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Ángela de Mela
 

Datos técnicos

Informacion Basica

Tipo:
Poeta
Nombre
Ángela
Apellidos
de Mela
Fecha de Nacimiento
12/02/1954
País Actual
España
Género
Mujer
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Mar de Leva

I
La casa ha descubierto
su hondura y su insistencia
no sabría decir
como torre al mar lento
lo que importa
un colgante
los anillos
las cintas
tan lejos de lo suyo
como fin de bravura
los pequeños enseres
de la mesa ateridos
la secreta invasión
no recuerdo qué tarde
la lámpara del cuarto
rozando el agua turbia
disfrutó de las voces
y el salón subterráneo
en su afán de tertulia
—el ámbito raído
su caudal de violencia—
esquirlas de las sales
como piedras
los muros
mientras cimbran
habitan mediadores
del vértigo marino
la succión donde cae
donde zozobra el faro
que tensa
y apremia en su esbeltez
para con los cerrojos
pasar en las cortinas
como si al fin transido
por sus palmos
a oscuras
en los muebles
y en objetos quietísimos
dispusiera regresos.


II
Su danza en la marisma
perfecta de los tules
de la memoria
como de sed antigua
que no puede ni quiere
detener el pasado
caída en la costumbre
su estructura más simple
abre dócil visillo
y el adiós que ha cuajado
de blandas espesuras
descompone y emerge
cada noche de espera
como sobreviviente
desde los amantillos
repasa sigilosa
sus ángeles
ve la invisible puerta
nadie advierte que escapa
y otra vez ha llovido
el perro sube a tientas
escurre en el alero
la fachada que embiste
la espera de esa turba
que levanta las olas
frente a los ventanales
rendidas caracolas y arenas
gaviotas a la orilla
y a su pórtico
mientras fierezas duerme
el viaje de un adiós
no puede ser la casa
pues el aire que encierra
nada aleja o acerca
todo es mudo silencio.


III
La yugular mordida
en la tromba de espumas
también era de nadie
la viga cavó al nácar
su castillo
de cadencia ignorada
al filo de los caños
gira desvencijado
en aluvión frenético
fenece la columna
combado el epicentro
su sismo en las astillas
y en abisal relieve
recala temerarios desnudos
al eje de catástrofe
contra la soledad
el afecto en la cal
que ilumina y esconde
enzarza en los escombros
el litoral
donde crujen mis venas
y regreso a tensar
uno a uno sus palos.

IV
El temblor es más terco
donde las transparencias
en espinas de rocas
confunden a la suya
hará girar la grieta
lo que abisma y se yergue
en estampida
codiciosos postigos
cuando llegue la hora
las heridas
la piel
nada será olvidado
hará valer el tiempo
debajo de las cosas
el mar como a su encuentro
pondrá fin al naufragio
el viento a su velamen
y a ese obstinado suelo
donde la luz padece
el ocre en los armarios
los pliegues de la blusa
el cajón que amontona
polillas en las dunas
temblorosos retratos
las pequeñas e inmóviles
ensenadas del polvo
como centros del agua
pasarán a ser gloria del sitio
mansamente
al zaguan perfumado
y al búcaro atendido.

V
La casa es este barco
que observo y que me observa
calará cuanto tengo
de dulzura su sombra
de las flores la almohada
que habitará en estancias
como yo submarina
y el sueño y el insomnio
comenzará en sus brazos
la quilla luminosa
y el palo de mesana
en peces elusivos
darán cuanto poseo
de libertad y fondo
lo que será de ti
por esta rama unida
al océano
mar de leva en el patio
mientras esas arañas
se reparten los frutos
y en la cocina un vaso
recibe a los corales
ya ves cómo ha podido
la vida con el mármol
los árboles que ayer
envueltos en mi aliento
sostenían el vuelo
ya ves cómo han podido
ser solos con la ausencia
la belleza que añade
a lo que va rodando
plenitud cuando cierro
los ojos
y un larguero en sus losas
se ha cubierto de escamas
contra la piedra azul serena
de los nuestros
yo creo lo que salvas
el portón extendido mas allá
la cancela
el diario acontecer
el cotidiano mundo.

VI
Expone su descenso
entonces como seda
exulta de la silla el rincón
y el sofá mientras halla
otra noche
el cristal
recuadro de los días
al rojo del ocaso
los adornos de siempre
cual jinetes
al ígneo sol redondo
que ha doblado su fuego
en silentes costumbres
dentro la casa es humo
tierra que extingue
hervido mineral
en los tiestos
en rayos sumergidos
para que iguale
el interior
en lanzas quebradizas
la mañana que no verá despierta
sino sólo más sombra.

