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Pedro Sevylla de Juana
 

Datos técnicos

Informacion Basica

Tipo:
Poeta
Nombre
Pedro
Apellidos
Sevylla de Juana
Fecha de Nacimiento
16/03/1946
Género
Hombre

Amigos

Pedro Sevylla de Juana
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El Gran Rostro (del libro IMAGO UNIVERSI MEI)

El Gran Rostro Pedro Sevylla de Juana

Vi el rostro que intento describir,
cuando el rostro imaginado
se acercaba a mí por vez primera.
Apareció abriéndose, desperezándose
como recién levantado del lecho
en el sueño más profundo.

Sus ojos veían en mis ojos. ¡Ah! Sus ojos,
vigías informándose de la marcha
de los acontecimientos:
agujeros negros enjalbegados,
supernovas antiquísimas,
galaxias desespiralizándose

Sus ojos,
miríadas de kilómetros entre ellos
kilómetros y kilómetros ellos,
estética apreciada desde distancias siderales.
Sus ojos, hogueras vehementes,
iluminaban el entorno cercano
y el más arcaico:
pasillos opuestos de su laberinto,
imposibles escaleras que remontan
hacia abajo y descienden remontando.

Iluminado el laberinto,
los ojos iluminaron la planicie extensísima de la frente
radiante de reflexiones emocionales
de búsquedas en miles
de recuerdos someros y proyectos bien perfilados,
en miles de probabilidades aleatorias
unas existentes y otras, aún, inexistentes:
palabra y amargura, tósigo y antidotario
hidromiel,
néctar y ambrosía.

Iluminados laberinto y frente
los ojos iluminaron los labios
carnosos, carnales;
-besos que mis besos desearon besar-
boca anunciando el baño matutino de la sonrisa
incierto, misterioso, gesto entre inocente y lúbrico,
agua de cristalinas profundidades.

El amor es una catarata ascendente:
escribí al margen:
sabiduría destilada en el alambique de los tiempos
alborada del primer instante
de la creación imperfecta de imperfección perfectible,
y así lo confirmaba la piel tersa
cuando el ungüento de la belleza iba
embelleciendo
los poros y las células del rostro,
incendiario esplendor de la mañana deslumbrante.

Años luz, siglos luz,
milenios luz
distanciándose de sí mismos
con la velocidad vertiginosa del pensamiento,
para dar la vuelta al llegar
al elíptico término fingido.

Iluminados laberinto, frente y labios,
los ojos iluminaron la palabra:
pétalos de rosa mecidos por el viento céfiro
polen adherido al largo pico del colibrí capixaba
a la lengua bífida de los crótalos,
Fiat mágico que todo lo dibuja,
mosaico de letras uniéndose y desplegándose,
vitrales filtrando el arcoíris de la pasión humana
rocío de la saliva rociando el liquen
hijo de hongos y algas unicelulares
fuente inicial de la evolución innovadora.

Sentí, intuí, percibí el rostro enmarcado por los cabellos
cuando el rayo primigenio alumbró el espacio todo,
desde las espigas de avena en la meseta de mi niñez,
Valdepero cereal y humano,
hasta la amenazada biodiversidad de la mata atlántica,
ipês, paus de Brasil, açaís y coqueiros reunidos en coloquio
con animales, vegetales y piedras
sobre el futuro de la Naturaleza.

Algo más aletea en la infinitud:
una cortina de cabellos inúmeros
que el viento imagina bandera:
tenues, cálidos, acogedores.
Quisieran mi nariz y mi boca ararlos,
surcarlos, navegarlos;
territorio de promisión confinando el rostro,
inacabado e inacabable.

Deseo recorrer,
lengua húmeda de los delirios humanos,
la tentación rosácea del cuello,
el convite reservado de la nuca,
reverberantes cavidades de los oídos
lóbulos complacientes sensibilísimos.
Deseo internarme, espeleólogo yo, en la profundidad
absorbente de la boca
para alcanzar el centro ígneo
y el umbral de los impulsos cordiales,
realidad opuesta a lo pensado
que va ajustándose día a día a su patrón,
equilibrándose.

Energía el rostro llevada a la materia: nació,
creció ser vivo, vivificante,
aminoácido esencial, protozoo,
danza acuática de cilios y pestañas, aletas, alas,
extremidades futuras destinadas a la armonía de los giros,
de las piruetas en el aire inmóvil agitado,
mar y cielo rompiéndose en arterias,
en sangre alada,
comprometida con la fundación de colonias,
ninfas, faunos y atletas incansables
que recorren la inmensidad restableciendo y repoblando.

Palpan ese rostro, dibujándolo,
las pulpas de mis dedos, milímetro a milímetro:
solitario en los piélagos vacíos,
nacido y crecido en su propia voluntad.
Mas no hay nada igual en el Universo
porque ese rostro ocupa el espacio infinito
y el tiempo eterno de mi imaginación creadora,
porque ese rostro íntegro
es el imaginado
ROSTRO DEL UNIVERSO.

PSdeJ Plaza de Tirso de Molina, Madrid octubre 2014

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