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¿Quién debe a Quién?

Tras años demovilizaciones sociales en el norte y en el sur para exigir la abolición de la deuda externa y todo el mecanismo de dominación que la genera, la deuda externa de los países más débiles del sistema económico mundial sigue creciendo. Los FMI-BM-G8-etcs siguen fracasando en su despótico gobierno mundial y en sus -falsos- propósitos incumplidos de reducción de deuda externa. La deuda externa sigue haciendo que aumente la desigualdad entre estados y entre clases sociales, sigue haciendo que aumente el sometimiento de los pueblos a la lógica económica, y sigue quitándonos soberanía para decidir sobre nuestro futuro y nuestro modelo de sociedad. Por esto nos preguntamos: ¿Quien debe a quien?

¿Por qué convocamos?

Desde la campaña “¿Quién debe a Quién?” queremos denunciar las mentiras y las insuficiencias que se esconden tras las declaraciones de gobiernos del G7 en relación a la cancelación de la deuda externa multilateral de 18 países.

- Es una propuesta insuficiente porque cubre tan sólo a un grupo muy limitado de países. La propuesta del G7 excluye a la mayor parte de los países más empobrecidos. Así se deja fuera, por ejemplo, a los países que hace poco más de 6 meses fueron azotados por el Tsunami en el Sudeste asiático, a países como Angola o Nigeria, que tendrían capacidad para impulsar el desarrollo en el continente africano, o a Haití, el país con la renta per càpita menor de todo Latinoamérica y con un “insoportable” nivel de endeudamiento.

- Es falso que se refiera al total de la deuda. La propuesta excluye la deuda del Fondo Monetario Internacional, la cual representa el 30% del servicio de la deuda que los países empobrecidos pagarán los próximos 5 años. Tampoco se puede hablar de 100% si se está proponiendo un alivio parcial (hasta dónde lleguen las aportaciones voluntarias de los países donantes) del servicio de la deuda a corto plazo (durante 10 años), y no una cancelación total de los stocks de deuda a largo plazo. No reconoce la existencia de una Deuda Ecológica que los países del Norte tienen contraída con los países empobrecidos como consecuencia de la emisión de CO2, la deforestación y la contaminación de reservas naturales, la biopiratería y el hecho de incentivar políticas que impiden la soberanía alimentaria de comunidades y pueblos.

- Está supeditada a los intereses de multinacionales y grupos financieros. Los escasos alivios de deuda se producirán sólo si los países se supeditan a las políticas de ajuste estructural del FMI: apertura de mercados, privatizaciones, promoción de exportaciones en un mercado internacional marcado por relaciones muy desiguales entre países ricos y países empobrecidos.

- No es una medida democrática. Una vez más se esgrime la lucha contra la corrupción en los países del Sur para imponer medidas que responden a los intereses comerciales de los países ricos y sus empresas
transnacionales, sin que nunca se plantee si esa supeditación a intereses privados de empresas y grupos financieros podría entenderse asimismo como un ejemplo y como el origen de la corrupción. Nuevamente se propone una supuesta solución que no tiene en cuenta la voz de los afectados.

- Si el objetivo fuese realmente el logro de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se debería tener en cuenta que un mínimo de 62 países empobrecidos necesitan una cancelación real del 100% de su deuda multilateral y bilateral por poder lograr estos objetivos en los plazos marcados. El alivio de la deuda resulta asimismo insuficiente también porque cubre tan sólo las deudas multilaterales, y deja fuera las deudas bilaterales así como las contraídas con acreedores privados. Es más, la solución planteada no presta suficiente atención a los pueblos de América Central y del Sur ya que no tiene en cuenta las deudas de las que es acreedor el Banco Interamericano de Desarrollo.

Desde la sociedad civil española que se moviliza desde hace años por la cancelación de la deuda externa, exigimos que el gobierno español vaya más allá de lo propuesto por el G7 y cancele de forma inmediata todas las deudas impagables e ilegítimas que los países del sur tienen con el estado español, que se realicen auditorias públicas integrales para dilucidar la ilegitimidad de la deuda externa, y que se reconozca la deuda ecológica y social que desde el Norte tenemos con los pueblos del sur. Para que ello sea posible, hacemos un llamamiento a la opinión pública española para participar en las diferentes movilizaciones que durante el próximo mes, y sobre todo coincidiendo con la reunión cumbre del G8 en Escocia, se convocan para exigir una lucha más decidida y comprometida contra la pobreza y la cancelación de todas las deudas ilegítimas y impagables de los países del Sur.

¿Qué es la campaña “Quién debe a Quién” por la abolición de la deuda externa y la restitución de la deuda ecológica?

