tendrá que ver la brevedad,
pues que dejamos testigos por la orilla,
aquí y allá destellos, rayas, brillos…

… qué difícil describir una imagen y estar dentro.

26/05/2007

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Poemas, construcciones de fuego

… entre intensas lumbres engendro este poema;
llamas cerebrales siento entrar al corazón y herirlo, trascenderlo;
potros de luz sobre la Red, cabalgan las palabras;
… un poema es fuego puro,
un sol devorador que sólo el agua viva mesura y acompasa;
… cuando el espíritu incendia el ser y en él declara ardiendo sus fuerzas y potencias,
irremediablemente el alma afronta sus muertes prematuras, y conflagraciones de dioses,
y conciertos ingentes de sonidos invocando en acordes las primicias del mundo;
… esta noche, ser mío, disponte y ven a renacer de nuevo, sé valiente y construye
un dios de fuego y agua, levántate y lucha, enséñale a nacer.

18/05/2007

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Barrio santo o tierra de calamidad

... he pasado por el barrio santo o tierra de la calamidad con sus portales, sus esquinas
y gentes diferentes; he pasado por donde todo, absolutamente todo, es diferente,
incluso el aire, o mismamente el cielo, un aire-cielo por el que el vuelo de gorriones y palomas va dejando constancia a cada instante de lo que puede suponer vivir quebrados, envenenados, contrahechos, y,
cual tablas viejas y abandonadas, encontrarse hendidos, mancillados y rotos
por doquier; ... sí, he pasado por la quebrada de la calamidad, y allí, suspendidos en lo alto,
tal que moscas errantes y agrupadas, me sentí observado por impasibles trozos y trozos de orejas y ojos,
por puses de corazones, por detritus de nadas, por miasmas que hubieran caído
y vuelto a ascender de la tierra para no detenerse jamás por semejantes vías y terrazas,
por balconadas repletas de ajadas y precarias sonrisas; porque, a pesar de todo, por este barrio, al que nadie nombra porque el mundo lo tiene como desovadero de malas suertes y nauseabundas leyes, abundan por él, asómbrense, digo, luces y hasta a veces conatos o verdaderos incendios infectos de sonrisa viva;
... y es que observando bien, lejísimos, los ves acercarse resistiendo, salvándose y haciéndose
a todo trance y a toda prisa reales e incomprensibles; y, ello, para que quizá, nosotros, tras cruzar
tierras de asfixia, pedregales y barrios de molicie como éste, logremos saber que, bajo la amantísima faz
y nombre de los santos, el insulto, la vida y la tragedia pueden ser, sí, un lujo
o un remedo infame, pero siempre una suerte singular de valor inapreciable;
... díganme, por favor, qué les parece.

17/03/2007

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Siempre habrá bandidos y siempre llegarán

... son los mismos que nos arrebataron las tierras, la vida, el alma,

son los que de nuevo nos cortarán las calles, las lenguas y las manos,

los que nos ocultarán el agua y el cielo;

... recuerdo a unos hombres que emergiendo del polvo nos dejaron ciegos

y también a las mujeres que a pesar de todo los amaron;

recuerdo de igual modo a otras mujeres de púrpura, las que antes de marcharse,

y brizna a brizna, dejaron colmadas y ardiendo de flores las praderas;

... pero unos y otros duraremos poco porque antes de que oscurezca el día, mucho antes,

en este mismo siglo, alguien vendrá a por nosotros para ser vendidos como carne para gatos

o como tiras ajadas de película, pues, civilmente, nunca, nunca estaremos libres

de salteadores de caminos o protectores de fuegos, nunca, jamás;

siempre, siempre habrá bandidos y siempre llegarán.

10/03/2007

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Tierra abandonada

... y ya, ya nadie vendrá aquí; nadie pasará sus tardes
al sol de los otoños ni reparará el estropicio del tiempo y el silencio, nadie,
ni nadie recordará que allí mismo, junto a los ciruelos y los sauces,
engendré a mi hijo;
... el viento pasará ululando en invierno,
y hasta los lobos, las cornejas y las nieblas
pasarán heridos de soledad y se irán muy lejos,
pues temerán este encuentro con la inmensa tristeza
que pueden concitar la piedra rota, las puertas, los aleros caídos,
la tierra hostil y abandonada;
nadie encontrará la huella del almendro,
nadie el mar,
nadie un sendero,
nadie una luz;
... y aunque este daño inmenso resulta en el pecho sin más irreparable,
una llaga de amor atroz y revivida, esgrime su dolor y asola las palabras