VII
Su gratil absoluto
hallará la sonrisa
la ventana
no por esos recintos
sino por los recuerdos
por ellos destructible
la habitación
la cama
coralinas al cedro
en edredón y yugo
las esponjas que trenzan
a su altura
serán cuanto ha podido
ser musgo en los pilares
cuánto de su pasado
se esculpe
a ciegas y enemigo
como la diosa antigua
sin ella
sus lomos y su báculo
en los rostros
despiertos en paredes
y en las gentes que ha visto
comer sobre la mesa
para que sirva cauta
de alimentos
a deshoras el hambre
una casa que llega
desde el lugar secreto
de la vida
ha roto
la fuga entre los mares
como el que ahora
reside en sus sustancias
busca desde sus pies
otra marea
voracidad ignota
al denso tópico
a la altura del cielo.

VIII
Mar de leva absoluto
para las siemprevivas
ha dejado entre golpes
una rosa
sobre la vieja verja
deslucida en el hierro
la confunde
tope desvencijado
y abre paso al más hondo
eucalipto del agua
donde prende un requiebro
el pañuelo que ha sido
contrario a la alegría
—la casa
por el puño de escota—
contra todo pronóstico
los zapatos
la silueta del hombre
marcha quedando encima
de la extendida línea
se agrega a lo que ha sido
como es lo que sumerge
escapa en aposentos
la holgura
hecha de sus cementos
los peces
la playa en humerales
del cimiento que hizo
dichosa con los suyos
más intensa
la misma despedida
y más rara la ofensa
como si aquí
cediera su cabeza
el desbocado pulso
y apremiara
ese temblor
cresta enorme
hazaña de extinguir
sólo el agua podría
no dejar cicatrices
a la saga
como concha
la huella
no es de aquello
que aparentó
una oblación
un mapa
diluidos confines.

IX
Ahora que es tatuaje
soberana deslinda
el hogar de los sitios
ella sabe que nombra
un tesoro de gesto
mar de leva ahora propio
que descubro entretanto
que oxidados los grifos
mal detienen
desdobladas las sábanas
el tropel del regreso
del amor
miro el copiado mar
y nada es comparable
a la bestia que puede sostener
su defensa
con las luces prudentes
las muñecas que íbamos
apartando del beso
regresan
en la simple costumbre
de ser
igual las margaritas asoman
del desastre
y la herida no es grave
ni el perdón tarda o vence.

X
Era cierto su cuerpo
el pie
se hundió descalzo
alfombra de los pájaros
de tu huerto y mi ocio
recordé de la mano
tareas inocentes
como dejar a punto
las migas
y el juego de alejarte
todo sirve en razones
para no renunciar
al combate de hibiscos
ellos son el aliento
crecieron por la sal
en sazón han confiado
sus brotes
cada uno a vencer
al miedo
y a la furia
al medallón y al modo
de dejarlo la madre
en el ámbar del cofre
descubriendo puntual
la joya
la cita que era entonces
no te alcanzan recuerdos
para tanta nobleza.

XI
Para que le confíes
volverá
rotará de sus mundos
la tina de crustáceos
los sargazos
de lo que se hace carne
la mitad de la costa
lo que esconde al tapete
el taimado cazón
o la pelagia antigua
sobrenadando restos
trozos idos de pesca
que pudre en botavara
llapín o liquen
el cobijo que ensambla
por si de todo
retorna el inclemente
mar de leva al estuario
el tifón
o la copa
como ala que urdió
su escozor
—lo que duele en la espalda
la amputación del vuelo—
cuando Dios hace el borde
te sostiene o te enseña
la tierra
que evapora
las joyas de las veces
que tu boca ha mordido
la humedad de otro mundo
acuática
la raíz
hará piedra de barro
para que yo descanse.

XII
La casa ultramarina
remonta finalmente
la belleza más noble
la de todas las horas
tiene de los lejanos
aviesos temporales
la distancia
perdido ese crepúsculo
y el misterio de aricas
y esa luz
de su cuello a la mar
es el nido de sed
que saltó con las olas
la playa donde aguarda
la de piernas al fruto
en su aleta de spinnaker
fue vientre a las baldosas
y ahora a su dintel
volverán los quehaceres
sus colchones en hebras
recorriendo el pujamen
hasta el puño de drisa
cotavientos desnudos
desde los hipocampos
vitral de salicornias
el amor lleva cierto
su anchura a las mañanas
la línea de salida
y el domingo
frente a frente zarpamos
otra vez
buscará el infinito
nos iremos a proa
oleremos la brea
de su pecho de actinias
levantaremos anclas
dibujará un velero
necesario
por el borde de ataque
por el firme de risas
la génova
regresará en los niños
sin la tregua del aire
todo será ligero
la memoria
como palio prudente
hallará en la ternura
a ras de los carbunclos
la majestad del techo
y la vida
poblará sus honduras
a salvo cuanto debe.

  • Tematica: Naturalista
  • Playa, Cuba   -   Ver Mapa
  • Idioma: Español
  • Año de creación: 2012

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