Varios colectivos hemos decidido unirnos a las diferentes iniciativas a nivel internacional, tanto en el Norte como en el Sur, de organizaciones que continúan luchando contra la injusticia y dominación que supone la deuda externa. Bajo la pregunta ¿Quién debe a Quién? lanzamos la Campaña por la Abolición de la Deuda Externa y Restitución de la Deuda Ecológica 2005, cuyos objetivos son:

  • 1. Fomentar la participación ciudadana y trasladar la idea de corresponsabilidad, tanto en las causas de la deuda externa, como en la búsqueda de soluciones.
  • 2. Denunciar la ilegitimidad de la deuda externa. No nos deben, sino que nosotros debemos a los países empobrecidos, tanto en el plano económico, como en el social, político y ecológico.
  • 3. Denunciar la perversión del mecanismo de la deuda externa como instrumento de dominación Norte-Sur, con graves repercusiones sociales y ecológicas y que impide el desarrollo de estos países.
  • 4. Exigir al gobierno, mediante presión política, la realización de una auditoría interna de la legitimidad de la deuda bilateral, la cancelación de la deuda pública y la desaparición de los mecanismos que la generan.
  • 5. Generar debate social en torno a las consecuencias de la inversión española en el extranjero.

¿Por qué la campaña por la abolición de la deuda externa y restitución de la deuda ecológica “Quién debe a Quién”?

Hace cinco años, en el día de las elecciones generales, se llevó acabo a lo largo y ancho del país una Consulta Social sobre la Deuda Externa. Más de un millón de personas depositaron en aquel momento una papeleta en las urnas de la Red Ciudadana por la Abolición de la Deuda Externa (RCADE) apoyándola en su petición. Desde entonces a muchos nos suena más familiar escuchar hablar del tema.

La Deuda Externa es un instrumento financiero que se viene usando desde mitad del siglo XX, y con especial intensidad desde los años 70, para prestar grandes cantidades de divisas a los países del Sur.

Es ya un hecho conocido que la Deuda Externa no ha servido para paliar la pobreza y disminuir las desigualdades en los Países del Sur. Por el contrario, la propia naturaleza del mecanismo de la deuda, se ha convertido en un elemento de enriquecimiento para los Países del Norte, gracias a los intereses que la deuda reporta y debido a su utilización como una vía de promoción de las exportaciones y de búsqueda de nuevos mercados para las empresas de los Países del Norte.
A esto hay que añadir, las graves consecuencias que para muchos países han tenido las políticas de Ajuste Estructural que han sido necesarias aplicar para conseguir financiación desde los organismos internacionales y que han generado más Deuda Externa, conduciendo a los países a graves desequilibrios sociales.
Pero, no sólo son graves las consecuencias económicas que la deuda externa provoca en los países de Sur, también hay que resaltar la deuda ecológica contraída por los Países Industrializados con el resto a causa del expolio histórico y presente de los recursos naturales, los impactos ambientales exportados y la libre utilización del espacio ambiental global para depositar residuos.
Por último, otro aspecto a resaltar al intentar acercarnos a la realidad de la deuda externa es considerar la ilegitimidad que en muchos casos encierra la concesión de la misma, ya que muchas de las pólizas y créditos concedidos no se sustentan en ninguna garantía de transparencia y control de corrupción, ni están destinados a promover el bienestar y pleno desarrollo social de los pueblos a los que fueron concedidas.
Desde los diferentes movimientos sociales se han oído voces solicitando a los gobiernos y a los organismos internacionales que los efectos que provoca la deuda sean tenidos en cuenta y, que se busquen formulas para eliminar la utilización de este mecanismo financiero dado las perversas consecuencias que tiene para los Países en Desarrollo.

Pero los Países del Norte no escuchan. En la próxima cumbre del G-8 en Escocia que tendrá lugar en Julio de este año, las propuestas lanzadas desde los países del Sur y desde los movimientos sociales quedarán fuera de la reflexión. El G-8, que representa la unión de los países más fuertes frente al resto del mundo y cuyas decisiones se imponen en el panorama político y económico mundial a través de su presencia y poder de decisión en los organismos internacionales, continúa con sus pretensiones de gobernar el mundo en beneficio de unos pocos.

A esto hay que añadir la situación actual en el Estado Español, donde acaba de aprobarse el próximo Plan Director sobre Cooperación Española para el periodo 2005-2008 en el cual, sigue presente la utilización del mecanismo de Deuda Externa y no contempla su eliminación. Además, se incluyen los créditos FAD dentro de la AOD.

Por todo lo aquí expuesto:

Ante las diferentes promesas incumplidas de cancelación del 100% de la deuda multilateral de los países HIPC que se hacen desde algunos gobiernos del Norte.
Ante la situación de emergencia en la que se encuentran millones de personas en el mundo.
Y porque el gobierno español incurre en nuevas contradicciones al conceder las ayudas humanitarias de urgencia como créditos que generan más deuda externa.