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Alguien está llamando

- ¡…misericordia, amor, misericordia !
- ¿ quién eres… ? ¿ … eres el diablo o un hijo del diablo ?
- no, soy un hombre;
- ¡… un hombre ! aún quedáis hombres ? ¿ desde dónde me hablas ? identifícate;
- ¡ … abre por Dios, ábreme, estoy apunto de morir !
- ¿ morir… ? ¿ qué es morir ? ¿ estás en la Tierra, acaso ?
- estoy dentro de mí, y he entrado en un lugar hondo y oscuro, he visto la muerte;
- bien, entonces no te desesperes y escúchame; únicamente fija tu vista y busca más adentro,
y, aunque te duela, hazlo, esfuérzate, sigue…
- ah, ya no importa, se me ha roto el corazón, sí, pero veo las rosas,
las veo, las veo…

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Ya somos otros

... está yéndose el verano;
hay como un desvanecimiento, una sensación como de aire roto
y brillos fríos,
como si de acá para allá convocasen las cosas a un rictus de tristeza;

.... y, sin embargo, todo está lleno y reposa,
o cruza cansinamente como buey que albergara los esfuerzos del mundo
al volver a casa;

... ya, ya somos otros;
ya vibró en la sangre la alondra al mediodía
y ya la enredadera, con sus hojas de estaño,
nos agrieta la sombra y toca el hombro;

… y el corazón lo sabe y tiembla,
por lo que inconscientemente va recogiendo sus tiendas
y pequeños enseres:
las fuentes, las profundas sequías,
la sal,
la pasión total,
la muerte;

... bandadas de gorriones pasan.

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Estío

… te he esperado por las noches de agosto,
cuando la luna prende los viñedos del cielo
y las uvas celestes centellean y bailan;
cuando Eolo fecunda la estación de fragancias
y los senderos se embriagan con moras y tomillo;
… te he esperado a la lumbre de las manzanas rojas,
cuando las higueras rebosan azúcares y néctares
que agrietados higos con deleite rezuman;
… te esperé hasta el fin desesperadamente,
cuando agosto se henchía con fulgores y ubres
y en sus venas guardaba el panal más excelso:
esta ebriedad, palpitante y plena, de las horas divinas

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Quémame

... quémame, arráncame de cuajo el silencio de ojos,
perfora mi corazón y el final no será roca,
sino sangre hirviendo para llenar el río de tu vida;
... por arboledas de fuego has venido a beber mi mar embravecido,
a instruir en mi pecho una canción de olas;
[aunque sé, ay, querida, que habremos de romper nuestras venas de cristal
y preparar con celo y con dolor el pago inexorable
de este tiempo frágil y su edad hermosa]
... pero ¿ habrá después ? ¿ y refugio para las fuerzas rotas del agua,
habrá ? ¿ y qué será del fuego ? ¿ y del amor, si algo quedase... ?
                        ¿ … es que acaso no habrá de importar que hayamos de mirarnos tal vez
salvajes e irreconocibles ? ¿ y por qué no - digo - como dos afortunados
que tuvieron el don de compartir el mundo y todo lo vivieron conscientemente
con furia y plenitud como es y está siendo en este instante,
por qué no, por qué no, Fenicia, por qué no…?

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Otoño en el bosque

... tras el vuelo sublime de sus sangres
el bosque suena herido;
¿ será el rumor de la vida que huye
o el aliento con que brota en las hojas
la luz que queda ?
¿ también esto es el año ? ¿ tanto había ?
... ya veis, me asombra y asusta la belleza porque no la conozco,
¿ cómo si no esta extraña forma de aventar la labor del tiempo
y este resplandor que bajo el cielo se abre ?
... pero, a pesar del miedo y del asombro,
¿ no huele el aire a ternura acaso, a fe, a renovación y a no estar solos ?
... ¿ y no habrá oculto un dios, o una alegría extraordinaria,
    pues que vivo y en los atrios hondos de mi alma canto y voy cantando.

