Cierro los ojos, al tiempo que caigo por los abismos; y me engaño a mí mismo, pensando que todo es una ilusión: la bala, el arma, la sangre, el cobarde y el traidor; pensando que esto es un sueño, ¡incluso la vida!, ¡incluso la muerte!
Y veo en la hondonada de mi corazón un hilo de tenue luz que se escapa por una puerta entreabierta; y empiezo a recordar cuando tus ojos se asomaban por entre los jardines del amor, cual fulgores envueltos en mirra e incienso; ¡ay, mirar de ensueño, de ilusiones, mirar de narcisos y camelias!
Y recuerdo más y más y me pierdo en una bruma y me voy yendo como guardado en el último suspiro de Mercedes y todo se desvanece ante mí… ¡Incluso la vida! ¡Incluso la muerte!






L. E. TORRES
El último suspiro de Mercedes   (poema)