Red Social de Poesía
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DÉBORA POL
Testamento:
Quiero por voluntad propia
llevar los ojos vendados,ante el pelotón de la negra angustia.
Tener mis manos atadas, con la cadena de mis libertades.
Y mi sentir siendo un pájaro cantor fuera de mi pecho.
Quiero escribir con mi sangre un poema en las ramas de los arboles.
Y dejar mis huellas sobre un camino
de corazones que laten,con ritmos de campanas roncas.
Quiero alzar mi voz entre los muros
perforados por los puñetazos metálicos de las balas.
Desgarrar mi garganta en un canto amargo de violencia.
Y cortar con mis lagrimas,la fina piel de los montes.
En cuyas entrañas se ocultan los muertos,
con números de ceniza marcados sobre la frente.
Quiero hacer un testamento de sonrisa y esperanzas.
Y firmarlo con la ultima gota de mi sangre
Sobre este cerro en donde destrozare mi cuerpo,
En una lucha de rosas y martillos.
Donde caminare ciega por los senderos del llanto
Mientras afiladas bayonetas acarician los lunares de mi espalda.
Y en donde mis huesos,
se abrirán como pétalos de camelias ocultas bajo la nieve.

Quiero por voluntad propia. Y ante la muerte misma como testigo.
Que mi nombre propio no signifique nada.
Que mi nombre sea cambiado por el de todos los muertos de España.
Por el de todos los desaparecidos en el laberinto de las pieles.
Y por el de los que se ahogaron en un mar de sangre.
Porque yo...No soy mas que una voz perdida,Entre miles de voces.
Una voz que añora un mañana ya escrito.
Pero que se divisa difuso. En la lejanía del tiempo y de la historia.
Una voz que oculta en su propio eco
La palabra libertad. Como un un ruiseñor entre los dientes.
Ruiseñor.Todo manchado de alquitrán y sangre.
Ruiseñor.Que ya no canta con un cascabel de fina lluvia.
Sino con sonidos roncos de metralla,
Quiero que el pelotón apunte directamente a mi boca.
Y a mi pluma de poeta.
Pues sera la única forma de matarme.
Pues de mi corazón herido saldrá...Uno mas. Y dos....Y tres.
Y yo muerta y cien veces muerta. Recordare el nombre propio de la paloma.
Y el de los hijos que bautice en medio de mis sueños,
con la silaba de los ángeles. Y que ya no tenderé.

Porque yo misma. He decido entregarme voluntariamente
a mis verdugos. Yo misma he decidido ser,
Una brizna de hierba. En un prado de ojos y corazones verdes.
Yo misma...¡Si! yo misma..
Y no quiero ser,ni santa,ni mártir.
Tan solo...un alma libre que rompa la barrera del tiempo con mis latidos.
Un alma que pueda ver un futuro donde,
las manecillas del reloj no recuerden la fatídica hora del llanto.
Aunque para viajar a ese cercano pasado. Y a la vez lejano futuro.
Tenga que comprar un billete con destino 1980 Impreso en una de sus caras.
Cuyo precio de ese billete sea ¡¡Mi vida!!
Viernes 02 de Septiembre de 2016 09:21
 
DÉBORA POL
Poema del fusilado:

Mordida la sien.
Silencio blanco sin astros,
y sin hormigas.
Una pata de paloma convertida en navaja.
Corto la luna en dos mitades.
Una clara. Y otra oscura.
Un gusano de espesa sangre
come pedacitos de tierra.
Ramos de lirios dentro de los ojos.
Uñas de metal clavadas en las costillas
El corazón sobre el pecho.
Y la piel extendida por los montes.
Voces de ceniza gritaron, ocultas en otras voces
Voces que fueron un cantar de gallo moribundo.
y un redoble de tambores..
Acero caliente marcados en los labios.
La lengua arrancada con pinzas de hormiga
Y puesta en lo alto ,de la más alta rama.
El cuerpo amortajado por las lágrimas.
fue enterrado en un cementerio de entrañas y raíces.
Y un fuerte olor pólvora y muerte
extendía su negro manto por el campo,
donde crecen badajos de campana. Y manecilla de relojes.
Luego...todo se volvió silencio de llanto y de plomo.
Un esqueleto con la sien mordida
se retuerce bajo su marfil desnudo
A lo lejos. Muy a lo lejos grita un silencio blanco,
entre una marabunta de hormigas.
Y sobre el suelo solo quedo una pata de paloma
como único testigo del crimen.
¿Los asesinos? Quien quiera que fuesen,
se marcharon del lugar camuflados por la luna oscura,
Dejando por el camino....un rastro de negra muerte.