 

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Sol de Diciembre

                        … aquí no me toquéis;
                        no;
                       aquí no:

... bajo el son del mundo dejadme este verdor crecer
y que sigan la sal,
y la tarde;

… no, no; aquí no me toquéis, que tengo que aguardar
a la flor del almendro;

... para ser de manzana no hacen falta diciembres,
ni martirios, ni borrascas, ni altares;
... pero ser de hombre, ay de mí,
significa que he de encontrar la fuente
y, bebiendo, acallar los rumores del agua
y la flor que persigo;

                         … no, no;
                         aquí no me toquéis.

 

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Rosas de Agosto

                                                                                  - … a mi casa de Vecilla de la Polvorosa;
                                                                                    en ella, con cariño -

... esto que estoy mirando es la casa de mi niñez;
[... bien adentro, escuchando, se oyen melodías que viajan
de un lado a otro reverberando y tocando las cosas,
acercándolas, descubriendo su rostro que fue, por un instante]

... éramos muchos en los días hermanos de los días
y mucha la labor, y el bálago, las vueltas de trillo y la nieve
en diciembre; vivíamos aquí, en el cuarto aquél nos reuníamos;

 [... y qué cosas pasan; inexorablemente sobreviene la ruina
y el polvo se acumula; como  la razón, si es que llega a comprenderse
alguna vez este quebrar, este despiece, esta desolación que a jirones se agolpa
y tunde la memoria]

... ríos de vida me devuelven seres y años con que fui feliz
y los mismos ríos me los llevan;
acuden gorriones al declinar la tarde y cuando el patio ensombrece
ensombrecen las rosas;
... pienso en ellas, y ya no puedo verlas.

 

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Hablar de amor

... para hablar de amor,
ay de mí, qué diré,
si todas las acequias y arboledas del corazón me piden agua pura
y no tengo un manantial que intimide
a la muerte;

... para hablar de amor,
cómo, cómo abrir la aflicción que soy
y lograr que salga y vuele la sangre en alegría;

... oh, qué diré,
si tan sólo he roto este intento mío por saber
y ríos y fuegos, y todo ser y firmamento, y toda luz, todo,
se anonada y calla.
... entonces qué, qué diré.


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Descubrir las cosas

... amigos míos, si no tragáis carros y carretas, si no vivís
el dolor de la revolución del corazón y la razón,
si no sentís pasar el tiempo y la desgracia y los resistís como a la muerte
e ignoráis al final que ya no sois quienes erais…
entonces ¿ de qué estamos hablando, de qué albor, de qué fragancia,
decidme, de qué tiempo o alegría ?
… porque hace poco ruido la sabiduría al tocarnos:
su canto es hondo, y sólo en silencio abrigan
sus pasos y sus lumbres;
... amigos, no creáis, pues, en historias de desaparecidos,
no en la luz aparente ni en la paz aparente;
he de deciros que no hay atajos ni atraques imprevistos,
y que no, y nunca, ha habido mayor insidia que el don sin más
de deudas abolidas;
... ineludiblemente habremos de entrar y asumir cada horror y desastre,
y luego, para poder vivir, abrir el corazón y rememorar las cosas.


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Discurso íntimo para mi padre

... tu cuerpo, padre, es una piedra en el campo aquél,
detrás del río;
no sé aún cómo llegó allí,
no sé;
... después de tantos años acarreando soles y lunas,
aupando de la tierra las terribles lágrimas que produce la oscuridad,
no tuve, padre, un rato de juventud con que pronunciar
y estrechar con pasión tu nombre; yo no sabía
que un muchacho con el cuerpo de mimbre
tenía que parar, hablar con su padre y darle forma, crearlo;
... y ahora ¿ cómo llegar a ti ? ¿ cómo sacar constelaciones
y lumbres vivas del corazón y tocar tus manos y que lo sepas ?
... este oficio de vivir no nos dio para mucho;
pero, al menos, nos queda esta prenda serena de dolor,
la que acompaña siempre a los silencios duros, y graves,
como el que ahora tengo.


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Bajo la tormenta

... como sobre racimos, la luz se posa y enciende por tus pechos
lagares y vendimias ; mientras, la mañana arroja presagios como lanzas
y, como besos, lluvia;

… aun así, se elevan y estallan los capullos de las rosas,
¿ los oyes ?
¿ u oyes cómo acoge la tierra alborozada
los destellos de sol
y brotan amapolas y jazmines ?

