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Discusión iniciada por Isidoro Cabra Limón, el día 09 Diciembre 03:59

Ya hemos parido nuestro primer polluelo con intenciones surrealista con la técnica del automatismo. Debemos compañeros dejar volar la mente, no busquemos oncordancias con lo que queremos decir, se trata de usar nuestra parte inconsciente, ese lugar poco conocido que puede depararnos grandes sorpresas para nuestro beneficio. Gracias por vuestras colaboraciones de antemano.


Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.


         

         

Respuestas
Tendrá que ser un miembro de este primer grupo antes de enviar una respuesta.
Isidoro Cabra Limón
Os digo que vamos a intentar un tercero, para el cual intentaremos como premisa que los versos no rimen entre sí, y procuraremos que entre frase y frase no halla una conexión lógica. Pero este será para el tercer ejercicio poesía surrealista, Gracias a todos los que habéis puesto vuestro granito de arena.
Jueves 15 de Diciembre de 2011 16:43
 
Isidoro Cabra Limón
Vamos a pulicar nuestro segundo poema, este se está alargando en demasía
Jueves 15 de Diciembre de 2011 16:41
 
Héctor Antonio Cavazos Reséndiz
Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.

Nuevos lugares aguardan
no conocí paisajes distintos
mi alma ansiosa de vida
se fue a la fiesta con la silla.

Los cuchillos muerden el polvo
en el bulevar de las pasiones
donde las ratas dan de beber
aguardiante a las mariposas
hartas de ver mar tan solas

De esa soledad broto la nostalgia
que archivaba un dolor en bruto
su pesar se volvió una lumbalgia
que muto su vitalidad en absoluto.

no callan las sardinas
viajan en busca de la risa
tristes sillas antiguas, hogar
harta y sola en busca del mar
la nostalgia embriagada halló un camino.

En el camino encontró la sardina
la sabiduría de aceptar su destino
en un feretro bañada en tomate
el pescador le gano un combate
entre la ruecas de un molino
sus huesos yaceran en alba harina
Jueves 15 de Diciembre de 2011 14:27
 
Raquel Monzó
Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.

Nuevos lugares aguardan
no conocí paisajes distintos
mi alma ansiosa de vida
se fue a la fiesta con la silla.

Los cuchillos muerden el polvo
en el bulevar de las pasiones
donde las ratas dan de beber
aguardiante a las mariposas
hartas de ver mar tan solas

De esa soledad broto la nostalgia
que archivaba un dolor en bruto
su pesar se volvió una lumbalgia
que muto su vitalidad en absoluto.

no callan las sardinas
viajan en busca de la risa
tristes sillas antiguas, hogar
harta y sola en busca del mar
la nostalgia embriagada halló un camino.

Jueves 15 de Diciembre de 2011 09:48
 
Héctor Antonio Cavazos Reséndiz
(HA HABIDO UN SOLAPAMIENTO ENTRE RAQUEL Y YO) DEJO EL POEMA ARREGLADO AHORA:

Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.

Nuevos lugares aguardan
no conocí paisajes distintos
mi alma ansiosa de vida
se fue a la fiesta con la silla.

Los cuchillos muerden el polvo
en el bulevar de las pasiones
donde las ratas dan de beber
aguardiante a las mariposas
hartas de ver mar tan solas

De esa soledad broto la nostalgia
que archivaba un dolor en bruto
su pesar se volvió una lumbalgia
que muto su vitalidad en absoluto.

Sábado 10 de Diciembre de 2011 20:02
 
Julio Sánchez
(HA HABIDO UN SOLAPAMIENTO ENTRE RAQUEL Y YO) DEJO EL POEMA ARREGLADO AHORA:

Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.

Nuevos lugares aguardan
no conocí paisajes distintos
mi alma ansiosa de vida
se fue a la fiesta con la silla.

Los cuchillos muerden el polvo
en el bulevar de las pasiones
donde las ratas dan de beber
aguardiante a las mariposas
hartas de ver mar tan solas
Sábado 10 de Diciembre de 2011 11:42
 
Raquel Monzó
Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.

Nuevos lugares aguardan
no conocí paisajes distintos
mi alma ansiosa de vida
se fue a la fiesta con la silla
Sábado 10 de Diciembre de 2011 11:14
 
Julio Sánchez
Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.

Los cuchillos muerden el polvo
en el bulevar de las pasiones
donde las ratas dan de beber
aguardiante a las mariposas
hartas de ver mar tan solas
Sábado 10 de Diciembre de 2011 11:09
 
Julio Sánchez
Sábado 10 de Diciembre de 2011 11:08
 
Ángel Rodríguez Fernández
Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.

A la diestra de un sucio contenedor
vi una silla destartalada, sola,vieja
como mi alma. En una ruidosa fiesta
la dejé. Feliz en su nuevo recibidor.
Sábado 10 de Diciembre de 2011 08:36
 
Héctor Antonio Cavazos Reséndiz
Las sardinas plateadas hablan,
en un estuche he guardado un ojo,
una bayeta amarilla, un limpiacristales,
llegó el solsticio de verano.

Conocí las rutas básicas,
la imponderable fuerza marina,
los adornos sobre la fruta,
el cristal malva de la risa.

Conocí también tristezas espontaneas
escondidas entre una lata de atún
celosas estan las risas contemporaneas
que suavizan su enojo con algo de betún.
Viernes 09 de Diciembre de 2011 16:13