Martes 28 de Junio de 2016 12:53
 
Gabriel Hernandez
Panecillos de agua dulce
Para labios salaos
Que su llanto se ha secao
Esperando la razón del ahorcao.
Escribir una carta
A los reyes de oriente
O a los ricos de occidente,
Una carta repleta de ilusiones
Y os devolverán, sacas de pena
De lágrimas muertas
Borrachas de hambre
Alcoholizadas en guerra.
Y para vuestros hijos e hijas
Muñecos de barro
Cochecitos de paja
Con un futuro descalzo.
"Desde sus confortables casas
Sacuden unas lágrimas
Sobre el donativo, ya es navidad"
Época de regalar....
Ya es navidad, época de despertar
Estrangulando la miseria
Y el corazón desarropado
De esos y esas ricos y ricas
Codiciosos de la felicidad ajena
¿Qué comes, panecillos de agua dulce?
Miércoles 15 de Junio de 2016 16:22
 
Paco Ballesteros
Renuente al sopor
del sometimiento
a la bruma insondable
del aplastante laisser-faire
se yergue indestructible
la eterna y dura respuesta
que engendra la madre tierra.

Contra la inútil belleza
del fugaz y fatuo lejano lujo
renace la dura y esbelta figura
del cercano esfuerzo del trabajo
frente a maletines y corbatas
icónicas camisetas y alpargatas
la belleza auténtica de lo simple
frente al frío artificio que no sirve.

Se otea en el horizonte
el nuevo tiempo de los pobres
fantasmagóricas clases medias
descubren que se vendieron
a los buitres y a las hienas.

P@CO 2016
28/04/16
13:30:00
Jueves 28 de Abril de 2016 17:16
 
DÉBORA POL
Se te vio caminando: (Llanto por Antonino Machado)

Se te vio caminando. Pero no entre fusiles.
Se te vio caminando encadenado a tu angustia
Arrastrando tú penas por los caminos.
Caminos que se van borrando,
A medida que tú paso avanza por el sendero del llanto.
Cada pisada en la tierra.
Fue dejando en su piel una huella.
Una huella que permaneció eterna.
Y huella, tras huella fuiste escribiendo,
¡Oh profesor de Baeza!
El más triste de los poemas.
Un poema que llora por las paredes de un patio de Sevilla.
Por los campos infinitos de Castilla.
Por las grietas de un Madrid en su agonía.
Y por las llagas de España que supura sangre y arena.
Se te vio caminando llevando la angustia en tu maleta.
Con el corazón enquistado en la garganta.
Con la amargura clavada en los ojos.
Esos ojos que antaño vieron
La belleza del verde extendida por los campos.
Hoy ven el rostro de la amargura.
Y es el rostro de un niño triste.
Un niño de sangre y barro.
En tu pecho tienes clavado el puñal,
El puñal de las lágrimas secas.
Lagrimas que se te quedaron enquistadas
En lo más profundo del alma.
Alma que añora el silencio de Soria.
Y que ahora grita atravesando
la pared de las montañas.
Se te vio caminando con el llanto agarrado al pecho.
Siendo sombra por los caminos.
Caminos que paso a paso se van cerrando,
Como murallas de pequeña muerte.
Caminos donde dejaste gravada tu huella.
Tú huella inmortal sobre la arena.
Que lejos quedo Madrid.
Que lejos los días felices del café.
Que lejos tu amada España.
Tu España Andaluza y Castellana.
Tú patria de cielo azul.
Que lejos quedo la nostalgia.
¡Oh! viejo profesor.
¡Qué lejos quedo tu corazón!

Al final del camino la muerte espera
Tras la puerta de un pequeño hotel.
Un hotel donde el tiempo es una lápida.
Una lápida sobre tu garganta.
Y en una pequeña habitación mirando al techo,
Pensaste por última vez en tu tierra amada.
Luego el fantasma de tu Leonor,
Cerró por última vez tus ojos negros.
Lunes 29 de Febrero de 2016 01:33
 
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