... tu ardiente aliento abrasa, y es aquí donde converge el fuego con los fuegos
y en su virtud se tocan, se funden y se queman;

... nuestro silencio es puro y hondo frente al clamor terrible del cielo y de la tierra;
todo, todo es valor y, sin embargo, las gotas de lluvia nos aturden.

 

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Testimonio

¡ ... amante, amante, amante !

... he sabido de una arruga de tu rostro
y he venido
a verla y a tocarla.

¡ ... amante, amante, eres verdad humana,
humana y agradable, amante !
... tus ojos ¿ de dónde vendrán ?
... si tú me dejas, voy a guardarlos
ahora, que son tan hermosos.

 

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Celebración de las rosas

... ahora, que sosegadamente te miro y estoy pasando las yemas de mis dedos
por los huecos sagrados de tus vértebras,
cuando acerco también los labios para seducirte y resucitarte
y al fin saber quiénes somos,
ay, me está asaltando ese instante brutal con que irrumpe el olvido;
... y con este vértigo, mientras me declaro y hago hombre por tus dunas solares, Fenicia, qué sombras y desolación esperan tras los últimos besos y la última arena, qué temblor mientras recojo por tu vientre lumbres y estrellas vivas,
y qué lóbrego, qué terrible silencio impera para que no me oigas luchar contra la verdad;
… y no sé dónde poner las hordas asesinas,
no sé dónde la luz ni donde la paz del mar;
ni tampoco esta costumbre mía de celebrar a un tiempo las rosas y la muerte,
precisamente ahora, que definitivamente sé que dejaremos de amarnos.

 

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Secuencia de los días

¡ ... quién, quién no tiene memoria del temblor de una tarde
o no coge un rastro de polvo en el dedo tras la ausencia…!
el mundo es apenas un tibio cariño, una rueda infinita y un tintineo
de agua, sólo, apenas;
[todos los hombres estuvimos reunidos un día para construir una plaza viva
y la plaza se asustó, se fue, y todavía seguimos buscándola;
… porque hay quien coge un puñado de tierra y apretándolo lo entierra en la mano,
y hay quien siembra en él y, con el fuego hallado, tras restañar la locura,
construye la mañana e inicia con ella la resurrección del mar]
… los días comunes son así: cuesta andar por la mañana y llegar a los mercados,
cuesta toser, saludar, sentir la luz en la sien, escucharla;
¡ ... ah, si no instituyéramos tormentas… ! porque la mayor parte de nuestras vidas,
- lo sepamos o no - la pasamos cerrando cosas y defendiéndonos del ruido
y miedo que produce la eternidad creada;
… por dentro, mientras escribo, el viento, ululante y frío me golpea y aturde;
es mi tormenta helándome y deshelándome, la que me hace, la que aún no acierto a comprender
y tampoco a describir; por eso, por eso seguramente la temo.

 

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Cálmate corazón

... paciencia, corazón ¡ tan intenso has vivido el dolor ! cálmate;
mira la luz, no se impacienta, ni tampoco el mar, y el aire llega limpio
de los montes al atardecer; respira, respira y siente, corazón; piensa en tu fuerza,
en cómo el mundo te ha increpado y en cómo has luchado y aguantado el combate;
… es verdad que el dolor se hace ingente en las urbes, que surge por entre las hiedras
de la esclavitud y excita y sacia con pasión la sangres;
quieto, pues, y no te apresures porque ambos hemos aprendido a llorar;
… nos toca ahora preservar la paciencia y aceptar con sosiego el ruido de los pájaros,
nos toca sentir y saber, corazón: por eso, por eso hemos estado huyendo
de quienes éramos.


