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Paco Ballesteros

La justicia
Don preciado
nunca conseguido

Sueño quimérico
que unos dedos
rozaron con fervor

La justicia
sueño que nos une
pesadilla que los lastra

El sueño de la justicia
hace a los pueblos andar
y pesa a los justicieros.

P@CO 2017
22/04/17
00:43:00
Viernes 21 de Abril de 2017 22:32
 
Paco Ballesteros
A través de la ventana

A través de la ventana
observan lo que observamos
ruinas de nuestros sueños
aquellos casi vividos
convertidos ya en lejanos
paraísos que algún día
comieron de nuestra mano.

A través de la ventana
ni los anhelos son libres
en este mundo irreal
los mismos buitres de siempre
siguen rapiñando ahora
todo lo que ponga en riesgo
su miserable impunidad.

P@CO 2017
25/03/17
20:47:00
Sábado 25 de Marzo de 2017 20:46
 
Paco Ballesteros
Camino a la gloria
la única que existe
y reside en la memoria
partió un 20 de noviembre
el más insigne de los próceres
que luchó y murió en cabeza
sin dios ni patria ni rey
de una legión de esclavos
sin palios banderas ni calesas
su entierro laico y gigantesco
aun retumba en las calles
de la capital del reino
¡Salud Buenaventura Durruti!
único héroe verdadero
de este sucio mundo moderno.
P@CO 2016
20/11/16
11:37:00
Domingo 20 de Noviembre de 2016 11:19
 
Debora pol Rodriguez
Redada:

Con sus coces de acero llamaron a la puerta.
Desde el otro lado de la casa,
Un niño llora desgarrando su garganta
en un millón de diminutas campanas.
Y un manojo de estorninos de cristal
fluyeron de sus lágrimas.
Las ancianas en el comedor van tejiendo las angustias
con afiladas manecillas de reloj.
En la habitación solloza una adolescente
con el corazón entre las manos.
Y un silencio de plomo resonó entre las paredes muertas,

Con sus coces de acero atravesaron la piel de la madera,
Y como bestias negras entraron
Rompiendo los jarrones y las macetas.
Mordieron con sus dientes de caucho
la frente del perro que ladra con amapolas en la boca.
a su paso fueron dejando huellas de negra muerte
y corazones deshojados.
En un rincón oscuro,se vuelve estatua viva el niño.
Congelado por sus lágrimas.
Al ver como su hermana dejaba de ser niña
Y se convertía en una mariposa ensangrentada.
El niño con la palma de su mano limpiaba
los restos de la angustia que dejo su hermana
sobre la blanca sabana.
Las seis bestias reían mientras lamían
con sus lenguas de acero
el vientre de la doncella deshonrada.

Seis bestias entraron,en la habitación donde se ahoga el llanto.
Y con sus duras astas negras atravesaron las paredes
donde se ocultan corazones, cuyos latidos suenan
como tambores de ceniza en un pecho calcinado.
Seis bestias que arañaron con sus uñas de metal,
Las entrañas del perro que ladraba con amapolas en su boca.
Y que ahora guarda en su garganta,
el duro espino de la muerte clavado en sus encías.
Seis bestias,que fueron seis hombres todos con charol negro.
Todos con martillos de fuego,golpeando los cráneos
y las sienes de los viejos.

En la oscura cocina. Iluminada tan solo
por el reflejo temeroso de la luna a través de las rendijas.
la mitad de las mujeres rezan plegarias
a un rosario de secas lágrimas.
Un rosario cuya cruz son dos gotas de sangre entrelazadas.
Y cuyo cristo llevas por clavos,
Las yuntas de los bueyes y los aperos de labranza.
Mientras las otras seguían tejiendo sus angustias,
con las afiladas manecillas del reloj.
De aquel reloj que fue testigo mudo
de la quema de poemas.
De la sangre goteando por la bandera.
Y del retrato de Azaña que agonizaba en el suelo
con la frente perforada.

En medio del silencio seis campanadas sonaron.
Como seis gritos enquistados.
Y las bestias del asta negra salieron de la casa
dejando su huella de caliente plomo
marcada sobre el suelo de terrazo.
Marcada sobre la piel,y sobre los huesos.
Sobre las blancas paredes,y sobre el pozo blanco.
Y un rastro de sangre fluyendo por las escaleras que daban al patio.
Seis fueron las bestias que entraron a desuello.
Seis los fueron los muertos.
Y seis las campanas de sangre que sonaron
aquel instante funesto.
En el que miedo con sus coces de acero
llamo por primera vez a la puerta,
Y el tiempo se ahogo en su propio silencio.
Martes 06 de Septiembre de 2016 17:55
 
Debora pol Rodriguez
Poema de un combatiente del Ebro a su hijo:

Hijo mio. Tus ojos no vieron,
las bestias de acero,
dando coces contra las mandíbulas de los niños.
Ni la lluvia de azufre,
cayendo a plomo sobre los campos.
Como tábanos enfurecidos.

Pero mis ojos cansados de haber estado
tres años despiertos.
Vieron el rostro de la muerte oculto tras su esbozo negro.
Y a las escuadras de la oscura sombra,
cercenar pupilas con espadas afiladas por el miedo.
A las sombras caminantes con sus botas de charol
dejar sus huella sobre los muertos
Y a los casquillos de las balas morder
la nuca de los poetas y de los obreros.

Tus manos hijo mio.
jamas se mancharan con el barro
ni con la sangre. Ni tendrán las uñas levantadas
de arañar la piel de la miseria.
Que oculta debajo un esqueleto de una mula
y un burro putrefacto.
Por que tus manos están limpias.
Limpias de haber sido lavadas en el caño puro de tu infancia

Las mías sin embargo han enterrado miles de muertos
en el cementerio del olvido.
Y son dos palomas disecadas con el pecho atravesado
por los clavos que antaño rompieron,
la piel de la mano de Jesucristo.

Ríe,Sangre de mi sangre.
Ríe mostrando al mundo la mariposa blanca
que anida entre tus dientes.
Ríe. Con carcajadas que rompan el aire.
Ríe. Con mil cascabeles de alegría.
Con mil ruiseñores dentro de tus encías.
Que tu alegría me da alas. Me hace tocar el cielo.
Mi corazón lleno de arena late,
Con la fuerza con la que aletea el colibrí de tu pecho.

Porque tú eres la libertad. La libertad del pueblo.
Mirlo blanco de espuma.Caballito de vapor
atravesando al galope las extensas praderas del tiempo.
Ríe ¡hijo mio! Por que has nacido
sin el yugo que te impida levantar la vista hacia el cielo.
Libre de grilletes y de cadenas.
Libre y con la mirada puesta en el futuro.
Un futuro que se divisa incierto, Pero que esta lejos.
Muy lejos de la guadaña de la muerte.
Y de su manto negro.

Antes de morir hijo mio.
Gritare tu nombre con toda la fuerza de mi alma.
Para que todos sepan que morí con tu recuerdo
entre mis labios. Labios que son dos lirios ensangrentados.
que se marchitan y se consumen,
en medio de un campo de batalla donde mi cuerpo
sera devorado lentamente por las hormigas caníbales del silencio,
Hasta que de mi no quede...
Mas que un eco lejano entre los muros del viento.
Viernes 02 de Septiembre de 2016 22:23
 
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