Nacido en Socuéllamos, el 5 de Septiembre de 1942, profesor
de Educación General Básica y de Educación
Secundaria y de Bachillerato de Lengua y Literatura Española,
en el Instituto de Bachillerato Jorge Juan de Alicante.
En 1962 obtuvo el primer premio y la flor natural de los Juegos
Florales de Ciudad Real.En 1992 le fue concedido el premio Vicente
Mojica, patrocinado por el Ateneo Científico y Literario
de Alicante, en 1993 consiguió el premio Amantes de Teruel,
por su libro Mi voz en otros cantos, que fue publicado ese mismo
año, igualmente en 1993 publicó en Alicante, en la
Editorial Aguaclara, su poemario Si tanto los amé por qué
no profanarlos.En el año 2002 ha obtenido el premio Carmen
Arias de Socuéllamos, el segundo premio del concurso de poesía
de la Villa de Iniesta, y el primer premio del concurso de poesía
Manuel Molina, del Ateneo Científico y Literario de Alicante,
por un conjunto de poemas titulados El vulnerado silbo indestructible,
dedicado a los poetas Miguel Hernández y Manuel Molina, que
puede visitarse en la página web de poesíapura.com,
en la que mantiene una página personal, también pueden
leerse poemas suyos en wwwpoesí.as, en el apartado Otros
autores, en poemundi.com, en atirodepiedra.com y en margencero.com.
,desde hace unos días se han incluido en la biblioteca cervantesvirtual.com
,la mejor biblioteca virtual de lengua castellana, sus obras poéticas.
Como un homenaje a a su tierra y sus hombres y mujeres, ha publicado
dos plaquettes una de ella titulada Pentalogía del vino de
Socuéllamos, que contiene ilustraciones de los pintores socuellaminos
José Lara, Vicente Huedo, Julián Sarrión y
Juan José
Romero, y la segunda ,bajo el rótulo, Socuéllamos
de otro tiempo, incluye fotografías de los hermanos Reales,
Pedro, Manuel y Antonio.
Ha realizado diversos estudios críticos, entre otros, Análisis
de tres poemas de la obra de Pedro Lezcano y de algunos temas o
motivos de su obra poética y Comentario del poema "La
palabra o la vida", de Agustín Millares.
También ha publicado catorce estudios críticos sobre
grandes autores de la literatura valenciana en el periódico
Información de Alicante, a lo largo de los meses de agosto,
septiembre, octubre y noviembre de 2003.
Correo electrónico: No disponible
En las calles vacías (03/01/2007)
Donde el fulgor pervive (12/12/2003)
Escribiendo en la noche (08/11/2003)
En las calles vacías
Ayer estuve andando por las calles desiertas,
manchadas y cubiertas por humanos detritus.
Era fiesta y las gentes aùn dormían o miraban
los más amados rostros, pero el común espacio
impúdico mostraba las huellas de sus pasos,
sus más sucios legados, sus indelebles manchas,
las abyectas señales del vivir de la especie,
que eran lo permanente del transito incesante,
testimonio certísimo de un escondido rostro
que el cotidiano afán más que mostrar oculta.
Allí vi las cutículas, allí vi los despojos
que de lo oscuro vienen y a la nada conducen,
como miles de células que cada día fenecen,
que cada instante caen en un pozo sin fondo,
en un inmenso foso donde la muerte habita.
Así calladamente, triste y calladamente,
anduve por las calles donde nadie pasaba,
y, mirando el sendero que las vidas recorren,
también me vi a mí mismo, inerme y desolado.
Donde el fulgor pervive
Los labios de mi amada eran un fruto
sazonado y carnal y yo tenía
años de juventud y de alegría,
años de amor naciente e impoluto.
Todo fue despertar, todo absoluto,
violento germinar que estremecía
mi cuerpo que a otro cuerpo descubría
al igual que a un diamante puro y bruto.
Borró el tiempo los pasos y sus huellas,
el fuego fue muriendo lentamente,
sólo yo lo contemplo, desde aquellas
nostalgias que me envuelven de repente,
sólo yo con mi insomnio y las estrellas,
donde el fulgor pervive eternamente.
Escribiendo en la noche
Todo está entre tinieblas
mientras tu sangre gira,
y, al igual que los astros,
sin detenerse nunca,
incesante, transporta
átomos y elementos
donde el vivir alienta,
y así va construyendo
el mundo a cada instante,
el mecanismo exacto
que en las palabras suena
y el escribir permite.
¿Qué designio o qué instinto
alumbró este prodigio
que en las sombras alienta
y tu sangre constata?
Lejanas son las huellas
que en nosotros concluyen,
con trémulas palabras
cercamos al misterio,
y ya en su linde misma
repetimos tan sólo
que el don de nuestra vida,
al acabar, consume
la luz del universo
que nuestra noche alumbra