Varios colectivos hemos decidido unirnos a las diferentes iniciativas a nivel internacional, tanto en el Norte como en el Sur, de organizaciones que continúan luchando contra la injusticia y dominación que supone la deuda externa. Bajo la pregunta ¿Quién debe a Quién? lanzamos la Campaña de Deuda Externa 2005.

La Campaña Deuda 2005, atendiendo a las distintas sensibilidades, saberes y características de los colectivos que nos hemos reunido, se ha diseñado en torno a tres ejes fundamentales en los que se encuentran enmarcadas todas las acciones que se van a llevar a cabo. Estos ejes son:

  • Deuda ecológica: Es la deuda que tienen los Países del Norte con los países del Sur a causa del expolio de los recursos naturales del planeta, los impactos ambientales exportados al Sur y la libre utilización del medio ambiente para depositar residuos. La crisis ambiental actual no está causada por los países empobrecidos y, sin embargo, son ellos los que sufren la mayoría de sus consecuencias. Según esto, los países deudores del Sur empobrecido y contaminado pasarían a ser acreedores del Norte enriquecido, por todo lo robado y dañado.
  • Deuda ilegítima: Es la Deuda que se deriva de préstamos que se consideran ilegítimos, es decir, de préstamos que esconden, financian o dan como resultado conductas, mecanismos o fenómenos que atentan contra el desarrollo de la vida digna de las personas y/o ponen en peligro la convivencia pacífica entre los pueblos. Entre estos fenómenos, mecanismos o conductas se encuentran la opresión de los pueblos, el genocidio, las guerras imperialistas, la corrupción, la distribución desigual de la riqueza, la generación de pobreza, la arbitrariedad o la intervención de las soberanías.
  • Deuda Externa: Es el dinero que deben los países del Sur a los países del Norte, a los bancos y a las Instituciones Financieras Internacionales (FMI, BM) como consecuencia de los préstamos que sus gobiernos recibieron en el pasado y a los que no pueden hacer frente en la actualidad.

¿Qué pedimos en la campaña de abolición de la deuda externa y ecológica “Quién debe a Quién”?

Exigimos al gobierno español:

  • 1. La abolición de la deuda externa de los países cuando su pago ponga en peligro la vida de sus ciudadanos e impida la satisfacción de sus necesidades básicas (soberanía alimentaria, educación, salud, vivienda digna...).
  • 2. La moratoria, sin acumulación de intereses, en el cobro de la deuda de los 82 países deudores del estado español con el fin de realizar Auditorías Pública Integrales.
  • 3. La realización de Auditorías Públicas Integrales de la deuda de los 82 países deudores del estado español con el objeto de determinar la legitimidad o ilegitimidad de la deuda exigida.
  • 4. La abolición inmediata e incondicional de todas las deudas ilegítimas.
  • 5. La demanda de restituciones y responsabilidades judiciales a aquellas personas y/o instituciones que permitieron, fomentaron e hicieron uso de créditos ilegítimos.
  • 6. La utilización del mecanismo de conversión de deuda únicamente para aquellos casos en que esta sea considerada como legítima en el proceso de Auditoría Pública Integral. Siempre y cuando esta opción sea aceptada de forma coordinada tanto por la sociedad civil del país deudor como por su gobierno.
  • 7. La eliminación de los créditos FAD como instrumento de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), el completo rediseño o eliminación de CESCE, la no contabilización de la cancelación de la deuda como AOD, y la desaparición de la exigencia de garantía soberana.
  • 8. La no utilización de los mecanismos públicos de apoyo a la exportación para impulsar actividades de transnacionales españolas que comporten impactos ambientales y sociales negativos en los países empobrecidos. Exigimos el establecimiento de mecanismos públicos de control, evaluación, denuncia y asunción de responsabilidades.
  • 9. El reconocimiento de la deuda ecológica adquirida con los países empobrecidos, el establecimiento de mecanismos para su restitución y la aplicación de políticas que eviten una nueva generación.
  • 10. El impulso, en el marco internacional, de auditorías públicas integrales tanto de la deuda multilateral como de la privada, la exigencia de responsabilidades y restituciones a aquellos que permitieron la generación de deudas ilegítimas y se aprovecharon de ellas, así como la inmediata abolición de todas ellas.

Exigimos al parlamento español:

  • 1. El establecimiento de mecanismos que aseguren la gestión transparente de la deuda bilateral. Demandamos en particular la creación de una comisión parlamentaria permanente sobre deuda con la participación de la sociedad civil, y la elaboración y discusión en el plenario del parlamento de un Informe Público Anual sobre la gestión de la deuda.

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