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Segunda reflexión

... sólo, sólo de esta forma: asir y besar lo fugitivo;
¿ ... te acuerdas, corazón, cuando por primera vez quisimos retener las rosas
y el agua, te acuerdas ? ¿ te acuerdas que ocurrió en el jardín del pecho y los dos,
llenos de pánico, retrocedimos ? Sé, sé bien que desde aquel instante quisimos ser hombres
y endurecer, pero ya no sé si aún soñamos con incendiar el aire o si, inermes,
dando tumbos y rugiendo, únicamente vamos cayendo como piedras;
¡ ...y es que todo, todo se torna tan frágil e inasible, tan fútil se hace…!
[... porque de pronto duelen las manos y los pies, se oyen ruidos sordos abandonando
los días y baladas tristes se escuchan por el arrabal; y por entre las acacias, dioses vencidos
se reúnen y lloran]
... pero tú y yo, corazón, dime ¿ podríamos caer tan jóvenes ? ¿ habremos de acallar el viento
y las hogueras que nos piden alzar las manos y dejarnos morir ? pues ¿ quién, quién eres tú,
quiénes somos nosotros, tú y yo ahora, corazón, es que acaso hemos dejado de ser quienes éramos ?
… siempre corrimos a la conquista del mundo, a la construcción de un sol o de una brizna
de hierba y hasta aquí hemos venido, conservando estos cuerpos de temblor acabado y de ira,
 de lágrimas, de continuo y violento espanto...
... por eso te llamo a “guerras” que una vez más nos salven el alma y la vida, por eso te llamo a arder y te propongo otra vez, oh amigo, oh mi valiente y esclarecido amigo,
el cruel quebranto de una dolorosa y prolongada resurrección.

 

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De lo que Moby Dik me grita en el combate

              ... chaval, no te amilanes ni acojones, porque, si te acojonas,
             van a caerte como buitres las hostias, tropezarás y serás roído por chinches y piojos,
verás la luz en negro y tus noches serán mil pozos plagados de ratas, de búhos y cornejas;
... chaval, si te acojonas no vas a tener salida, y con el rabo entre las patas, como un vil paria
o puta por rastrojo, vas a andar constantemente huyendo, maldiciendo y huyendo
de un lado para otro;
¿ ... y tú, eso, piraña, tú eso ... ? ¡ vamos, te conozco! sé que antes reventarás,
que te frotarás y sacarás los ojos, que inventarás molinos con espadas
y que alegremente te jugarás las manos y la vida ¿ a qué, a qué esperas ? corre y no llores;
cualquier vulgar pichambre tiene su peste que comerse: una suerte rabona y sucia que matar
y en que mirarse;
¡ ... vamos, piraña, vamos, es tu oportunidad, salta, salta sobre el mundo ahora que está
ardiendo y jódete, quémate o rómpete el espinazo y pégatelo a trozos; luego,
cuando estés bien jodido y hecho trizas - sí, he dicho bien, jodido y hecho trizas -
después, insisto, cuando pretendas levantarte y de verdad quieras llorar porque quieras vivir,
entonces, chaval, ya, ya hablaremos detenidamente; no ha llegado tu hora.

 

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Iluminación de la noche oscura

... sobre semillas de amor puro crecen los brazos de mi hijo;
[oh sol amado, joya, luz y oro de mi corazón,
canta mientras los laureles crecen, mientras los pájaros se asomen
a tu resplandor, llámame] Qué otra noche oscura
podrá impedirnos este breve vuelo y estrechar los lazos
que aúnan nuestras vidas, hijo, qué otra ilusión o vendaval de nieve
podría detenernos, dime, qué otra muerte, qué otra batalla aún;
... por entre altas rendijas del aire se ve prendido el cielo; bajan por ellas
guirnaldas y ángeles, gotas vivas de fuego y lluvia caen …; pero nada,
nada imaginable puede ser comparado a la esbeltez de tu alma, nada, nada, hijo,
con la ternura infinita con que tus ojos dan vida al claro y limpio curso de la noche.


.

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De la marcha infinita hacia la libertad

“ ... mirad y ved bien que las cosas no duren mucho,
                                                                  no siendo que se vuelvan añejas y rancias”.

 

... rebélate, oh ser mío, contra las viejas formas,
las viejas luces
y la vieja alegría;

                                                                      sal
y resurge sobre las terminaciones íntimas,
sobre todo cuanto pueda ser tu orilla o puente,
tu ley o libertad,
pero, al fin, tu muerte;

... para hollar lo eterno deberás hender el velo de la fascinación,
el humus de la sangre y el néctar de los labios,
y  con amor y ciencia instituir tu fuerza: una lanza pura, docta y fiel
con que enfrentarte a credos de hombres y de dioses y no caer,
necesitamos crear nuevos conceptos, nuevos números y nuevas geometrías;

.. haz, pues, con mis huesos un fuego pavoroso y con mi alma un río,
un mar inabarcable en llamas con que instruir y propagar la luz;
ser mío, sé valiente, no te detengas.


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